Empresas y finanzas

Brufau pide dar prioridad a la industria con medidas a corto plazo para salir de la crisis

  • El presidente de Repsol reclama un Plan Renove para los vehículos que se fabrican en España
  • El consejero delegado reivindica los materiales plásticos y la economía circular
  • La Junta aprueba el dividendo de 1 euro por acción para el presente 2020
Antonio Brufau y Josu Jon Imaz, presidente y consejero delegado de Repsol. Foto: Archivo.

Antonio Brufau, presidente de Repsol, ha reclamado al Gobierno apoyo para la industria y "una recuperación rápida, priorizando objetivos a corto plazo" -como un Plan Renove para los vehículos "convencionales, híbridos" que se fabrican en España- para no dañar la base exportadora y conseguir una rápida recuperación de la economía. Tanto él como el consejero delegado, Josu Jon Imaz, han ratificado la apuesta de la compañía por la descarbonización y éste último, además, ha reivindicado los productos plásticos -"no queremos guantes de papel ni mascarillas de cartón"- y el refuerzo de la economía circular para evitar su impacto ambiental. La Junta ha aprobado la entrega de un dividendo de un euro por acción este 2020.

La Junta General de Accionista de Repsol se ha celebrado telemáticamente esta mañana, con una participación del 48,17% del capital, de acuerdo con las medidas extraordinarias adoptadas para superar la crisis sanitaria provocada por el Covid-19. Los accionistas han aprobado todos los puntos del día, incluido el reparto del dividendo: en julio se abonará el tramo de 0,55 euros, bajo la fórmula de scrip dividend, en sustitución del dividendo complementario.

En su discurso, Brufau ha tenido palabras de condolencia para todos los afectados -ha recordado el fallecimiento del expresidente Alfonso Cortina- y ha subrayado el compromiso de la compañía para suministrar la energía y las materias primas para el material sanitario empleado para luchar contra la pandemia: "No ha faltado ni un litro de gasóleo, ni una molécula de gas, ni un envase de butano, ni el suministro eléctrico, allí donde se ha necesitado".

El presidente de la petrolera ha abordado la crisis económica que afronta el país, y ha abogado por "Lograr una recuperación rápida, priorizando objetivos de corto plazo, para que no se dañe de manera estructural nuestro tejido productivo, siempre salvaguardando que estas medidas sean compatibles con los objetivos de largo plazo". A su juicio, el país debe volcarse en la industria para superar el trance; los otros dos sectores relevantes del país, el turismo y la construcción, no tienen el mismo potencial; el primero, porque no tendrá actividad a corto plazo, y el segundo porque tiene una naturaleza estacional.

Apoyo a la exportación y la industria

Brufau ha recordado el papel de las exportaciones para superar la anterior crisis y que el 80% de las exportaciones del país son industriales. Por esta razón ha reclamado "un gran pacto a favor de la industria", un sector indispensable para mantener puestos de trabajo de calidad, servicios de valor añadido, e Investigación y Desarrollo, y aumentar la resistencia de la economía ante futuros momentos de crisis.

Concretamente, el presidente ha demandado un Plan Renove, "focalizado en el tipo y gamas de vehículo que más se fabrican en España, convencionales e híbridos", algo también reclamado por la patronal petrolera y por la gran industria nacional. Esta medida sería también la herramienta más eficiente para reducir emisiones de CO2 y mejorar la calidad del aire, por la mayor eficiencia de los motores actuales. Ahora bien, para ello "se deben eliminar incertidumbres regulatorias que perjudican a la toma de decisiones y al consumo", con una velada alusión a los planes del Gobierno para prohibir la venta de vehículos de combustión interna en 2040.

Brufau ha confirmado el compromiso de la petrolera con la transición energética y la descarbonización: "Todas las formas de descarbonización son complementarias y válidas, y el incentivo a que todas contribuyan, sin exclusiones, será lo que acelerará la senda de la transición energética".

Ha terminado su intervención lamentando el escaso apoyo gubernamental a tecnologías como la captura y el confinamiento de carbono (CCS) y señalando que debemos buscar "las soluciones más eficientes, ahora que el dinero público tiene prioridades evidentes".

Recuperación de la movilidad

Por su parte, el consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha arrancado su discurso analizando el contexto internacional -ha señalado que en Corea del Sur, donde la lucha contra la pandemia está más avanzada, la movilidad se está recuperando "de una forma buena"- y el difícil ejercicio de 2019 y el aún más complejo 2020: la empresa ha perdido 487 millones en el primer trimestre por el hundimiento del precio del crudo.

Imaz ha señalado el Plan de Resiliencia 2020 aprobado por la compañía para superar el ejercicio, que contempla iniciativas para reducir más de 350 millones adicionales en los gastos operativos y más de 1.000 millones en las inversiones, así como optimizaciones del capital circulante próximas a 800 millones; además, no recomprará el 5% de su capital social para aumentar la rentabilidad del accionista. El consejero delegado ha considerado que el Plan "nos permite mantener dos compromisos: la remuneración a los accionistas, y la meta de ser una compañía cero emisiones netas en el año 2050".

Luego ha dedicado una parte muy amplia de su intervención a desglosar la política de Repsol con relación al cambio climático y su objetivo de seguir avanzando en el camino de la transición energética, como proveedor multienergía hacia un modelo de bajas emisiones y ha resaltado que "el primer paso lo daremos este mismo año, cumpliendo nuestro objetivo de reducir un 3% el Indicador de Intensidad de Carbono".

Imaz se ha enorgullecido de que la labor que Repsol está realizando en este sentido le ha llevado a ser una de las empresas de su sector mejor valoradas y con mayor proporción de inversores ESG (medioambiente, social y gobernanza, por sus siglas en inglés) en su accionariado. Esto hace que la compañía "esté preparada para afrontar los desafíos que presenta un mundo cada vez más descarbonizado, como actor clave en el desarrollo del modelo energético del futuro". También ha apuntado que el nuevo plan de incentivos a largo plazo -aprobado por la Junta- contiene elementos ligados a las emisiones de CO2 de la empresa.

Antes de concluir ha anunciado que la empresa va a abandonar todas aquellas organizaciones que no trabajen a favor de la transición energética y para luchar contra el cambio climático.

Transición energética y salida de la crisis

Los accionistas han hecho tres grandes bloques de preguntas, relativas a la actuación de la compañía frente a la pandemia –"no hemos mirado cuando nos estaba costando lo que hemos hecho", ha dicho mientras señalaba numerosas iniciativas–, el efecto de la caída del crudo en el proceso de descarbonización y la consecución de los objetivos de la Cumbre de París, y la tercera, el modo en que la crisis afectará a Repsol.

Imaz ha sostenido "rotundamente" que la situación del petróleo y la pandemia no afectarán al compromiso de la compañía con la descarbonización: "afirmamos absolutamente todos nuestros compromisos para ser neutros en carbono en 2050". Ha añadido que además era una trayectoria rentable y que le permitía a la empresa crecer en el abanico de negocios comerciales y industriales, con un "círculo virtuoso". De hecho, va a "impulsar los objetivos de desacarbonización".

Y sobre el impacto del Covid-19 en Repsol, ha considerado que es pronto para hacer una valoración, pero ha avanzado que la economía circular se va a ver reforzada para conseguir suministros globales. Auguró "cambios de tendencia en la movilidad"; concretó que la aviación sufrirá y que hay cambios de tendencia, como la vuelta al coche individual en detrimento del transporte público.

En consecuencia, Imaz apostilló que "por eso es importante un Plan Renove para que la vuelta al coche individual vaya a compañada de la reducción de las emisiones y de los contaminantes atmosféricos", ya que "hay riesgo de que el parque móvil envejezca todavía más con la crisis". Así, "es importante que no haya despliegue de tecnologías inmaduras", porque únicamente terminan usándolas los más pudientes, pero "son financiadas por los impuestos de todos".

Imaz aprovechó para reivindicar los productos plásticos: "La crisis también nos ha enseñado que necesitamos los materiales plásticos; no queremos guantes de papel ni mascarillas de cartón". Y explicó que "Nuestra responsabilidad es fabricarlos con responsabilidad y aplicar una economía circular que nos permita reciclarlos".

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