Bolsa, mercados y cotizaciones

Deutsche Bank: "Cuando la inflación esté fuera de control y suban los tipos de interés, la fiesta habrá acabado"

  • Folkerts-Landau: "La combinación de la política fiscal y monetaria es una droga"
  • "Está pasando como en 1920, los inversores minoristas entran especulando"
  • La economía vivirá un espejismo de prosperidad desde el verano hasta 2022

Desde que las alentadoras noticias sobre la primera vacuna irrumpieron con fuerza en noviembre de 2020, los mercados han vivido una especie de ola de optimismo. Aunque es cierto que la economía real sigue deprimida, los activos financieros han resurgido con fuerza, incluso el petróleo, uno de los grandes perdedores a corto, medio y largo plazo de esta crisis, cotiza en niveles no vistos desde enero de 2020. El turno llegará a la economía real y será la siguiente en vivir esta "ilusión de prosperidad", creada por los estímulos fiscales y monetarios, un 'sueño' placentero que la inflación romperá de golpe.

Al menos esto es lo que cree David Folkerts-Landau, economista jefe de Deutsche Bank y director global de investigación de la firma. El experto alemán nunca deja a nadie indiferente cuando habla de economía. Un buen ejemplo son los análisis y comentarios publicados desde 2016 en los que ataca frontalmente a las políticas de bajos tipos de interés del Banco Central Europeo, institución a la que ha acusado de ser la mayor "amenaza" para Europa.

Ahora, este experto asegura que bancos centrales y gobiernos están generando con sus políticas una especie de espejismo de prosperidad que irá a más en los próximos meses, a medida que la recuperación económica tome cuerpo y los consumidores vuelvan a las calles, pero cuyo desenlace será una inflación mucho más alta que pondrá fin a la fiesta de los mercados.

La curva de tipos en EEUU coge pendiente de nuevo (anticipa inflación y futuras subidas de tipos)
La curva de tipos en EEUU coge pendiente de nuevo (anticipa inflación y futuras subidas de tipos)

Los bonos de EEUU están empezando a descontar una subida importante de la inflación y puede que de los tipos de interés también. La curva se está empinando, algo que también empieza a pasar de forma más leve en Europa. En EEUU, la pendiente entre el bono a dos años y el de 10 años no era tan empinada desde 2017, con un spread de 100 puntos básicos a favor del segundo. La inflación gana terreno como riesgo para los inversores. Las expectativas de inflación de inflación en EEUU en un año superan el 3%, según la última encuesta de la Fed. 

Los planes de estímulo mundiales que están llegando y van a llegar podrían tener el poder de impulsar de la inflación. El problema es que el dinero termine corriendo más deprisa que la producción (el PIB o la actividad económica) y todo ello lleve a un fuerte aumento de los precios. Algunas voces respetadas como Larry Summers (exsecretario del Tesoro de EEUU) u Olivier Blanchard, profesor de Economía en Harvard, han advertido sobre el posible sobrecalentamiento de la economía de EEUU ante el plan de estímulos de 1,9 billones de dólares. 

En una nota publicada por Deutsche Bank, Landau comienza explicando que "el rápido desarrollo de unas vacunas altamente efectivas y, por supuesto, las expectativas de un enorme estímulo fiscal en EEUU hicieron que los inversores fueran optimistas sobre el crecimiento mundial. Sin embargo, sus esperanzas se han visto frustradas recientemente porque las campañas de vacunación han tardado en comenzar y, en Europa, han experimentado problemas de suministro. Además, las preocupaciones sobre las mutaciones del covid han desencadenado en confinamientos prolongados y más restrictivos que están pesando sobre la confianza de los consumidores y las empresas. Eso ha detenido la tendencia alcista del mercado de valores por ahora".

Rienda suelta a la demanda embalsada

Este experto confía en que a principios del verano a más tardar, el aumento de las cifras de vacunación y unas temperaturas más elevadas reduzcan de forma considerable las tasas de infección y apuntalen la confianza. "Los consumidores estarán ansiosos por regresar a los restaurantes y bares, ir de compras y viajar".

Los expertos coinciden en destacar que buena parte de la demanda embalsada durante estos meses de restricciones se destinará a todos los servicios que han estado restringidos. Si la recuperación es relativamente fuerte y la situación sanitaria mejora, ese 'embalse' de ahorro puede romperse e 'inundar' un sector servicios que aún estará intentando reponerse de los cierres, despidos... que no estará a funcionando a su capacidad potencial.

"Cuando esto ocurra, la demanda reprimida se combinará con un estímulo fiscal y monetario sin precedentes mientras que los dos se moverán al unísono", asegura Landau.

Los programas fiscales a nivel global han elevado la deuda mundial en 19,5 billones de dólares en 2020. Lejos de haber terminado aún se están preparando más partidas de gasto para impulsar el crecimiento general y ayudar a los sectores más afectados por la crisis.

La ilusión monetaria y los felices años 20

"Los bancos centrales están haciendo su parte al extender aún más sus mandatos y monetizar una deuda pública cada vez más alta para proporcionar liquidez. Esta combinación de políticas funciona como una droga. A medida que se supere la pandemia mundial, probablemente veremos una euforia del mercado similar a la de los locos años veinte (o felices años 20)", asegura el economista alemán. 

El economista jefe de Deutsche Bank asegura que ya existen algunos parecidos con aquellos 'burbujeantes' años para la economía y los mercados: "Como en la década de 1920, los mercados ya están atrayendo inversores minoristas que buscan especular. El comercio mundial se ha recuperado y las tarifas para fletar barcos se están disparando".

Este experto cree que la economía se va a recuperar, además lo hará de forma sólida una vez que la crisis sanitaria haya terminado. El problema podría llegar cuando la economía no pueda generar toda la producción que demandará la ingente liquidez que inunda hoy los mercados, pero que mañana podría filtrarse a la economía real a medida que la situación mejora, según Landau.

Preocupaciones por la inflación

Algunos inversores empiezan a preocuparse por la inflación, algo que queda patente en las encuestas de la Reserva Federal y de otras firmas financieras privadas. Desde TD Securities explican que aunque la crisis sanitaria sigue viva, las vacunas tienen la llave para que la economía vuelva a la normalidad. "Esto, junto con el potencial de una política fiscal aún más estimulante, el sentimiento de los inversores se ha desplazado de los riesgos a la baja hacia el crecimiento y se ha orientado hacia las posibles consecuencias inflacionarias de todo este apoyo".

"Esto, y la creciente demanda, provocarán que la liquidez fluya desde los mercados financieros a la economía real. A su vez, los efectos multiplicadores deberían impulsar enormemente el crecimiento. Es probable que el repunte continúe hasta 2022. Sin embargo, a medida que aumentan las expectativas de inflación, surgirán dudas sobre la sostenibilidad de esta tendencia. En última instancia, esto podría provocar una caída en los precios de las acciones y los bonos", sentencia el economista jefe de DB.

Los analistas de TD Securities no hablan de unos precios descontrolados, pero sí creen que la inflación se moverá hacia arriba a medida que la economía se normalice y el consumo comience a presionar la capacidad del sistema productivo, y al final podría terminar siendo más alta que las expectativas relativamente optimistas de economistas y analistas financieros.

Sin embargo, Landau va más allá y cree que la inflación puede terminar con el espejismo que viviremos cuando comience la recuperación económica. "Hace un siglo, la política fiscal y monetaria crearon una ilusión de prosperidad, mientras que la especulación impulsó aún más la burbuja".

Sin embargo, el final es bien conocido: el Crack del 29 y la Gran Depresión posterior, que sumió a EEUU y parte del mundo en una gran crisis, con un desempleo disparado y una deflación en toda regla. Hoy, con un Estado de Bienestar mucho más desarrollado probablemente se evitarían algunas de las consecuencias más dolorosas de aquella crisis. 

Pese a todo, Landau advierte de que "el resultado fue un gran desastre. Nos gusta creer que hemos aprendido del pasado. Entonces, ¿realmente creemos que los billones de dólares gastados en apoyar la economía crearán una prosperidad sostenible? Una vez que la inflación se descontrole y los tipos de interés suban, la fiesta habrá terminado. Y a la pregunta quién pagará todo esto será igual de difícil de responder que hace cien años".

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