Joaquín Leguina

Estadístico

La fusión entre La Caixa y Bankia va a producir varios miles de despidos y, a la vez, una notable subida de lo que van a cobrar los dirigentes de la nueva caja, lo cual ha suscitado no pocas críticas, pues las diferencias entre los que ganan los ejecutivos y los asalariados en España son abismales.

Los resultados de las elecciones autonómicas en Madrid y el desastre que han representado para el PSOE deberían tener algún efecto interno dentro del socialismo español, hoy secuestrado por Pedro Sánchez.

Entre las mentiras y disparates que se han visto y oído en la campaña electoral madrileña me resulta de lo más demencial un documento firmado (según ellos dicen) por más de dos mil personas del arte y la literatura que ha vuelto a señalar con el dedo “su ceja”, es decir, a favor de la “izquierda progresista”, es decir, a favor de Sánchez. Pues, según los firmantes, el próximo 4 de mayo:

La vuelta de Pedro Sánchez a la Secretaría general del Partido Socialista tras la defenestración perpetrada contra él por esta genio de la política llamada Susana Díaz supuso la destrucción de cualquier representación interna. En efecto, poco después del éxito en las primarias, Sánchez convocó el 39 congreso (junio de 2017) que trajo consigo la destrucción del sistema interno, no tanto por el texto aprobado en aquel congreso sino, sobre todo, a través del Reglamento federal aprobado en comité federal del 17 de febrero de 2018. Lo que allí se decidió fue que en el nuevo PSOE sólo existirían el líder elegido en primarias, es decir, mediante un sistema plebiscitario, y las bases, a las que creo conocer bastante bien: sectarios y chupópteros a partes iguales. El reglamento también puso de manifiesto el poder de Ferraz sobre las federaciones.

La calidad moral de José Félix Tezanos quedó retratada por su comportamiento respecto a Alfonso Guerra, de quien él había sido fiel escudero durante muchos años. En cuanto Tezanos fue cooptado por Sánchez para la Ejecutiva Federal lo primero que hizo fue echar a Guerra de la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias para ponerse él. De una persona de tal catadura no es de extrañar que en cuanto se hizo cargo del CIS se dedicara a manipular y destruir esa institución estatal.

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