Michael Spence

Premio Nobel de Economía

En 1979, W. Arthur Lewis recibió el premio Nobel en economía por su análisis de la dinámica de crecimiento en los países en desarrollo. Merecidamente: su marco conceptual ha demostrado ser invaluable para entender y guiar el cambio estructural en varias economías emergentes.

Las alteraciones de las cadenas de suministro están afectando seriamente la recuperación económica global. Es una situación extraña en muchos sentidos. Los tipos de productos y servicios afectados por las demoras y las escaseces -incluido un amplio rango de productos intermedios, desde materias primas hasta semiconductores, y los productos finales que dependen de ellos- se asemejan a lo que uno vería en una economía de guerra. Y las alteraciones nos tomaron en gran medida por sorpresa.

Hace apenas tres meses, la economía global parecía ir camino de una recuperación relativamente robusta. La distribución de vacunas contra el Covid-19 se había expandido en los países desarrollados, haciendo crecer las esperanzas de que se extendería a los países en desarrollo en la segunda mitad de 2021 y en 2022. Muchas economías estaban registrando cifras de crecimiento impresionantes en tanto sectores afectados por la pandemia retomaban la actividad. Si bien la congestión de las cadenas de suministro había generado una serie de escaseces y precios elevados de materiales clave, estos se veían como problemas meramente transitorios.

En los recientes encuentros del G-7 y la OTAN se señaló a China como un competidor estratégico, un socio comercial calculador, una amenaza tecnológica y para la seguridad nacional, un transgresor de los derechos humanos y un paladín del autoritarismo en el mundo. China denunció esas caracterizaciones, que su embajada en Reino Unido llamó "mentiras, rumores y acusaciones sin fundamento". No hay que subestimar los riesgos de esa retórica.

A esta altura de la pandemia, la pregunta clave es si la producción de vacunas se puede aumentar lo suficientemente rápido como para permitir que la mayoría de las personas estén vacunadas relativamente pronto. Pero esta pregunta remite a otra: si es apropiado o no, y en qué circunstancias, suspender los derechos de propiedad intelectual acordados a nivel nacional e internacional. La cuestión se está discutiendo en la Organización Mundial de Comercio ahora que la administración del presidente norteamericano, Joe Biden, ha salido sorpresivamente en respaldo de una exención de las patentes ante la emergencia creada por el Covid-19, dejando en evidencia una fisura entre los Gobiernos occidentales.

Una recuperación económica de múltiples velocidades está en marcha, lo que refleja las importantes variaciones entre países a la hora de contener el coronavirus y adquirir y administrar vacunas. Pero, más allá de estas diferencias en los plazos, pronto veremos una secuencia en cascada de recuperaciones rápidas en todo el mundo.

El plan del presidente de EEUU, Joe Biden, para poner fin a la pandemia del Covid-19 y acelerar la recuperación económica es exhaustivo y está bien diseñado, con objetivos y prioridades claros. Pero ejecutarlo no será fácil, especialmente porque depende de la rápida implementación de la vacuna.

Un aumento del gasto público durante la pandemia es esencial para superar la crisis sanitaria, dar apoyo a las familias que perdieron ingresos y evitar quiebras de empresas que puedan causar un daño duradero a la producción y el empleo. Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, exhortó a los gobiernos a que «gasten, pero guarden las facturas». Asimismo, la economista principal del Banco Mundial Carmen M. Reinhart nos recuerda que «primero hay que pensar en cómo librar la guerra, después se busca el modo de pagarla».

A finales de julio las encuestas de opinión indicaban claramente que el presidente estadounidense Donald Trump había perdido terreno frente a Joe Biden, su contrincante demócrata en las elecciones presidenciales en ciernes, principalmente por la mala gestión que hizo su gobierno de la pandemia del Covid-19. Desde entonces, la suerte de Trump no mejoró, sino todo lo contrario. Ahora parece que Trump no solo perderá las elecciones, por número de votos, hoy sino que tampoco logrará una victoria sorpresa gracias a los compromisarios, como ocurrió en 2016.

Se sabe desde hace mucho tiempo que las asimetrías de información entre compradores y vendedores perjudican el desempeño del mercado. Pero gracias a la tecnología digital y a la gran disponibilidad de datos que ésta genera, esas brechas de información se están achicando y las asimetrías, decayendo.