Bolsa, mercados y cotizaciones

Wall Street se acerca a un largo invierno, antes de un potente despertar del 25% hasta la mitad de 2024

  • La incertidumbre geopolítica, los bonos, la Fed y el petróleo congelan el S&P 500
Wall Street en invierno (iStock)

Wall Street cae en barrena. El S&P 500 registra una caída del 8% desde septiembre y llama a la puerta de la corrección al perder casi el 10% desde máximos del año en julio. Los expertos coinciden en que, tras un año en el que se llegaron a vivir subidas del 20%, los altos tipos de la Reserva Federal, la alta rentabilidad del bono, las preocupaciones geopolíticas en torno al petróleo y la ralentización de la economía mundial parecen haber cambiado las tornas. Ahora mismo el debate de los analistas, que ya dan por hecho un entorno bajista, se centran en cuánto tiempo durará este 'invierno' en los mercados. En ese sentido, algunos temen que las caídas puedan alargarse hasta la segunda mitad de 2024.

"Creemos que el repunte desde los mínimos de octubre de 2022 ha terminado y ahora creemos que no volveremos a ver un ascenso rumbo a los 4.400 puntos hasta mayo de 2024 (actualmente está en los 4.137)", explicaba Barry Bannister, analista de Stifel en su informe semanal. En el escrito, este analista, que advirtió del repunte que viviría el mercado en la primera parte del 2022, cambia su posición, pues anticipaba hasta ahora que este ascenso podría llegar en la recta final del año, aunque basaba el giro alcista en un evento "excepcionalmente improbable".

La Reserva Federal mantuvo durante todo el año el mayor alza de tipos en cuarenta años, elevando el 'precio del dinero' del 0% hasta un rango de entre el 5,25% al 5,5%. A pesar de ello, el mercado ha encontrado diferentes catalizadores que desataron un repunte inesperado. El primero y más importante ha sido la recuperación de las grandes tecnológicas con los siete fantásticos (Apple, Microsoft, Google, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla), que representan un 26% de la capitalización del S&P 500 disparándose de forma clara. Solo estos valores viven una revalorización cercana al 83% en lo que va de año.

Estas subidas tecnológicas, además, han sido fuertemente potenciadas por el 'boom' de la Inteligencia Artificial, que ha llevado a subidas meteóricas no solo a las firmas que directamente están detrás de estos proyectos, sino a las firmas de semiconductores como Nvidia o Intel que están detrás de los chips que pueden ser los cimientos de su expansión.

Además, durante el año ha ido cobrando fuerza la teoría de un aterrizaje suave (una lucha contra la inflación sin un gran dolor en la economía), a medida que los datos macroeconómicos y el mercado laboral se mostraban fuertes. Prueba de ello son los últimos datos del PIB de Estados Unidos, que ha repuntado con claridad a pesar de que el entorno es cada vez más restrictivo y el precio del dinero se encuentra en máximos y, según parece, va a quedarse ahí durante un largo periodo.

Sin embargo, la situación ha cambiado por completo. Las grandes tecnológicas que han catapultado a los mercados ahora pierden fuelle y nuevos desafíos están lastrando a Wall Street. En particular, destaca la evolución de los bonos a diez años en EEUU. Por primera vez en 23 años, la rentabilidad del T-Note ha superado por primera vez a la del S&P 500, disparándose hasta tocar por momentos el 5% (actualmente se encuentra en el 4,86%).

También ha sido determinando el ascenso del petróleo, primero por los recortes de la OPEP y Rusia, que llevaron al barril a superar los 95 dólares. Posteriormente, cuando el 'oro negro' parecía desinflarse por una menor demanda mundial ante la desaceleración económica, Hamás atacó la frontera de Israel y se desató un nuevo conflicto en Oriente Medio, que hizo arder nuevamente al petróleo. En ese sentido, un crudo alto que eleve la inflación puede entorpecer de forma determinante los planes de la Reserva Federal.

Esto se mezcla ahora con la presión de una ralentización económica mundial y un largo periodo de altos tipos de interés. Según las previsiones de FedWatch, el consenso de los analistas dan por hecho que no se producirá ningún recorte en los tipos de interés hasta junio de 2024, donde empezarían con una leve baja de 25 puntos. Incluso en un punto tan avanzado, todavía dan un amplio margen (31% de probabilidades) de que mantengan los tipos sin ningún cambio hasta la reunión de junio.

Un amanecer del 25% en 2024

Todos estos factores han provocado que el pronóstico UBS coincida con Stifel. El banco suizo ha defendido también en su último informe que retrasa un nuevo ascenso del S&P 500 que ponga camino a los 4.500 puntos hasta superar el ecuador de 2024. "El retraso de este objetivo está relacionado principalmente con el reciente y rápido movimiento al alza de las tasas de interés y las expectativas de que los tipos de interés se mantendrán altos por más tiempo", explicó David Lefkowitz, analista de renta variable de EEUU para UBS. Sin embargo, Lefowitz explica que, a pesar de todo, esperan que una vez empiecen las alzas, estas sean muy sensibles porque "esperamos un aterrizaje suave que impulse las ganancias y lleve a las acciones de gran capitalización en Estados Unidos a registrar durante 2024 ascensos cercanos a los dos dígitos".

Los expertos de Bankinter, Jorge Pradilla y Carlos Pellicer creen que, una vez entrado 2024, una sucesión de buenas noticias catapultarán a Wall Street hasta un vigoroso avance del 25% que hará que el S&P 500 supere los 5.351 puntos. "En nuestra opinión, la inflación debería evolucionar en la dirección deseada por los bancos centrales" explica el banco español. "Esperamos también un importante crecimiento de los beneficios del 13,7% para ese año" que posicione fuertemente a las bolsas.

Los expertos de Barclays son mucho menos optimistas y dan por hecho que, con un retroceso en 2023 hasta los 4.150 puntos, 2024 será un año de repuntes hasta los 4.500 puntos, en caso de que el país logre un aterrizaje suave y evita así la recesión. Otros analistas, como Jim Cramer, dan por hecho que, tras un débil final de 2023 en los 4.100 puntos, "tarde o temprano los datos económicos obligarán a la Fed a cambiar su política monetaria", lo que daría un potente impulso a la renta variable.

"No habrá una subida clara hasta que no se resuelva el problema con los bonos, las dudas sobre el déficit, el miedo a otra subida de la Fed y la incertidumbre geopolítica"

Víctor Alvargonzalez, director de estrategia y socio fundador de la firma de asesoramiento independiente Nextep Finance, explica que prevé una mejora el segundo semestre debido a que "los mercados solo empezarán a mejorar cuando haya un cambio en las condiciones que les están lastrando". El experto defiende que tienen que resolverse "los tipos de interés del mercado de bonos, el miedo a que la Reserva Federal los vuelva a subir, el déficit presupuestario norteamericano (que exige una mayor prima de riesgo en los bonos de medio y largo plazo) y la incertidumbre geopolítica". El experto prevé que estos asuntos se solucionarán entonces y, en ese sentido, destaca que "podría no haber una mejora si no mejoran dichas condiciones".

Además, la temporada de resultados en la que está inmersa Wall Street, no está suponiendo un punto de inflexión para los analistas. Michael Wilson, analista de Morgan Stanley, cree "las probabilidades de un repunte se están desvaneciendo" a medida que van saliendo las cuentas. Respecto a 2024, se muestra pesimista alegando que "las expectativas sobre las empresas están siendo demasiado altas y el endurecimiento de la Reserva ederal se dejará notar".

"El cuarto trimestre suele ser el mejor de todo el ejercicio ya que los inversores se posicionan con altos niveles de efectivo para el año que viene"

Y, aunque todo se concentra en un 'poderoso despertar' para 2024, algunos siguen teniendo optimismo en un rally navideño que empuje a Wall Street. Ben Laidler, analista de eToro, explica que "creemos que el problema actual de unos bonos al 5% y los precios del crudo a 90 dólares se aliviarán de forma natural", además, "estamos viendo unos buenos resultados en el tercer trimestre, con las empresas abandonando la recesión de nueve meses en Estados Unidos, lo que aliviará al mercado".

En ese sentido, Laidler también se remite al carácter históricamente bueno del último tramo del año porque "el cuarto trimestre suele ser el mejor de todo el ejercicio, ya que los inversores se posicionan con altos niveles de efectivo para el año que viene". Respecto a 2024, Laidler da por hecho que también habrá crecimiento porque "las perspectivas son mucho mejores, con tasas de interés más bajas y un mayor crecimiento de las ganancias". Thomas Hempell, responsable de análisis de mercados macro para Generali Investments, también se suma a esta teoría. "Nuestra visión sigue siendo positiva" entre otros motivos, "por la estacionalidad histórica positiva para el S&P 500 en el cuarto trimestre y la tendencia positiva del mercado tras los tipos máximos de la Fed y antes del primer recorte".

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