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Birkenstock calza a soldados, a hippies o a la Barbie: por qué todos quieren llevar unas sandalias ortopédicas

  • El primer zapatero de la familia Birkenstock ejercía el oficio en 1774
  • Bernard Arnault (LVMH) tiene una participación en la marca
  • La firma prepara su salida a bolsa por 8.000 millones de dólares
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Las sandalias Birkenstock siguen estando de moda, pese a su aspecto ortopédico. Aunque la marca es ajena a las tendencias, esta temporada, los pies planos de Barbie han ayudado a alargar el fenómeno e impulsar las ventas. Esta campaña de publicidad cinematográfica ha sido uno de los recientes éxitos de la marca, que va a cumplir 250 años de historia. Tras el taquillazo, haber sobrevivido a la II Guerra Mundial, tener su propia biblia o haber logrado el respaldo de Bernard Arnault -el segundo hombre más rico del planeta-, la firma se encamina ahora a la bolsa.

Los Birkenstock son una saga de zapateros y ortopedistas que se remonta al siglo XVIII. El primer profesional de la familia, Johann Adam, ya ejercía el oficio en 1774 en una ciudad alemana, según consta en los archivos eclesiásticos del lugar. Es el registro más antiguo de la marca, que a lo largo de las décadas ha ido forjándose con Konrad, Karl, Carl, Alex, Christian o Stephan Birkenstock.

En todo este tiempo, los diseñadores de la casa se han obsesionado con la comodidad de las sandalias. El objetivo es que los clientes sientan que un calzado abierto sujeta todo el pie como lo hacen los zapatos cerrados. "La pieza esencial de todos nuestros modelos es la base interior original. Calculado hasta el mínimo detalle, su diseño reproduce la huella natural de un pie en la arena", explica la firma.

Precisamente, la plantilla de las sandalias es una de sus señas de identidad. Konrad empezó a fabricar y a vender plantillas flexibles ya hace un par de siglos. El zapatero recorrió Alemania y Austria explicando su idea de calzado a medida y, durante esos viajes, fue cerrando contratos para fabricar sus zapatos con este complemento interior. Según la compañía, incluso la procedencia de la palabra (plantilla, fußbett, en alemán) tiene que ver con la casa, al ser por primera vez utilizada por los Birkenstock.

Mientras, la familia sigue especializándose en calzado y ortopedia. Terminan creando una máquina específica para fabricar la base de sus zapatos. Un moldeado electromagnético que es capaz de crear, mediante un único modelo, todos los números con las proporciones adecuadas. Las Birkenstock son las primeras sandalias del mercado con base rehundida flexible, según la firma.

La biblia del pie de Birkenstock

Los zapateros siguen compartiendo sus conocimientos y Carl continúa expandiendo la filosofía de la empresa. Este da cursos de formación a miles de profesionales del sector con su 'Sistema Carl Birkenstock'. Publica varios libros en los que divulga sobre el calzado sano y, uno de ellos, se convierte en un best seller del nicho. Luego llega 'La biblia del pie de Birkenstock' de Karl, otro descendiente.

Según la compañía, todo este trabajo contribuye a construir las bases del calzado cómodo actual, lo que hace que sus sandalias hayan pasado por los pies de medio mundo. Las llevaron los soldados alemanes tras volver de la guerra gracias a sus propiedades ortopédicas o los hippies en Estados Unidos. Les atrajo la idea de que el calzado replicase la pisada natural de las personas.

Moda ortopédica

Así, los modelos Birkenstock empezaron a salir de las tiendas de ortopedia, donde inicialmente se vendían, hacia las zapaterías y comercios minoristas de moda. Precisamente, uno de los éxitos de la marca ha sido conseguir popularizar la estética de la comodidad. "Un diseño atemporal que vaya más allá de las tendencias efímeras", apuestan.

Además, el par no pasa de moda porque es un calzado duradero y las sandalias aguantan temporada tras temporada. "Es una inversión en el futuro porque es un producto de alta calidad que te acompañará durante muchos años", sostiene la firma. La alemana se encuentra entre las cinco principales marcas de zapatos globales, según la propia compañía. Tiene presencia en 90 países y en torno a 5.500 empleados.

El apoyo de Arnault

Recientemente, el atractivo de la firma ha logrado el capital de Bernard Arnault, el hombre que se disputa el puesto de persona más rica del planeta junto a Elon Musk. El magnate francés es dueño de la casa de lujo LVMH, que engloba Louis Vuitton, Loewe, Tiffany y decenas de sellos más. También, desde 2021, es propietario de las Birkenstock.

La firma de capital privado L Catterton, de la que Arnault es socio, adquirió una participación de las sandalias por 4.000 millones de euros. El private equity invierte en compañías de consumo y tiene 30.000 millones de dólares en activos bajo gestión y sede en París, Nueva York, Singapur y Luxemburgo. Está también detrás de marcas como Goiko Grill o Peloton.

L Catterton y Arnault quieren ahora añadir un hito más en la historia de la compañía: su salida a bolsa. Según Bloomberg, se espera que su estreno se produzca en septiembre con una valoración de 8.000 millones de dólares. Será el próximo paso de las sandalias Birkenstock.

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