Bolsa, mercados y cotizaciones

La bolsa de EEUU toca fondo pero solo será 'tregua trampa' antes del reinado de los bonos

  • Tras moverse en terreno de corrección, la bolsa rebotará en el próximo trimestre
  • BofA: el apetito inversor está cambiando hacia los bonos de largo plazo
  • El 2024 será el año de los activos refugio por excelencia
El año 2023 tampoco será para los bonos. iStock.

El famoso indicador Bull & Bear de Bank of America (BofA) señala una potente entrada en bolsa, a un nivel que no sucedía desde noviembre de 2022, pero su analista estrella Michael Hartnett advierte de que el mercado está generando una trampa. Solo será una pequeña tregua de tres meses, antes de que llegue el esperado rebote de los bonos de EEUU. La renta fija sigue generando pérdidas, pese a que este año debía de ser el ejercicio de la remontada para compensar las caídas históricas que se generaron en 2022. El estratega dice que habrá que esperar a 2024 para que se produzca el giro de los bonos.

Esta semana, ha habido ajetreo en el mercado. El interés del bono americano a diez años, el T-Note, ha superado el 5% de rentabilidad (lo que implica la caída de su precio), algo que no ocurría desde 2007. Sin embargo, tras romper esa cota psicológica, se ha ido distanciando de la misma (lo que implica compras), en torno a 15 puntos básicos. El título anda buscando una dirección fija, ya que no hay certeza sobre los próximos pasos de la Reserva Federal (Fed), si ha terminado de subir tipos o no. Powell ha comprometido una nueva subida para este año y solo quedan dos reuniones más. La próxima el 1 de noviembre. Pero el mercado no le cree y lo reflejan en las previsiones del Fedwatch Tool, que indican que los tipos se mantendrán estables en el 5,5% hasta junio.

Paralelamente, la bolsa ronda la corrección. El S&P 500 se acerca a ese momento, que se produce cuando el índice pierde un 10% desde máximos. Actualmente y hasta su último cierre, el 'blue chip' borra un 9% desde los altos de julio. El Nasdaq 100 ya ha entrado en ese terreno, al dejarse por el camino un 11% de su valor desde verano.

Este panorama es pesimista, ya que los inversores están desprendiéndose de cierto riesgo en la bolsa y dudan sobre el momento de entrar en bonos a largo plazo. Algo lógico, como se desprende del citado informe, ya que se está cociendo un punto de inflexión en el mercado y este está arrojando señales distintas sobre el corto y el largo plazo.

Una señal contradictoria a corto plazo

La bolsa puede beneficiarse de la corrección actual, al menos durante los próximos tres meses. El indicador que usa BofA para saber cuándo es momento de entrar y salir de la renta variable se ha activado. Por segunda semana consecutiva, el índice Bull & Bear se mantiene bajo los 2 puntos. Ha caído de los 1,9 puntos de la semana pasada a los 1,5 actuales, el mínimo desde noviembre de 2022.

Cuando esto sucede, lo que indica este medidor es que se está produciendo una señal "contraria" de compra. Es decir, se recomienda entrar en bolsa pese al clima de corrección porque los índices han tocado niveles técnicos en los que es difícil que las caídas vayan a más. Cada vez que se ha activo esa señal, las acciones globales han subido un 6% en el trimestre posterior. Por tanto, el clima de incertidumbre debe aprovecharse en esta plaza, ya que a un trimestre vista sí es capaz todavía de revalorizarse.

Una señal de refugio a largo plazo

Un mal panorama en el corto plazo puede ser bueno para la bolsa. Sin embargo, un mal panorama a largo plazo suele ser bueno para los bonos. Y ese es el giro que se está produciendo, aunque no se materializará hasta 2024, según BofA.

Pese a que el horizonte actual es incierto y las señales son confusas, BofA tiene claro que el trasfondo del mercado no es sólido. Michael Hartnett, uno de los analistas estrellas de la entidad, define ese espíritu revuelto con cierta ironía: "No se me ocurre nada más para 2023 que un PIB de Estados Unidos en el 5% acompañado del sentimiento más recesivo desde Silicon Valley Bank (SVB)", apunta el informe.

Este telón de incertidumbre se puede detectar en tres puntos específicos: en el crédito, en el petróleo y en el consumo. En cuanto al crédito, la banca está endureciendo las condiciones de financiación, están aumentando los impagos en la deuda corporativa de alto rendimiento y se están ampliando los diferenciales de la deuda entre Estados Unidos y Europa.

Más contradicciones en el petróleo

Mientras, el crudo está dando otra señal de alerta, ya que el combustible sube en un contexto bajista para las acciones. En concreto, BofA advierte del ascenso del barril Brent en contraste con la caída de la bolsa saudita (Tadawul All Share). En lo que respecta al consumo, pese a que este ha resistido prácticamente a prueba de balas, la entidad cree que se tambaleará pronto, una vez suba el desempleo y caigan las valoraciones, en general. Es más, en las últimas 12 recesiones desde la Segunda Guerra Mundial, el PIB ha crecido, de media, un 3% en términos reales y un 7% en términos nominales en el trimestre previo a la contracción económica.

Todo ello ya ha provocado algunos posicionamientos que llevaban meses sin verse. De forma paralela a las recientes ventas en bolsa, el dinero ha fluido hacia la renta fija. No había entrado tanto dinero en bonos gubernamentales desde la crisis bancaria de marzo.

Los fondos basados en este tipo de activo han captado 9.200 millones de dólares esta semana. Y además, las mayores posiciones se han hecho en deuda a largo plazo, 5.600 millones de dólares en total. La entrada en renta fija está siendo la gran apuesta de los inversores para este 2023, pero está provocando descensos dolorosos en cartera. Venimos de un 2022 donde todo tipo de deuda generó la mayor pérdida de la historia reciente.

Hartnett destaca que el apetito por la deuda se está desplazando a plazos largos. Los T-bills, las letras de deuda americana, que han servido hasta ahora para recoger beneficios casi instantáneos aprovechando que los tipos de interés iban en trayectoria ascendente, han perdido atractivo. "La gran historia que cuenta el flujo de dinero actual está en la reorientación a las duraciones largas en los bonos del Tesoro", señalan los analistas de BofA liderados por Hartnett.

¿Cuándo será el momento de los bonos?

En realidad, este ajuste lo que refleja es la transición en el ciclo restrictivo. Se ha alcanzado el techo en los tipos de interés y en los próximos meses se cotizarán los tipos de altos durante más tiempo. El ajuste se transmitirá a la economía y, una vez eso suceda, será el momento de los bonos.

Pero para ello, tienen que suceder tres cosas, señala el informe: un sentimiento bajista en la bolsa, una desaceleración de los beneficios empresariales y una flexibilización de la política monetaria. Cuando llegue este escenario, esperan un mercado alcista en 2024 para los bonos de EEUU y los lingotes de oro, los activos refugio por excelencia. "Fácilmente, los bonos podrán dar retornos como los de las acciones en 2024", apuntan.

La situación es tan anómala que la rentabilidad del bono a diez años ha llegado a superar la expectativa de rendimiento del S&P 500. En otras palabras, se ha producido un cruce de la muerte entre los dos mercados. Ahora mismo, el mercado concede mayor riesgo de inversión en el bono que en la bolsa, algo que no ha ocurrido desde los años noventa y que es contradictorio con el mayor activo libre de riesgo, como está considerado el T-Note.

La normalización de la situación pasa por un ajuste de la renta variable y esta perspectiva incluye una recesión. Por ello, los expertos recomiendan deshacer posiciones en semiconductores, en promotoras inmobiliarias, biotecnológicas, brokers para invertir en valores y en Japón. Por el contrario, recomiendan comprar socimis, bancos, 'utilities', comercio minorista y firmas de pequeña capitalización. Su argumento es que los focos de inversión actuales (los primeros sectores) están sobrecomprados y los focos de venta actuales (los segundos sectores) están sobrevendidos y tendrán que subir cuando la Reserva Federal (Fed) empiece con los recortes de tipos.

Después de 19 meses de restricción monetaria, la más agresiva en 40 años, BofA considera que los tipos de interés han tocado techo y, por tanto, se producirá un giro en el mercado. La política hawkish de Jerome Powell tardará unos meses en surtir efecto, no se materializará en el resto del ejercicio, pero este curso dará paso al año de los bonos y el oro, 2024.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud