Economía

Aluvión de críticas a Lagarde y el BCE en la Eurocámara: "Menos política y más estabilidad de precios"

El eurodiputado Angelo Ciocca sacó una soga para criticar la política monetaria del BCE. Christine Lagarde, presidenta del banco central, acudió al debate (a la derecha en la imagen) de este lunes en el pleno de Estrasburgo. Imagen: Parlamento Europeo.
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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE) tuvo ayer una cita importante en Estrasburgo. Christine Lagarde viajó a dicha ciudad para asistir al debate en el pleno del Parlamento Europeo sobre el informe anual 2023 del BCE, elaborado por la Eurocámara y cuyo ponente es el belga Johan Van Overtveldt. Un documento con varias críticas a la gestión de la política monetaria ante la crisis de precios post-covid. Como cabía esperar, los reproches variaron en un sentido u otro según el signo político de los oradores que fueron pasando por delante de la francesa.

Lagarde dio un discurso ante los eurodiputados defendiendo la política monetaria de la institución que capitanea y en el que aseguró que la economía de la eurozona se ha mantenido "resiliente". Se basa en que no cayó en recesión técnica a finales de 2023: evitó encadenar dos trimestres con el producto interior bruto (PIB) en descenso porque 'solo' se estancó a final de año.

A lo que no hizo referencia ninguna la presidenta del BCE fue a las bajadas de los tipos de interés, esperadas desde hace meses por los mercados pero cuyo comienzo sigue siendo una incógnita. La banquera central puso el foco en el aumento de los salarios en la zona euro y su potencial influencia en las subidas de precios en general (inflación). En este sentido, admitió que "las presiones salariales siguen siendo fuertes".

"Se espera que el crecimiento salarial se convierta en un motor cada vez más importante de la dinámica inflacionista en los próximos trimestres, como reflejo de la demanda de compensaciones por inflación por parte de los asalariados y de la rigidez de los mercados laborales", agregó.

No obstante, la presidenta del BCE ha querido destacar que "está disminuyendo la contribución de los beneficios" empresariales en la inflación. "Como se esperaba, los aumentos de los costes laborales están amortiguados en parte por los beneficios y no se están trasladando totalmente a los consumidores", defendió.

"Menos política y más estabilidad de precios"

Christine Lagarde recibió pocos aplausos en el Parlamento Europeo después de su discurso inicial. Y todavía menos tras su alegato final de cinco minutos, posterior a la comparecencia de varios eurodiputados (de un minuto cada una), en el que defendió que, si bien el objetivo primario del BCE es garantizar la estabilidad de precios, no tienen por qué rechazarse otras metas.

Aunque no lo dijo de forma explícita, Lagarde se refería a la lucha contra el cambio climático. Este es un viejo debate en el banco central que se ha reavivado este mes. Hace menos de dos semanas el diario Politico informó de que Frank Elderson, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, dijo a sus subalternos que aquellos que no estén de acuerdo con los objetivos ecológicos de la institución no son bienvenidos a trabajar en ella.

La presidenta del organismo ha respaldado a su colega, pero solo en parte, considerando que dichas palabras de Elderson serían consecuencia de su "pasión" por el medioambiente. "En el BCE valoramos mucho la diversidad" de opiniones, dijo asimismo la francesa en la Eurocámara llevándose la mano al corazón. Justo después, alegó una vez más que el banco central debe tener en cuenta la influencia de los factores climáticos en la economía y cómo pueden afectar a su política monetaria.

"La política del clima no es uno de los mandatos centrales del BCE", le había espetado instantes antes Jörg Meuthen, eurodiputado no inscrito a ningún grupo político. A su parecer, el Banco Central Europeo ya tiene "bastante de qué preocuparse" con la inflación.

"Limítense a su mandato central", "solo así recuperarán la confianza de los ciudadanos", apuntó en el mismo sentido Michiel Hoogeveen. "Por favor, señora Lagarde, menos política y más estabilidad de precios", declaró por su parte Engin Eroglu (de Renew Europe).

Bas Eickhout, de Los Verdes, señaló en dirección contraria. Defendió incluso que los intereses de los créditos en la zona euro deben establecerse "en función de las inversiones ecológicas" que se hayan hecho, pues los tipos elevados las "perjudican injustificadamente", arguyó.

Una soga inesperada

El chaparrón de críticas al BCE y su presidenta no se limitó solo al debate de cuán eco-friendly debe ser la política monetaria del euro, ni mucho menos. Los eurodiputados también quisieron opinar sobre las consecuencias de las alzas del precio del dinero (materializadas entre verano de 2022 y octubre pasado) en las finanzas de las personas y hogares del Viejo Continente.

"Usted está en su torre de marfil", reprochó Susanna Ceccardi, del Grupo Identidad y Democracia (ID), a Christine Lagarde. "Deje de cumplir las órdenes que le dan desde Berlín", añadió.

Su compañero de grupo político Angelo Ciocca fue un paso más allá: sacó de forma inesperada una soga de su americana para decirle a la presidenta del BCE que sus "políticas criminales" estrangulan a las familias y negocios. "Tenemos que acabar con las subidas de tipos. Tenemos que bajar los tipos de interés", concluyó su comparecencia.

"Están matando moscas a cañonazos. (...) Una obra maestra, vaya", ironizó en su turno Silvia Sardone, también de ID. "¿Sus decisiones absurdas, a quiénes benefician?", cuestionó.

En cuanto a Pedro Silva, de los Socialistas y Demócratas (S&D), lanzó una indirecta a Lagarde: "Esperamos buenas noticias del BCE pronto", dijo haciendo alusión a las bajadas de tipos que los inversores prevén que se inicien en junio.

Sin embargo, no todos los reclamos a Lagarde en el pleno parlamentario fueron para que se abarate pronto el dinero. Una vez más, la búha del banco central ha sufrido los picotazos de las palomas y halcones que también hay en Estrasburgo. Y es que en una entrevista con elEconomista.es poco antes del debate, el ponente del informe del BCE, Van Overtveldt, opinó que los tipos deben empezar a recortarse a "finales de año" como pronto.

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