Empresas y finanzas

El grupo CaixaBank-Bankia necesitará una ampliación de capital de, al menos, 350 millones

  • Los consejos de administración pretenden aprobar el día 13 de septiembre el acuerdo
  • La entidad contará con un solapamiento de red de 1.400 oficinas
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar

La fusión de CaixaBank y Bankia para que crear un campeón nacional nacerá con unos ratios de capital muy ajustados, según distintos analistas que dan ven con buenos ojos la operación de integración ante los desafíos que se presentan tras la pandemia.

El nuevo grupo, que se configurará a través de un canje de acciones, necesitará acudir al mercado a recabar fondos para incrementar los niveles de solvencia en más de 350 millones, según los cálculos realizados por Barclays. El objetivo de esta apelación a los accionistas o inversores tendrá por objeto situar los fondos propios de máxima categoría en el entorno del 12%, tal y como reclama el Banco de España.

La ecuación de canje, que contará previsiblemente y a falta de que se concreten los detalles, conllevará una prima del un 30% sobre el precio de la cotización de Bankia del jueves gracias al exceso de recursos propios con los que cuenta en la actualidad. El grupo nacionalizado estaba acumulando reservas para destinarlos a un dividendo extraordinario con el que devolver parte de las ayudas recibidas.

Todos estos aspectos, además de los relativos al gobierno corporativo, serán analizados por los consejos de administración del próximo día 13 de septiembre, aunque aún no está claro si dicha jornada se aprobará o no definitivamente la integración. Fuentes del sector, destacan que para se dé una luz verde al proyecto se tendrá que estar terminadas los análisis del balance que han encargado ambos a expertos externos, entre ellos Morgan Stanley y Rothschild.

Estos estudios serán la base sobre la que se asentarán todas las condiciones y que las conversaciones lleguen a buen puerto. Entre ellas, destaca la ampliación que tendrían que llevar cabo. Aún así esta apelación no sería muy relevante, menor al diez% de valoración de Bankia, incluyendo ya la prima del 30%. Incluso, otros analistas dudan de si finalmente e grupo tendría que recabar recursos. Todo dependerá de los costes de reestructuración y de las provisiones que se tenga que realizar una vez se haga el análisis fino de los números.

Barclays, en este sentido, prevé unos gastos para cierre de oficinas y personal de anos 1.100 millones, con el fin de que se consigan sinergias elevadas. Calcula el cierre de unas 1.400 oficinas, de las cerca de 6.000 que ambos tienen en España) y el despido de unos 5.000 trabajadores (el 10% de la plantilla total).

CaixaBank y Bankia han dado el paso de iniciar una concentración tras los llamamientos del BCE a que en España y en la zona euro el sector inicie otra ronda de fusiones. La primera ha modificado su postura y ha decidido aprovechar la oportunidad que suponía el grupo nacionalizado.

Control del grupo catalán

La operación, que ha sido impulsada por el presidente de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé, para configurar un campeón nacional, con un volumen de activos de 655.000 millones, facilitará al Estado a recuperar las ayudas públicas en un futuro. La Caixa, a través de Criteria, posee el 40% de CaixaBank, tomará el control del nuevo grupo, ya que ostentará en torno a un 30% del capital. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) diluirá su presencia del 62% de Bankia a un 14% en el conglomerado resultante.

Las conversaciones formales, según sostienen distintas fuentes conocedoras de la situación, se iniciaron en la tercera semana de agosto. Entonces, los rebrotes del coronavirus estaban enturbiando el panorama económico y la tímida recuperación de la actividad tras los meses de confinamiento.

Cúpula

Una de las cuestiones clave de las conversaciones es la configuración del organigrama. Se da casi por hecho que el actual consejero delegado, Gonzalo Gortázar, será el máximo ejecutivo, quedando así, pendiente las tareas que tendría el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que podría conservar el puesto pero con funciones únicamente institucionales. El Frob podría llegar tener dos representante, uno de ellos Goirigolzarri, para atender los intereses del Estado, aunque este punto aún está por determinar.

CaixaBank, con este movimiento, se posiciona de nuevo como una activa en operaciones corporativas para crecer. Desde la pasada crisis financiera, ha ido absorbiendo entidades. Se hizo con Banca Cívica, Morgan Stanley en España y, Banco de Valencia y Barclays. Y en Portugal ha tomado el control total de BPI. Por su parte, Bankia también cuenta con experiencia en esta ámbito, ya que integró hace unos años al nacionalizado BMN .

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