Economía

El modelo a seguir: Países Bajos ahorra el 213% de su PIB para las pensiones

  • Los planes de empleo que quiere potenciar Escrivá cubren el 70% de la prestación...
  • ... y su cobertura alcanza al 90% de los ciudadanos 'tulipanes'
Campos de tulipanes en Países Bajos. iStock
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El ahorro en planes de pensiones de empleo está sobre la mesa en España para complementar la pensión pública, el pilar básico que sustenta prácticamente la totalidad de la renta del pensionista. En Europa, además de los países nórdicos, existe un ejemplo modélico al que mirarse: Países Bajos acumula un patrimonio por valor del 213% de su PIB en fondos y planes de pensiones, y además destacan las aportaciones en el ámbito empresarial. En su sistema mixto destaca la aportación privada, aunque también tienen su propio reto desde la crisis de 2008.

En la gran mayoría de sectores, los planes de pensiones de empleo son obligatorios. De hecho, la cultura financiera del país hace que el 90% de los trabajadores esté cubierto por esta herramienta de previsión social y cubre el 70% del total de la prestación. Según la federación de fondos de pensiones neerlandeses (Pensioenfederatie), que cubre a un tercio de la población, existen planes para un sector, para una empresa en concreto o para grupos de profesionales y se concibe como un beneficio sobre el empleo. De hecho, la cartera de Empleo impone la obligatoriedad sobre estas aportaciones, ya que es el principal sustento en la jubilación.

El sistema de pensiones de Países Bajos es contributivo y de reparto, como el español. La diferencia es que el primer pilar obligatorio (Algemene Ouderdomswet, AOW) se genera en razón de un 2% por cada año trabajado o por haber residido entre los 15 y 65 años, y esta prestación se concibe como un ingreso básico que supone el 50% del salario mínimo. Es decir, reciben unos 1.200-1.400 euros que habría que poner en perspectiva con un salario medio superior a 52.000 euros. Si resides todos los años, tienes derecho al 100% de esta pensión pública. Más similitudes con el sistema español es que la edad de jubilación llegará a 67 años en 2024 (en España será en 2027), si bien más adelante se tendrá en cuenta la esperanza de vida, y en España no.

De esta forma, la mayor parte de la renta de los pensionistas queda cubierta a través de las aportaciones definidas a planes de pensiones de empleo. "El compromiso del empleador consiste en garantizar un nivel de prestación a la jubilación del trabajador, vinculado al salario del empleado (en unos casos al último salario y en otros al salario medio de carrera)", explica el Instituto BBVA de Pensiones. Además, existen los planes individuales. 

Según el informe Mercer Global CFA Institute Global Pension Index, los sistemas de Islandia, Dinamarca y Países Bajos ocupan el podio mundial y son los más reputados del mundo. Los definen como sistemas de pensiones "que ofrecen buenas prestaciones, sostenibles y con un alto nivel de solidez".  

Por tanto, estaríamos observando un sistema de pensiones que se asienta principalmente en el pilar privado y empresarial. Eso sí, desde la crisis de 2008 y las fases de tipos de interés bajos, el Gobierno reformó recientemente el sistema: tras un periodo de transición, tratarán de mejorar los activos de sus planes de cara a cubrir el incremento de la esperanza de vida. 

La situación española

Según cálculos que elaboró KPMG para este medio, en España solo un 28,4% de las empresas realiza aportaciones para sus trabajadores. Las aportaciones medias del 3,8% del salario se traducen un ahorro complementario para la jubilación de hasta el 10,6% del último salario, cuando en el país centroeuropeo los planes de pensiones se llevan el grueso de la prestación. 

Los activos que suman en pensiones privadas los españoles alcanzan el 14,3% del Producto Interior Bruto (PIB), siete veces menos que la media de la OCDE, que supera el 105% del PIB. Las constantes restricciones en las deducciones fiscales, además de una reforma que dilapida los planes individuales sin terminar de asentar aún los planes de pensiones empresariales, provocan un estancamiento en la previsión social complementaria.

Mientras España camina hacia un mayor ahorro en el segundo pilar, la concepción es diferente. La industria de la previsión social asume su posición: en todo momento, las pensiones privadas funcionan como complemento y no como sustitución de la parte pública.

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