Economía

El reto inminente: menos de dos cotizantes sostienen a cada pensionista en la mitad de CCAA

  • La balanza se desequilibrará más en las próximas décadas por el retiro del 'baby boom'
  • Madrid y Baleares tienen la mejor ratio y el envejecimiento relega Asturias al último lugar
  • La media nacional de esta comparativa se sitúa en dos actualmente
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España afronta un reto demográfico que se deja notar ya en la actualidad. El sistema público de pensiones es un pilar socioeconómico que funciona como una especie de pacto entre generaciones: los actuales cotizantes sostienen el sistema, pagan las prestaciones de los jubilados actuales, con el acuerdo explícito e intergeneracional de que, en el futuro, una vez terminada su carrera y realizadas sus aportaciones a la Seguridad Social, recibirán la paga correspondiente. Uno de los citados problemas estructurales del país derivados del mercado laboral y la distribución de la pirámide demográfica es que en la actualidad ya hay nueve regiones en las que hay menos de dos cotizantes por cada pensionista.

Así lo destaca BBVA Mi Jubilación en un análisis sobre la reciente batería de medidas, un informe que expone una imagen completa del sistema. Entre finales de la década de 1950 y finales de la década de 1970 hubo una explosión demográfica que ahora resultará en una extraordinaria jubilación masiva de la generación del baby boom, que se espera que impulse el número de jubilados un 50%, hasta ser 15 millones en total, y que arranca desde este año.

En la actualidad, lo habitual es que dos trabajadores sostengan a cada pensionista. Así lo indica la media para España, donde destacan regiones como la Comunidad de Madrid (2,8 cotizantes por pensionista) y Baleares (2,6). Ambas con superávit también la comparativa entre cotización media anual y el gasto medio en prestaciones, si bien José A. Herce –presidente del Foro de Expertos de pensiones de la entidad bancaria–, quien firma el documento de trabajo Las pensiones de Seguridad Social en las Comunidades Autónomas españolas, destaca que el sistema español funciona como una "caja única" estatal.

En la parte negativa destaca especialmente el caso de Asturias (1,2 cotizantes por pensionista). El principado tiene una gran presencia de prejubilados por ocupar puestos de peligrosidad, especialmente en las minas. A este factor se suma que es una de las regiones más envejecidas. La tasa de soporte de 1,2, la más grave de España, se explica porque al cierre de 2022 había algo más de 370.000 trabajadores para casi 300.000 pensiones.

Hacia décadas críticas

Con el progresivo retiro de la generación del baby boom se agravará el tensionamiento financiero de las cuentas de la Seguridad Social: sin medidas adicionales, las nuevas altas contarán progresivamente con pensiones iniciales cada vez más elevadas, a la vez que dejarán de formar parte un gran número de actuales cotizantes. De forma natural, la denominada tasa de soporte (comparativa cotizantes-jubilados) se verá reducida por debajo de dos.

En las próximas tres décadas la comparativa entre el número potencial de trabajadores (entendidos como personas en edad de trabajar y no necesariamente como empleados cotizando) respecto a la población jubilada pasará de 3,3 a 1,7. El mayor descenso de la Unión Europea después de Irlanda. Por su parte, la tasa de dependencia se disparará del 30,5% al 59%. Las previsiones de Eurostat, eso sí, son más pesimistas que las de otros organismos.

El Gobierno asume que la comparación entre los trabajadores y los jubilados se estrechará. Por eso en su última reforma ha reforzado los incentivos para alargar edad de retiro. De hecho, esperan que entre el 50% y el 60% de los futuros jubilados estire su vida laboral de forma voluntaria por los incentivos. Aunque estas conclusiones contrastan con las de los expertos de la auditora independiente, la AIReF o Fedea.

El paquete de incentivos para alargar el retiro en concreto serviría para reducir el gasto en pensiones en 1,5 puntos del PIB a mitad de siglo. El problema es que en 2020 la población activa más allá de los 65 años era el 5%, y esa tendencia se mueve en la actualidad entre el 6% y el 7%.

Los flujos migratorios también tienen la llave para moderar el incremento del gasto. La auditora pública, en su escenario más optimista, considera que la atracción de 271.000 trabajadores en orígen que frenarían la pérdida de población en edad de trabajar. La natalidad, en cambio, no es un factor tan diferencial.

Menor suficiencia

Las proyecciones de la AIReF indican que el gasto en pensiones absorberá el 16% del PIB español a mitad de siglo, si bien el momento más delicado será en la próxima década.

Aunque se espera que aumente la fuerza laboral, habrá menos trabajadores sosteniendo el sistema y un gasto ineludible. La previsión también es que la cobertura de las prestaciones será menor. La tasa de cobertura mide la suficiencia entendida como la comparativa entre la pensión media y el salario medio. Si actualmente es el 62,7% del salario medio, a mitad de siglo cubrirá el 53,9% de la retribución media, nueve puntos menos.

De fondo se trabaja para dotar de impulso del ahorro complementario a la pensión pública (el primer pilar del sistema), especialmente a través de los planes de empleo en la empresa (el segundo pilar).

Aunque la reforma también incorpora varias medidas de contención que penalizan la contributividad: destopa las bases máximas de cotización, con el tope de la pensión creciendo a un ritmo más limitado; aplica una denominada cuota de solidaridad sobre el tramo salarial que supera la base máxima; y aplica una sobrecotización, el llamado Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), sobre todos los salarios y cuya recaudación prevista, de 130.000 millones, irá destinada a la 'hucha' de las pensiones. Arranca en el 0,6% actual y llegará al 1,2%. Tanto el MEI como la cuota de solidaridad no generan derecho a pensión y resultan en menor salario real.

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