Economía

España pasará de 3,3 a 1,7 trabajadores por pensionista: la dependencia se duplicará en 2050

  • La población en edad laboral caerá un 10% y los pensionistas se disparan un 73%
  • Los datos de Eurostat empeoran los de la AIReF
  • La tendencia se acelerará a partir de 2025

La sostenibilidad de las pensiones ha centrado el debate económico de los últimos meses, a cuenta de una reforma impulsada por el ministro José Luis Escrivá cuyas proyecciones y expectativas cuestionan la gran mayoría de analistas públicos y privados. Ahora, Bruselas añade leña al fuego con la actualización de sus proyecciones demográficas.

Los datos revelan que en los próximos 27 años el número potencial de trabajadores que pueden soportar una pensión con sus cotizaciones pasarán de 3,3 a 1,7. El mayor descenso de la Unión Europea después de Irlanda. Por su parte, la tasa de dependencia se disparará del 30,5% al 59%.

Aunque esta ratio se basa en una estimación del número de personas en edad de trabajar, no de las que trabajan realmente: la evolución real de la tasa de paro puede complicar mucho más la realidad de la sostenibilidad de la Seguridad Social. Y España es el país que se anota el mayor nivel de desempleo de la UE.

Esta evolución responde a un incremento del 73% de los mayores de 65 años inactivos, hasta los 16,5 millones, pasando del 20% al 32% de la población. Una estimación coherente con la expectativa de la jubilación del 'baby boom' y que solo se verá superado por Irlanda y Luxemburgo.

Por su parte, las personas en edad de trabajar caerán un 10,1%, hasta los 27,9 millones. Con ello pasan del 65,9% al  55,9% de la población. La edad media de los españoles subirá de 45,2 años a 50,2, la cuarta más alta después de Lituania, Italia, Grecia y Portugal.

A consecuencia de este envejecimiento, la ratio se desplomará casi a la mitad, un retroceso que nos lleva de ser el noveno país con más cobertura de trabajadores sobre pensionistas en 2022 (por encima de Francia o Alemania), al cuarto con la peor en 2050, superado solo por Grecia, Portugal e Italia.

Pero las estimaciones de la UE llegan hasta 2100. Ahí plantean, como baraja el Gobierno, una reducción del número de pensionistas, con un descenso del 5,3% frente al incremento del 4,3% en la media europea. El problema es que las personas en edad de trabajar en España se reducirán más del doble: un 13%. Esto hará que la ratio de trabajadores por pensionistas retroceda aún más, al 1,6.

El Ejecutivo confía en modular este impacto gracias a la inmigración. Pero las estimaciones de Eurostat reflejan un desplome de la inmigración neta en los próximos años, del 79% en la Unión Europea y del 71% en España. Para 2100, habrá reducido un 18% adicional, frente al leve incremento del 1% en la media de los 27.

La dependencia se dispara

Los datos elaborados por Eurostat también revelan el incremento de uno de los indicadores clave en el debate de las pensiones: la tasa de dependencia de los inactivos mayores de 65 años de las personas en edad de trabajar. Eurostat apunta a que se elevará del 30,5% en 2022 a casi el doble, el 59%, en 2050.

Con esta evolución España pasará de tener la decimoquinta mayor tasa de inactivos mayores de 65 años sobre personas en edad de trabajar en 2022 a la quinta más alta de la UE solo en 17 años. Una inédita escalada de diez puestos que nos sitúa por detrás de Bélgica, Grecia, Portugal e Italia.

La estimación es mayor que al de la AIReF, que la sitúa en el 51,4%, aunque la metodología es algo diferente: Eurostat se centra en los 65 años, en lugar de los 67 años que se aplicará a partir de 2027. Aunque con ello recoge las jubilaciones anticipadas (cuya edad legal quedará en 65 años). El Gobierno confía en que las medidas impuestas para penalizar estas últimas mejore la tasa de dependencia, aunque los efectos parecen lentos.

Desde 2019 la edad media real de las nuevas altas de jubilación solo ha aumentado cuatro meses, de los 64,4 a los 64,8 años. En ello influye la paradoja de que España encarece el retiro anticipado, pero facilita los esquemas de prejubilaciones, que permiten despedir a los trabajadores de mayor edad aprovechando el encadenamiento de prestaciones y subsidios hasta alcanzar la edad de jubilación efectiva.

Para 2100, la previsión es que la tasa de dependencia española modere su incremento, llegando solo al 64,3%, si bien se seguirá situando cinco puntos por encima de la media europea, del 59,7% y Francia (59,2%), y u ocho por encima de Alemania. Algo que destaca especialmente porque en 2022 nuestro país se situaba mejor que todos ellos.

Pero el punto de inflexión llegará muchísimo antes, solo en dos años. A partir de 2025 la tasa de dependencia acelerará su crecimiento por encima de la media de la UE, hasta 2050, cuando se frenará. Pero volverá a elevarse a partir de 2070, un escenario también contemplado por la AIReF. Precisamente la reforma de las pensiones recoge la previsión de volver a analizar en 2025 la eficacia de las medidas si no dan frutos.

Aunque en este sentido hay que tener en cuenta que los datos de Eurostat solo son previsiones demográficas y no reflejan el potencial impacto de los cambios en la Seguridad Social. Pero sí muestran que, analizando el país vecino mantendrá una tasa de dependencia menor que la de España en las próximas décadas, pese a que se ha visto a obligado a medidas mucho más contestadas que la adoptada en España.

Sin embargo, la nueva norma impulsada por el Elíseo fija una de jubilación más baja, que quedará en 65 años. Su población de jubilados aumentará la mitad que en España, un 35%, mientras que la de personas en edad de trabajar retrocederá 2,5 veces menos (un 3,7%). Esto da idea de la gravedad del reto demográfico para las pensiones y añaden sombras a las previsiones del Ejecutivo español.

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