Ha llegado un punto de inflexión en el mercado. El nivel al que han llegado los tipos de interés, lo suficientemente restrictivos y con la puerta abierta a seguir subiendo, inaugura una nueva etapa. Este es el momento en el que la rentabilidad de la bolsa y los bonos es tan parecida que no merece la pena asumir riesgos.

El mercado bursátil se ha reanimado en septiembre con los estrenos de Arm, Instacart o Klaviyo. Este ha sido un momento muy esperado tras la sequía de las salidas a bolsa que desató el ciclo restrictivo en Estados Unidos o Europa. Pero, pese al entusiasmo, hay parte de los inversores que siguen atrapados en el capital de estas compañías, que todavía están por debajo de sus valoraciones más elevadas, lo que hace que la oportunidad para estos sea agria e impida, años más tarde, la recogida de beneficios.

Las turbulencias han llegado a la renta fija y a la bolsa después de las últimas decisiones de los bancos centrales, al son de la Reserva Federal (Fed). Aunque mantener los tipos de interés, en principio, es una buena noticia para ambos valores, con lo que se ha quedado el mercado es con el mensaje de que el ciclo restrictivo no ha finalizado, sino que solo se extiende en el tiempo.

Los hipotecados actuales seguirán endeudados cuando lleguen a la tercera edad, lo que implica que los préstamos concedidos en los últimos años durarán una gran parte de la vida de los contrayentes. Las familias están optando por la mayor duración posible de la financiación debido a los elevados tipos de interés y se está retrasando la edad de contratación, entre otras cuestiones. Por eso, más de la mitad de los hipotecados desde 2021 seguirán estándolo a partir de los 65 años, lo que supone un riesgo para la capacidad de pago, según Idealista.

Historia

Las sandalias Birkenstock siguen estando de moda, pese a su aspecto ortopédico. Aunque la marca es ajena a las tendencias, esta temporada, los pies planos de Barbie han ayudado a alargar el fenómeno e impulsar las ventas. Esta campaña de publicidad cinematográfica ha sido uno de los recientes éxitos de la marca, que va a cumplir 250 años de historia. Tras el taquillazo, haber sobrevivido a la II Guerra Mundial, tener su propia biblia o haber logrado el respaldo de Bernard Arnault -el segundo hombre más rico del planeta-, la firma se encamina ahora a la bolsa.

Hace algo más de un año, el Banco Central Europeo (BCE) volvió a sacar su caja de herramientas para bajar la inflación y ralentizar la economía. Con sus decisiones de tipos, reunión a reunión, el organismo ha ido frenando progresivamente el motor económico. Pero esta política monetaria, que ha ido desplegándose de forma pública y a la vista de todos, ha tenido otra parte silenciosa. De forma indirecta, también ha logrado pinchar la burbuja de la vivienda que se coció durante la pandemia en países como Alemania o Luxemburgo.

La agencia de calificación Moody's sigue viendo vulnerabilidades en la banca estadounidense, lo que le ha llevado a rebajar la nota de una decena de entidades de tamaño medio y a poner en revisión a otros grandes bancos. La campaña de resultados del segundo trimestre es lo que ha llevado a la firma a bajar la puntuación de parte del sector, ya que sus cuentas siguen mostrando presiones en la financiación y posibles deficiencias en el capital, según ha anunciado en diversas notificaciones.

Pasada la mitad del ejercicio, la bolsa puede presumir de un balance positivo. Las acciones han subido pese a la mayor restricción monetaria en décadas y al deterioro económico. Este contexto de ganancias e incertidumbre hace más necesario que nunca ser capaz de capear las adversidades, uno de los grandes retos del mercado. En la estrategia de Berkshire Hathaway, la gestora de Warren Buffett, se ve precisamente ese enfoque: cierta desconfianza hacia la renta variable y una tendencia a recoger beneficios.

La icónica empresa Tupperware se ha convertido en una empresa zombi y, hasta hace días, nadie daba un duro por ella. Literalmente, se puede decir, ya que sus acciones han cotizado por debajo del dólar durante largas semanas. Sin embargo, los inversores han cambiado el rumbo de la compañía, que se ha disparado un 326% en la última semana. Lo curioso es que su subidón en bolsa no encuentra una explicación racional, ya que no encaja con la situación crítica que atraviesa la compañía.

Reino Unido lleva tiempo presionando a la banca para que remunere el ahorro conforme al ciclo de subidas de tipos de interés y, este lunes, ha presentado un plan de acción con 14 medidas para asegurarse de que las entidades financieras fijan sus precios "correctamente", explica la autoridad financiera del país (la FCA, por sus siglas en inglés).