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El triple desafío para las frutas y verduras: cambio climático, crisis energética y Brexit

  • Las exportaciones españolas cayeron un 10% en el último año
  • Los expertos consideran que es solo un problema coyuntural
  • Marruecos también ha sufrido los efectos de la crisis climática
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El cambio climático y la crisis energética están poniendo en jaque al mercado europeo de frutas y verduras. Por un lado, el aumento de la temperatura y la sequía reducen la producción y la calidad de los cultivos en las zonas tradicionales. Por otro lado, el incremento de los costes energéticos encarece el transporte y el almacenamiento de los productos. Estos factores afectan a la disponibilidad, el precio y el consumo de frutas y verduras en Europa, como ha quedado patente en los supermercados de muchos países.

Especialmente en el caso de los británicos, donde se suman los efectos de su salida de la Unión Europea, y los productos hortofrutícolas han sido objeto de limitaciones en la compra por parte de grandes cadenas de supermercados como Tesco, Aldi y Asda.

En España, el reto para el sector es mantener la producción, para poder abastecer los mercados internacionales, en un momento en el que las exportaciones han caído un 10%, y los efectos del Brexit hacen menos atractivo el mercado británico.

Menos exportaciones y más importaciones

Mientras tanto, nuestro país se ha visto obligada a aumentar un 7% el volumen de importaciones hortofrutícolas, según datos de la Federación Española de Productores Exportadores, recogidos por EFE. Es decir, mientras España dejaba de colocar su fruta y verdura en los mercados internacionales, la llegada de estos productos desde el exterior aumentaba. Un hecho que podría revelar un problema en el sector, aunque los expertos consideran que es una situación coyuntural.

Hay que tener en cuenta, señalan, las condiciones climatológicas, que provocaron que el año pasado campañas como la de la fruta de hueso, por ejemplo, sufrieran una fuerte reducción, debido a las heladas de primavera. También se suma el incremento de la compra de frutas de contraestación, como el plátano, el aguacate o la piña, que, en el cómputo general, representan un segmento importante de las importaciones.

Pese a todo, insisten los expertos que esto no significa que España haya dejado de ser 'la huerta de Europa', como defienden desde COAG.

La competencia marroquí

Lo que ha pasado en Reino Unido, por ejemplo, con episodios de desabastecimiento hortofrutícola en los supermercados, no es culpa del producto español, sino del complejo sistema global que, desde el Brexit, ha buscado la complicidad de terceros países, como Marruecos. Un mercado que compite directamente con el español, pero con condiciones laborales y fitosanitarias más laxas, pero que se da la circunstancia de que también se ha visto afectado por las condiciones climáticas adversas.

Un recordatorio de que el cambio climático, en realidad, ha llegado para todos, como recuerdan desde Coag. Al final, mirar a terceros países para completar la oferta europea no va a ser garantía de abastecimiento.

Volviendo al caso de Marruecos, tuvo que limitar en febrero sus exportaciones hortofrutícolas, incluyendo las destinadas a Reino Unido, para poder garantizar la oferta interna de productos como el tomate, debido al descenso de la producción por el clima.

El precio de la luz ha obligado a parar invernaderos en varios países europeos

Para entender el problema británico en los lineales de sus supermercados, los expertos también ponen el foco en la crisis energética, y en el aumento del precio de la luz. Esta subida ha obligado a apagar los invernaderos en varios países, como en el propio Reino Unido, pero también en Países Bajos, Bélgica o Alemania.

Así, la tendencia, europea de apostar por la tecnología más puntera, en lo relativo a estructuras de producción, para poder cultivar durante casi todo el año, ha acabado volviéndose en su contra. La crisis energética, explican desde Coag, les ha puesto contra las cuerdas. Y es este apagón durante el invierno en los invernaderos británicos lo que ha afectado tanto a sus supermercados.

Circunstancias que, pese a las dificultades actuales, abren una auténtica ventana de oportunidad para el sector español de frutas y verduras.

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