Economía

El empleo vuelve a arder en EEUU con 517.000 nuevos puestos en enero y el paro en un mínimo casi histórico del 3,4%

  • El enfriamiento del mercado laboral no llega pese a los intentos de la Fed
  • Más allá del toque al banco central, hay datos positivos: los ingresos
  • No parece que este dato aislado desvíe el rumbo de uno o dos alzas de 25 pb
Operario de limpieza en el Metro de Nueva York. Foto: iStock

Los datos de empleo de EEUU relativos a enero han vuelto a hacer trizas todos los pronósticos de enfriamiento del mercado laboral. Con los analistas esperando una cifra de nuevas nóminas no agrícolas por debajo de 200.000 por primera vez en dos años, el informe de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo publicado este viernes ha arrojado unas 517.000. Al mismo tiempo, la tasa de paro ha bajado del 3,5% al 3,4%, igualando mínimos de mayo de 1969. A comienzos de los años 50 la tasa de desempleo llegó a bajar del 3%. Los meses de subidas de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed) no parecen haber enfriado ni un ápice el mercado de trabajo.

El salto con el cambio de año es abrupto después de una serie de lecturas en el rango de las 200.000 nóminas. Prueba de la fortaleza del mercado laboral la da, no solo el dato de enero, sino la revisión de las lecturas de los meses anteriores. La cifra de noviembre se ha revisado al alza en 34.000 puestos (de 256.000 a 290.000) y la de diciembre en 37.000 puestos (de 223.000 a 260.000). Para el conjunto de 2022, la revisión ha sido de 813.000 puestos al alza.

La primera lectura del informe es el golpe que supone para una Fed muy atenta a lo que haga el mercado laboral por miedo a que la subida de salarios propia de una dinámica tan ajustada desemboque en mayores presiones inflacionarias. Los números constatan en cierto modo el fracaso del banco central a la hora de relajar el mercado laboral: tras meses de subidas de tipos, el empleo no ha dejado de enseñar músculo. Sin embargo, dentro del mismo informe hay datos que van en línea con lo que quiere la Fed.

Por ejemplo, los ingresos medios por hora de los asalariados subieron un 4,4% interanual, revisándose del 4,6% al 4,8% el dato de diciembre. La métrica parece consolidarse por debajo del 5% para tranquilidad del banco central. En tasa intermensual, el avance fue del 0,3% esperado frente al 0,4% del mes anterior.

Por otro lado, la tasa de participación laboral escaló de un 62,3% a un 62,4%, aún lejos del 63,4% prepandémico. Sin embargo, este ligero alza tiene truco, ya que se produce por el ajuste demográfico aplicado por la BLS por el cambio de año, no extendiéndose el mismo a los datos anteriores, con lo que esta tasa -extraída de la encuesta a los hogares y no a las empresas, como las nóminas no agrícolas- no se puede comparar directamente con las cifras de diciembre. De hecho, eliminando el efecto de ese ajuste, la participación seguiría igual.

La contratación avanzó en casi todos los sectores, encabezados por el ocio y la hostelería, con 182.000 nuevos puestos. El empleo en el comercio minorista aumentó en 30.000 puestos en enero, tras un escaso crecimiento neto en 2022 (una media de +7.000 al mes). La construcción añadió 25.000 puestos de trabajo en enero, gracias al aumento del empleo en los contratistas especializados. El aumento general incluyó un enorme incremento de 74.000 empleos públicos (en parte debido al fin de la huelga universitaria en California).

Una métrica clave aquí es el empleo temporal. Tras cinco meses de caídas, en enero repuntó con 25.900 puestos. Los analistas habían centrado su atención en este dato porque se trata de los primeros empleos en desaparecer cuando se avecina deterioro económico. La cifra de enero vuelve a poner en tela de juicio este relato.

Todas estas cifras muestran la resistencia del mercado laboral a pesar del aumento de los costes de los préstamos, un retroceso en la demanda de los consumidores y una perspectiva económica incierta en general. La demanda de trabajadores sigue superando a la oferta, lo que amenaza con mantener fuerte el crecimiento de los salarios y avivar aún más la inflación.

La expectativa de los analistas era que, tras meses de clara fortaleza, el mercado laboral empiece a mostrar signos de enfriamiento, aunque tampoco excesivos, más allá de los sonoros despidos en unas tecnológicas que contrataron mucho en los años previos.

Capital Economics: "Lo más importante para la Fed es que el crecimiento salarial se está ralentizando de todos modos"

"El fuerte aumento de 517.000 nóminas no agrícolas en enero significa que, a pesar de que la mayoría de los indicadores adelantados de recesión parpadean en rojo, está claro que la economía no está tan cerca de la recesión como sospechábamos", admite Andrew Hunter de Capital Economics. Sin embargo, matiza, "dudamos mucho que esto marque el inicio de una nueva aceleración", y recalca que "lo más importante para la Fed es que el crecimiento salarial se está ralentizando de todos modos".

"En consecuencia, aunque el informe apoya los planes de la Fed de subir los tipos de interés dos veces más en los próximos meses, apuntala nuestra creencia de que la inflación subyacente puede seguir cayendo bruscamente incluso sin un debilitamiento significativo de las condiciones del mercado laboral", agrega Hunter. Parece que el dato no altera la previsión de que la Fed continúe con un alza o dos más de 25 puntos básicos.

Las apuestas del mercado apenas se han movido del alza de 25 esperada para marzo. La reacción en los mercados se ha notado más en las divisas y en los bonos. El dólar ha llegado a ganar un 0,7% frente al euro. El rendimiento del bono a dos años ha saltado rápidamente del 4,09% al 4,23% y el del bono a 10 años (T-Note) del 3,38% a sobrepasar el 3,5%.

"Una auténtica sorpresa difícil de explicar. Tenemos que asumirlo y decir que, a pesar de siete caídas mensuales consecutivas de la producción de la construcción residencial, tres caídas consecutivas de la producción industrial y un gasto de los consumidores decepcionante en noviembre y diciembre, las empresas siguen estando dispuestas a contratar", 'tira la toalla' James Knightley, economista de ING.

Fijándose en el dato de ingresos, Knightley, señala que, "a pesar de esta fantástica historia de creación de empleo, los empresarios pueden captar fácilmente nuevos trabajadores sin necesidad de pagar más, lo que resulta sorprendente dada la estrechez del mercado laboral".

No obstante, el economista cree que datos de esta envergadura no se darán a no ser que haya un "repunte repentino de la economía". De hecho, considera que, más allá de estas cifras, en adelante primará "una mentalidad más defensiva, más centrada en la reducción de costes que en la expansión empresarial". "No nos espera otra cifra de más de 500.000 el mes que viene...", concluye.

Una semana de datos

La semana había venido cargada de datos laborales en EEUU, aunque de muy distinto pelaje. Por un lado, las vacantes de empleo de la encuesta JOLTS -muy seguida por la Fed- evidenció de nuevo el calentamiento del mercado laboral al volar a los 11 millones de nuevo en diciembre, si bien las renuncias voluntarias bajaron modestamente.

Las peticiones de subsidio por desempleo siguieron en mínimos históricos, evidenciando que no hay despidos. El índice de costes laborales se moderó en el cuarto trimestre de 2022 para tranquilidad de la Fed y la encuesta de empleo de ADP mostró un claro enfriamiento con una creación de empleo de 106.000 puestos en enero. El informe ISM de esta semana sugería que el empleo en el sector manufacturero se ha estancado. Por último, la productividad mejoró en el último trimestre.

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