Ramón Oliver

@mondieta

Tener en plantilla a un trabajador tóxico es un problema para cualquier empresa

RECURSOS HUMANOS

Probablemente al tenista Nick Kyrgios o al político Gabriel Rufián no les vaya del todo mal yendo por la vida en plan enfant terrible. Sus habituales salidas de tono y su alergia a la corrección política forman parte de su marca personal, hasta el punto de que sus seguidores (y probablemente también sus detractores) se sentirían algo decepcionados si los vieran jugar un partido de tenis o realizar una intervención parlamentaria sin añadir una pizca de picante extra. Pero para el común de los mortales, ganarse fama de rebelde y contestatario en el plano profesional puede ser peligroso. Porque en la era de la transparencia y la sobreinformación salirse del tiesto, decir una palabra más alta que otra o ir dejando huellas de descontento con compañeros o jefes puede hacer que un profesional se gane una cierta fama de 'conflictivo'.

LABORAL

Dos días y medio. Ese fue el tiempo que le llevó al novelista irlandés John Boyne (Dublín, 1971) escribir del tirón el primer borrador del que hasta la fecha es su mayor éxito editorial, El niño con el pijama de rayas (Salamandra, 2007). Dos días y medio de escritura frenética, sin apenas comer ni dormir. El autor declaró más tarde que había tenido la sensación de que el niño protagonista le susurraba al oído las palabras que debía escribir, empujándolo a llegar hasta el final de la historia. Con apuntador imaginario o no, probablemente lo que Boyne experimentó durante esas sesenta horas de éxtasis productivo es lo que los expertos organizacionales llaman "estado de flujo".

LABORAL

Hace quince años si le preguntabas a un joven en qué empresa le gustaría trabajar había muchas posibilidades de que respondiera que en un banco de inversión. Hace diez, posiblemente esas preferencias habían virado hacia una de las big four de consultoría. Cinco años atrás se diría que la mayoría se inclinaba por los gigantes tecnológicos. Y si se lo preguntaran hoy, quizá muchos se decantarían por alguna startup con ADN innovador o por compañías de talante sostenible. En ese baile de amores corporativos, las modas, la sensibilidad social del momento o los intangibles reputacionales tienen un peso destacado. Pero desde hace unos años las empresas también disponen de una poderosa herramienta para tratar de inclinar la balanza a su favor: el employer branding o marca de empleador.

DESARROLLO PROFESIONAL

¿Te imaginas poder diseñar tu puesto de trabajo a tu gusto? ¿Qué te dejaran quitar algunas de las tareas que peor se te dan y cambiarlas por otras que te permitieran desplegar mejor tu talento? Ese es el ambicioso punto de partida de una de las últimas tendencias laborales: el Job Crafting. Un concepto que fue formulado por primera vez por la psicóloga norteamericana de la Universidad de Yale, Amy Wrzesniewski, en los años 90 y que ahora comienza a asomarse, todavía con timidez, en España.

LABORAL

El fantasma de las navidades pasadas es ese inquietante espíritu que en Un cuento de Navidad se le aparece al protagonista, Ebenezer Scrooge, para recordarle pasajes poco edificantes de su vida que habían tenido lugar en las fechas próximas a la Navidad. Si en lugar de en el siglo XIX, Charles Dickens hubiera vivido hoy, es probable que algunas de esas escenas de su novela las hubiese situado en una hipotética cena de empresa navideña.

LABORAL

"Donald Trump necesita tuitear como nosotros comer". Así resumía la asesora de la Casa Blanca Kellyanne Conway a unos reporteros de The New York Times la estrecha relación del presidente estadounidense con Twitter. El rotativo neoyorquino publicaba hace unas semanas una serie de reportajes en los que indagaba en el uso que Trump ha hecho de las redes sociales desde el inicio de su mandato, hace ahora casi tres años. Para su análisis, los periodistas examinaron más de 11.300 tuits que el controvertido magnate-político ha posteado en ese tiempo. Entre las conclusiones más jugosas de este minucioso trabajo, destacan que más de la mitad de los tuits de la persona más poderosa del planeta son ataques directos contra otras personas u organizaciones de ese mismo planeta; o que 2.026 de esos micromensajes consisten en halagos que Donald Trump le dedica a... Donald Trump.