Economía

¿Y si EEUU simplemente no aterriza? El giro de 180 grados de la economía que abre la puerta a un nuevo escenario

  • La fortaleza de los últimos datos macro abre paso a la teoría del 'no aterrizaje'
  • Se trataría de una reaceleración del crecimiento con una inflación resistente
  • Este escenario implicaría unos tipos más altos y por más tiempo de la Fed
Avión de American Airlines en pleno vuelo. Foto: iStock

La torre de control de los economistas estadounidenses no da abasto. La economía es un avión que emprendió el vuelo en plena pandemia y que ahora tiene que aterrizar. Cada dato macro que se va conociendo mueve el radar a una de las pistas preparadas. Hasta hace no mucho, se daba por segura una dolorosa recesión por las subidas de tipos aprobadas buscando poner coto a una exacerbada inflación tras el covid. Era la pista del aterrizaje brusco o forzoso. Al constatarse que la inflación comenzaba a perder muy tímidamente fuelle y la economía no sufría (el empleo seguía fuerte y el consumo aguantaba), se encendieron las luces de la pista del aterrizaje suave: precios bajo control y daño mínimo a la economía. La fortaleza de los últimos datos hace que se empiece a hablar directamente del 'no aterrizaje'.

La narrativa de aterrizaje suave domina los mercados por ahora, constata el panel de economistas del banco sueco SEB con la presencia de su analista para EEUU Elisabet Kopelman: "A medida que han disminuido los riesgos de una recesión más severa, un escenario de aterrizaje suave ha ganado fuerza y creemos que hay una ventana de tiempo para que esta narrativa continúe". Sin embargo, admiten, durante esta eventual ventana, "un escenario de 'no aterrizaje' también puede tener algo de tracción en la mente del mercado".

Tal escenario, definen desde SEB, puede caracterizarse por "la idea de que la desinflación en los próximos meses no sea más que transitoria y que la economía permanezca lo suficientemente fuerte como para justificar aumentos de tipos sustancialmente mayores que los descontados actualmente y/o para posponer recortes en los mismos".

Por su parte, los estrategas de Barclays definen el 'no aterrizaje' como un régimen económico en el que el crecimiento persistirá al tiempo que es probable que los bancos centrales mantengan una política restrictiva durante más tiempo. El banco ha elevado tanto sus previsiones de crecimiento como de inflación para EEUU. Según Emmanuel Cau, estratega de la firma, "las expectativas del mercado parecen haber pasado del aterrizaje forzoso, al aterrizaje suave y ahora al no aterrizaje, es decir, al régimen de crecimiento resistente e inflación más alta durante más tiempo, lo que apoya en cierta medida a la renta variable".

La última catarata de datos en EEUU ha fomentado esta reinterpretación. El principal culpable es un informe de empleo de enero que aún reverbera. La sorpresiva cifra de más de medio millón de nóminas no agrícolas cuando se esperaba bajar de 200.000 después de meses y meses así como un paro en el 3,4% -mínimos de 1969-, evidenciaron una fortaleza apuntalada cada semana por unas peticiones iniciales de subsidio por desempleo también en mínimos.

"En nuestra opinión, la señal de la contratación de enero es probablemente estadística y real, con el patrón normal de despidos tras las vacaciones suprimido por la pandemia, que ha limitado la contratación en muchos sectores de servicios presenciales, incluidos el comercio minorista y el ocio y la hostelería", pone el acento el equipo de Bank of America (BofA) para EEUU comandando por Michael Gapen. Estos expertos creen que "los datos de empleo plantean la cuestión de si la economía se está "reacelerando" de cara a 2023, lo que encajaría con la óptica del 'no aterrizaje'. Como expresaban más gráficamente otros analistas de su mismo banco en una nota de días previos, "el mercado laboral está gritando 'no aterrizaje'... y 'no aterrizaje' significa no pausa de la Fed".

Dentro de la amalgama de datos, los de IPC de enero, que muestran la resistencia de ciertas presiones inflacionarias, "mantienen el statu quo" en la lectura del 'no aterrizaje', enfatizan desde Barclays. El último dato de PIB (un 2,9% anualizado en el cuarto trimestre de 2022) reveló que los inventarios se habían incrementado con fuerza en el último trimestre, lo que habitualmente suele ser sinónimo de un descenso en la producción y la venta de las empresas. Sin embargo, los expertos admiten que en ciertas circunstancias este aumento de los inventarios se puede deber a un reaprovisionamiento de las empresas tras un periodo de escasez (por problemas en la cadena de suministros) o por unas expectativas de mayores ventas en el futuro.

Bank of America: "El mercado laboral está gritando 'no aterrizaje'... y 'no aterrizaje' significa no pausa de la Fed"

Un dato que apoya estas hipótesis es el de ventas minoristas que se ha publicado este miércoles. Las ventas minoristas aumentaron en enero un 3% en términos mensuales, frente al 1,8% que esperaba el consenso de los expertos. El crecimiento ha sido mucho más vigoroso de lo que se creía, lo que dejaría entrever que el consumidor americano sigue gastando, apoyado en el robusto mercado laboral y en unos salarios que crecen más en los estratos más bajos de renta, que a la postre son los que presentan una mayor propensión al consumo, es decir, gastan una mayor proporción por cada dólar extra que ingresan.

Desde Capital Economics, el analista Paul Asworth matiza que el fuerte dato de ventas minoristas (incluso un "enorme" 1,7% en el grupo de control, el que se utiliza para elaborar el PIB excluyendo gasolineras, concesionarios, tiendas de suministros de oficina o estancos) puede haber estado relacionado en parte con el invierno inusualmente suave en el noreste, pero, aclara, "independientemente de los posibles efectos meteorológicos o de los problemas estacionales, la conclusión es que el crecimiento del consumo en el primer trimestre será mucho mayor de lo previsto".

El equipo de BofA liderado por Gapen destaca también los datos de alta frecuencia de las transacciones con tarjetas de crédito, que apuntan a un sólido comienzo de año. Las estimaciones de gasto de la Oficina de Análisis Económico (BEA) a partir de las transacciones pagadas con tarjeta muestran un repunte del gasto total en el comercio minorista y los servicios de alimentación, tanto en tiendas como fuera de ellas: "El gasto con tarjeta estimado por la BEA en el comercio minorista y los servicios de alimentación, excluidos los comercios no minoristas, se sitúa un 16% por encima de su nivel de referencia anterior a la pandemia, mientras que el gasto en estos bienes, pero fuera de los establecimientos minoristas, aumenta un 6,8%".

Todo esto está provocando un giro de 180 grados en las expectativas y en el enfoque de los mercados. "El repunte de los servicios en el índice ISM, la tasa de ahorro de los hogares y los precios de los automóviles usados sugieren que tanto la actividad general como el poder de fijación de precios de las empresas se han mantenido saludables a principios de año", aseguran desde Danske Bank en una nota.

Tal es la situación, que los economistas de Deutsche Bank han elevado el tipo terminal de la Fed hasta el 5,6%. Esto quiere decir que el banco central tendrá que acometer entre tres y cuatro subidas más de tipos de 25 puntos básicos. La Fed tiene que tirar más de las riendas si el caballo (la economía) se sigue desbocando. El riesgo es el mismo de siempre: si el caballo sigue desbocado y se tira mucho de las riendas, el caballo puede terminar 'ahogado' o 'herido', es decir, la economía puede acabar en una recesión. Pero si la Fed lograr tirar de las riendas sin hacer mucho daño al caballo, quizá el la economía pueda mantenerse al galope y evitar cualquier tipo de aterrizaje.

Así lo expresan también los expertos de Morgan Stanley en un comentario: "Cuanto más resistente es la economía, más tiene que perseguir la Fed". "Nuestro escenario base es que la economía estadounidense experimentaría un aterrizaje suave este año", aseguran, pero los expertos del banco americano han añadido el escenario 'sin aterrizaje' en sus previsiones, aunque no está claramente definido. "Nuestras conversaciones sugieren que este escenario no está claramente definido todavía y tiende a pasar por alto las implicaciones políticas, pero se parece bastante al escenario que prevé a un aterrizaje suave".

El aterrizaje suave sería el escenario soñado por la Fed. Y aunque aún está lejos de materializarse, lo cierto es que hoy está mucho más cerca. El banco central ha querido resaltar que el proceso de desinflación ha comenzado y parece que va a continuar casi por inercia. No obstante, si la inflación se enquista en el 5-6% y la Fed no hace nada más, los mercados podrían poner en duda la credibilidad del banco central: "Eso pondría a la Fed en una posición realmente difícil", asegura Zhiwei Ren, director general y gestor de cartera de Penn Mutual Asset Management.

Buenas sensaciones en la banca

Por ahora, priman las sensaciones. Los comentarios altos ejecutivos de grandes bancos de Wall Street como Goldman Sachs, BofA y Wells Fargo reflejan esta creciente convicción. "El consenso entre los consejeros delegados ha pasado a ser un poco menos pesimista, en el sentido de que en Estados Unidos podemos salir de esta situación con un aterrizaje económico más suave de lo que se esperaba hace seis meses", declaró el martes David Solomon, CEO de Goldman Sachs, en una conferencia .

Su visión más optimista fue secundada por el CEO de BofA, Brian Moynihan, quien afirmó que los márgenes de beneficio de las medianas empresas se estaban manteniendo "mejor de lo que pensaban" y que el gasto de los consumidores, que representa alrededor de dos tercios de la actividad económica estadounidense, seguía siendo fuerte. "Si nos fijamos en el consumidor, sigue gastando dinero", apuntó. "Esos consumidores tienen dinero. Tienen empleo, gastan dinero y tienen mucha capacidad de endeudamiento." El director financiero de Wells Fargo, Michael Santomassimo, también afirmó que "los datos de gasto siguen siendo realmente saludables".

Estos comentarios suponen un cambio de tono con respecto a finales del año pasado, cuando los altos ejecutivos de la banca estadounidense, aunque destacaban la resistencia del consumidor, se mostraban cautelosos ante las perspectivas de la economía mundial. Solomon dijo entonces que algunos de los clientes de Goldman "parecen extremadamente cautos".

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