Bolsa, mercados y cotizaciones

El bono americano bate el 5% por primera vez desde Lehman: ¿cómo ha llegado hasta aquí?

  • La fortaleza de la economía estadounidense impulsa la rentabilidad del bono
  • Los analistas llevan meses destacando su atractivo, pero las compras no llegan
  • Las ventas por parte de China y el deterioro del 'rating' de Fitch han afectado
El bono estadounidense rompe la barrera del 5% por primera vez desde 2007
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El activo libre de riesgo de referencia en el mundo, el bono estadounidense a 10 años, ha roto la barrera del 5% de rentabilidad a vencimiento. En contra de las previsiones de los analistas, que han corrido durante todo el año detrás del bono, este ya deja pérdidas del 8,5% en el ejercicio. La fortaleza inesperada de la economía estadounidense, combinada con el deterioro del rating del país y una Reserva Federal que sigue siendo agresiva ha llevado al título a romper la barrera del 5%.

Por primera vez desde 2007, el bono estadounidense con vencimiento a 10 años ofrece una rentabilidad superior al 5%. El título ha incrementado su rentabilidad 450 puntos básicos en apenas 3 años, contagiado por el regreso de la inflación y el aumento de tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Después de sufrir en 2022 sus mayores caídas por precio en un solo año, 2023 se postulaba como un ejercicio con buenas perspectivas para la renta fija. ¿Qué ha ocurrido para que las previsiones de los analistas hayan fallado estrepitosamente?

Una economía más fuerte de lo previsto

Las pérdidas por precio que se han producido en el bono estadounidense este año, que superan el 8,5%, tienen su origen en la fortaleza inesperada de la que ha hecho gala la economía del país en los últimos meses, que han llevado a la Fed a endurecer más de lo que se estimaba su política monetaria, forzando a los bonos a adaptarse a este nuevo escenario de tipos del organismo.

La realidad económica de EEUU pilló a los inversores con el pie cambiado en el inicio de 2023. En aquel momento el mercado descontaba tres subidas de tipos de la Fed, todas durante la primera mitad del año, y compraban que en septiembre daría comienzo el ciclo de recortes de tipos. La realidad ha sido muy diferente: la Fed ya ha subido el precio del dinero en 4 ocasiones este año, y todavía queda un último movimiento, según reconoce el propio organismo, que se producirá en la reunión de noviembre, o en la de diciembre, la última del año.

Desde Pimco, Tiffany Wilding, economista de la gestora, explica algunas de las señales de fortaleza de la economía americana que ha están afectando al bono: "El informe de ventas minoristas de septiembre mostró que el crecimiento fue sustancialmente superior a nuestras expectativas, que ya estaban por encima del consenso, y sustancialmente superior a las previsiones de varios observadores del gasto con tarjetas de crédito", señala.

"Nuestra hipótesis es otra subida de tipos de la Fed en noviembre o diciembre", señala Tiffany Wilding, economista de Pimco

"Este informe", continúa Wilding, "sumado a la aceleración de la inflación subyacente de los servicios y al sólido informe sobre las nóminas, por no mencionar las elevadas amortizaciones de préstamos estudiantiles antes de la reanudación de los pagos, es suficiente para que nuestra hipótesis de base sea otra subida de tipos en las reuniones de noviembre o diciembre", señala, además de que "la Fed podría tener que revisar una vez más sus previsiones de PIB real para 2023. Una economía más fuerte de lo esperado abogaría por mantener la política restrictiva durante más tiempo", señala.

"El ajuste de expectativas sobre los tipos de la Fed se ha basado en la resistencia de los datos macroeconómicos en EEUU, gracias a que el debilitamiento del ciclo de crédito se ha visto compensado por el impulso de los apoyos fiscales, los subsidios, y un recorte en los pagos de tasas por ganancias de capital", coinciden desde Bank of America.

Recorte de calificación de deuda y ventas de China

El contexto de "tipos más altos durante más tiempo" es el que ha estado presionando al alza las rentabilidades de los bonos americanos en 2023, aunque no es la única fuerza del mercado que ha llevado al bono a superar la barrera psicológica del 5%. A principios de agosto, Fitch recortó la calificación que otorga a la deuda del país, desde AAA, hasta AA+, dejando a Moody's como la única agencia, de las tres grandes firmas estadounidenses, que todavía mantiene la máxima nota de solvencia para el país. La decisión de Fitch tuvo un impacto inmediato en el bono, hasta hacer que su rentabilidad batiese el nivel del 4% por primera vez desde 2008.

Entre los argumentos que esgrimió Fitch para defender su decisión se encuentra el incremento del volumen de deuda del país, que generará un aumento en la carga de intereses, además de que el envejecimiento de la población y el aumento de los costes de atención médica aumentarán el gasto. Fitch también valora la posibilidad de que la economía estadounidense entre en una recesión a finales de este año y principios de 2024, como consecuencia de unas condiciones crediticias más estrictas.

En agosto, además, las ventas de deuda estadounidense por parte de China, uno de los principales tenedores de los bonos del país de todo el planeta, también contribuyeron a generar el repunte de las rentabilidades que se produjo ese mes, una circunstancia que no se había conocido hasta mediados de octubre. Según los datos que publica el Departamento del Tesoro estadounidense, los inversores chinos vendieron en agosto 21.200 millones de dólares en bonos y activos de renta variable del país, el dato más elevado en un solo mes de los últimos 4 años.

La presión vendedora de los inversores chinos contribuyó a las subidas de las rentabilidades durante ese mes y tendría como objetivo, por parte del país asiático, tratar de estabilizar su divisa, el yuan, y frenar la depreciación frente al dólar que sufría la moneda.

Oportunidad en el 5% y tipos reales

Los analistas llevan meses, desde antes de que comenzase 2023, destacando el atractivo que presentaba la renta fija en relación al resto del mercado, como la bolsa o las materias primas. No hace tanto, en 2020, el bono cotizaba en el 0,5%, y la cantidad de bonos que ofrecían rentabilidades negativas se contaban en miles de millones de dólares, síntoma de burbuja. Así, con un bono que empezaba el año con un tipo real (el interés, descontando las expectativas de inflación) del 1,5%, lo extraño era encontrar en el mercado un analista que no favoreciese la inversión en bonos.

El problema fue que no se esperaba una resistencia tan fuerte de la economía americana, y con el paso de los meses, el consenso ha tenido que ir adaptando sus previsiones para el bono americano, siempre corriendo detrás de él. A día de hoy esta situación todavía se mantiene, con la media de expertos que recoge Bloomberg apuntando a que el título de deuda estadounidense terminará el año en el 4,05%, casi 1 punto por debajo del nivel actual, algo que se antoja poco probable mientras los datos macro mantengan la buena salud de la que gozan en la actualidad.

Ahora, el atractivo que presenta la deuda estadounidense para los analistas se basa en el incremento que se está produciendo en las rentabilidades reales del bono, que han alcanzado el 2,7%, un nivel que no se veía desde el año 2008. Este dato presupone que, incluso descontando la inflación futura, el inversor ya tiene una fuente de rentabilidad atractiva en uno de los activos más seguros que existen en el mercado.

A medida que el bono se acercaba al 5%, desde Morgan Stanley Investment Management quisieron avisar a los inversores de la buena oportunidad que presentaba el título en estos niveles. "Estos serán niveles magníficos para añadir posiciones largas en la cartera, desde el punto de vista de la duración", señalan desde el banco estadounidense. La previsión de la gestora de Morgan Stanley se produce incluso a pesar de que la firma no tiene expectativas de una pronta bajada de tipos por parte de la Fed, que sitúan a finales de 2024, o principios de 2025, más tarde de lo que están descontando los mercados en este momento.

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