Economía

El BCE insiste en que la inflación seguirá siendo "demasiado alta" y no descarta más alzas de tipos

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, el pasado 27 de julio. Fotografía: Bloomberg.
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El Banco Central Europeo (BCE) ha valorado que la inflación en la eurozona esté disminuyendo, aunque augura que seguirá siendo "demasiado alta durante demasiado tiempo", por lo que el garantizará que los tipos de interés oficiales se fijen en "niveles suficientemente restrictivos durante el tiempo necesario para lograr que la inflación vuelva a situarse pronto en el objetivo del 2% a medio plazo".

Así lo pone de relieve el BCE en su quinto boletín económico de 2023, en el que recuerda que, en su reunión del 27 de julio de 2023, el Consejo de Gobierno decidió subir los tres tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos.

De esta forma, explica que seguirá aplicando un enfoque dependiente de los datos para determinar el nivel de restricción y su duración apropiados. En cualquier caso, el BCE insiste en que su Consejo de Gobierno "está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación vuelva a situarse en su objetivo a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria".

El organismo, que espera que la inflación siga bajando en Europa en los próximos meses, valora los efectos de las anteriores subidas de los tipos de interés que, a su juicio, "siguen transmitiéndose con fuerza". Así, indica que "las condiciones de financiación han vuelto a endurecerse y están frenando cada vez más la demanda, lo que es un factor importante" para reducir la subida de precios.

La economía se deteriora

No obstante, la institución comunitaria reconoce que, en este contexto, "las perspectivas a corto plazo de la actividad económica en la zona del euro se han deteriorado, debido principalmente a la mayor debilidad de la demanda interna".

"La elevada inflación y el endurecimiento de las condiciones de financiación están frenando el gasto, lo que está afectando especialmente a la producción de manufacturas, que también se está viendo contenida por la debilidad de la demanda externa", advierte el BCE, que destaca también que la inversión residencial y empresarial están mostrando también "signos de debilidad". Y, de hecho, aunque reconoce una mayor fortaleza en los servicios, precisa que ese dinamismo "se está ralentizando".

De esta manera, espera que el crecimiento económico siga siendo "débil" a corto plazo, si bien a más largo plazo, "el descenso de la inflación, el aumento de las rentas y la mejora de las condiciones de la oferta deberían respaldar la recuperación".

Incertidumbre

"Las perspectivas de crecimiento económico y de inflación siguen sujetas a una elevada incertidumbre. Los riesgos a la baja para el crecimiento incluyen la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania y un aumento de las tensiones geopolíticas generales, que podrían fragmentar el comercio mundial y lastrar, por tanto, la economía de la zona del euro", ahonda el BCE.

Además, alerta de que "el crecimiento también podría ser más lento si los efectos de la política monetaria son más intensos de lo esperado, o si la economía mundial se debilita y frena la demanda de exportaciones de la zona del euro".

En sentido opuesto, aclara que el crecimiento podría ser mayor de lo proyectado si la fortaleza del mercado de trabajo, el aumento de las rentas reales y el descenso de la incertidumbre hacen que los ciudadanos y las empresas tengan más confianza y aumenten su nivel de gasto.

Empleo 

Precisamente, celebra la evolución positiva del mercado laboral, que se encuentra en mínimos del 6,5%, aunque no descarta que en los próximos meses pueda producirse una "ralentización" e incluso una evolución negativa en el sector manufacturero. En este punto, señala que cada vez tienen más peso en la inflación las subidas salariales y "unos márgenes de beneficios aún sólidos".

Mientras, subraya que pierde fuerza todo lo relacionado con factores externos en lo que a las presiones inflacionistas se refiere.

Por último, y a medida que se va atenuando la crisis energética, el BCE defiende que los Gobiernos deben "revertir las medidas de apoyo" a la ciudadanía para paliar los efectos del alza de precios. En su opinión, esto es "esencial para evitar que aumenten las presiones inflacionistas a medio plazo, lo que haría necesario una respuesta más decidida de la política monetaria". En la misma línea, apuesta por adoptar medidas encaminadas a la reducción de los "elevados niveles de deuda pública".

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