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Qué mascarilla protege más de los aerosoles del Covid-19: FFP2, usar higiénica de tela más quirúrgica o elastomérica

  • La transmisión del virus por aerosoles es el objetivo a combatir
  • Así, el mejor sistema de protección es aquel que mejor se adapte
  • Una cualidad que nos siempre proporcionan los modelos FFP2
Qué mascarilla protege más de los aerosoles del Covid-19
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La variante británica, las nuevas certezas científicas sobre la importancia de los aerosoles en la transmisión y la fiereza con la que se manifestó la tercera ola del Covid-19 han provocado que vuelva el debate sobre qué mascarilla es la mejor para prevenir la transmisión del virus, tras casi un año de pandemia. La última aportación al debate es del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), que recomienda el uso de la doble mascarilla: una de tela y otra quirúrgica. 

Combatir los aerosoles, la clave sobre qué mascarilla es mejor

Durante los primeros compases de la pandemia la población se centró en limpiar superficies y zonas de contacto. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado con el paso del tiempo que los aerosoles son el principal sistema de contagio a combatir para reducir la transmisión del Covid-19. Así, un ajuste eficaz de la mascarilla es la mejor manera de evitar contagiar y ser contagiado. 

En concreto, una investigación de la Universidad de Colorado sobre la pérdida de eficacia de los EPI demostró que un hueco entre mascarilla y rostro de una persona del 2%, dejaría pasar un 50% de aire sin filtrar. Una conclusión que además pusieron de manifiesto con un explicito vídeo. 

El boom de las mascarillas FFP2 por su mejor ajuste

Debido a este nuevo escenario de certezas, la mascarilla FFP2 o KN95 se posicionaron como la mejor forma de protegerse del virus. Y no solo porque su composición proporciona una mayor capacidad filtrante, sino porque es un tipo de mascarilla que se adapta muy bien a la cara y no deja huecos, que es por donde pueden salir o entrar los temidos aerosoles.

Sin embargo, este Equipo de Protección Individual no valen para todo el mundo porque tiene un tamaño estándar y no siempre se acomodan de manera eficaz. Así, el profesor de la Universidad de Colorado José Luis Jiménez explicó en un hilo en la red social Twitter por qué no siempre la opción de las FFP2 es válida. De hecho, cuenta que a la hora de elegir una mascarilla lo más importante es tener en cuenta cómo se ajusta más que la capacidad filtrante. 

La propuesta del CDC de Estados Unidos: una mascarilla de tela y una mascarilla quirúrgica

En este objetivo del mayor ajuste, el CDC de Estados Unidos ha hecho un experimento que asegura que uno de los sistemas de protección más eficaces contra los aerosoles es la utilización de una mascarilla quirúrgica sobre la cara y sobre ella una mascarilla higiénica de tela que se adapte bien a la cara y cierre todos los huecos que puedan existir. 

Así, en el experimento realizado por el CDC comprobó que una mascarilla quirúrgica no anudada bloqueó solo el 42% de las partículas de una tos y la de tela sola bloqueó el 44,3%. Así, la combinación de doble mascarilla bloqueó el 92,5% de las partículas de la tos, según publicaron este miércoles en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los CDC.

La doble mascarilla (FFP2 y quirúrgica) no protege más

La tendencia de uso que está creciendo en España es también la utilización de la doble mascarilla pero con otros elementos. Así, las personas han comenzado a utilizar una mascarilla FFP2 y encima una quirúrgica. Una costumbre que no tiene evidencia científica de que protegen más.

El origen de esta moda la comenzaron con sanitarios pero no por criterios médicos, sino económicos: el personal que lucha contra el Covid-19 utiliza la mascarilla quirúrgica (más barata) para proteger a la FFP2 (más cara) de posibles salpicaduras o rupturas. Así, si tienen algún altercado, pueden reponer la quirúrgica y mantener la FFP2. 

El invento español que convierte una mascarilla quirúrgica en un EPI con eficacia FFP2

La Escuela Universitaria de Odontología de Adema, adscrita a la UIB (universidad pública de Baleares), ha patentado un dispositivo de cierre que permite adaptar la mascarilla quirúrgica al contorno facial para evitar que entre o salga aire por los laterales al llevarla puesta. 

La organización académica explica que ha sido certificado como un EPI (Equipo de Protección Individual), y que es "una herramienta perfecta, frente a situaciones de alto riesgo frene a la COVID-19, aerosoles y transmisión aérea, por su fijación y adaptabilidad al contorno facial, que garantiza mayores índices de seguridad y eficacia".

Así son las mascarillas elastoméricas

José Luis Jiménez, es su intención de conseguir la mascarilla que mejor se adapte a la cara para evitar los aerosoles,  ha recomendado a través de su cuenta de Twitter un tipo de mascarilla, las elastomérica, que son mejores que las FFP2 o KN95 porque aseguran una mayor adaptación.

En concreto, ha mencionado las mascarillas de la compañía Envomask, que utilizan unos filtros con capacidad KN95 y una armazón de silicona que favorece la mayor adecuación a la cara. No obstante, cabe mencionar que este tipo de mascarilla cuesta unos 60 euros.

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