Economía

Lagarde deja abierta la decisión del BCE en septiembre: "Podemos subir los tipos o podemos mantenerlos"

  • La presidenta del BCE: "La decisión puede variar de reunión a reunión"
  • Ya no dice explícitamente que el banco central tiene "más terreno que cubrir"
  • El PIB europeo del segundo trimestre y el IPC de julio y agosto serán claves
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, en la rueda de prensa de este jueves. Foto: Alex Kraus (Bloomberg).

Como se esperaba, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha dejado este jueves todas las opciones abiertas -excepto bajar los tipos de interés- de cara a la próxima reunión que el Eurobanco mantendrá el 14 de septiembre. "Podemos subirlos o podemos mantenerlos", ha dicho Lagarde después de confirmar la subida de 25 puntos básicos en julio, la novena consecutiva de este ciclo.



En la rueda de prensa posterior a la reunión, Lagarde ha puesto énfasis en que el Consejo de Gobierno está determinado a seguir siendo dependiente de los datos económicos que entran, evitando así telegrafiar tanto una nueva subida como una pausa en septiembre.

"La decisión puede variar de reunión a reunión", ha insistido la francesa a las preguntas de los periodistas, explicando que la volatilidad de los datos hace que la decisión de cada mes puede ir en un sentido u otro. "Puede ser subida, puede ser pausa", ha repetido. La banquera central ha dicho que el Consejo de Gobierno acudirá a las próximas citas con la "mente abierta". Unas afirmaciones que tienen ecos de la pausa que la Reserva Federal de EEUU decretó en junio para volver a subir los tipos este miércoles.

Inquirida por su habitual expresión tras las últimas reuniones "tenemos más terreno por cubrir" en alusión a futuras alzas de tipos, Lagarde ha suavizado claramente el alcance de la misma. "¿Tenemos más terreno por cubrir? En este momento yo no diría eso", ha admitido. "Los datos y nuestra evaluación de los datos en realidad nos dirán cuánto terreno tenemos que cubrir".

"Lagarde necesitó muchas palabras para transmitir un mensaje sencillo: el BCE ha desconectado oficialmente el piloto automático", opina Carsten Brzeski, economista de ING Economics.

"No está claro si esto significa que ya no se subirán los tipos. La mención de una inflación a la baja pero que se mantendrá por encima del objetivo "durante un periodo prolongado" no suena como si el BCE estuviera dispuesto a dejar de subir los tipos. Por otra parte, el empeoramiento de las perspectivas macroeconómicas parece haber asustado a algunos miembros del BCE, por lo que una pausa en septiembre es una posibilidad", añade este experto.

"El BCE ha desconectado el piloto automático en la reunión del Consejo de hoy", coincide Jörg Krämer, analista de Commerzbank. "La caída de los principales indicadores económicos y el nuevo descenso de la inflación parecen estar haciendo mella en el BCE. El claro cambio de tono corrobora nuestra previsión de hace tiempo de que es improbable que el BCE suba sus tipos de interés en septiembre", añade. 

Un comunicado menos explícito

Ya la modificación de la redacción del comunicado previo a la comparecencia de Lagarde respecto al de junio adelantaba este mensaje. Si en la última ocasión se recogía la frase "los tipos se llevarán a niveles suficientemente restrictivos en decisiones futuras", ahora la oración pasa a ser: "Las futuras decisiones del Consejo de Gobierno garantizarán que los tipos de interés oficiales del BCE se fijen en niveles suficientemente restrictivos durante el tiempo que sea necesario". Esa modificación era necesaria si el banco central quería que no se sacase la conclusión automática de que habrá otra subida de tipos en septiembre.

En su exposición previa a las preguntas, Christine Lagarde ha conjugado el deterioro económico que evidencia la zona euro con los persistentes riesgos inflacionarios: "Las perspectivas económicas a corto plazo de la zona del euro se han deteriorado, debido en gran medida al debilitamiento de la demanda interna".

"La elevada inflación y el endurecimiento de las condiciones de financiación están frenando el gasto. Esto afecta especialmente a la producción manufacturera, que también se ve frenada por la debilidad de la demanda exterior. La vivienda y la inversión empresarial también muestran signos de debilidad. Los servicios se mantienen más resistentes, sobre todo en subsectores intensivos en contactos, como el turismo. Pero el impulso del sector servicios se está ralentizando. Se espera que la economía siga débil a corto plazo. Con el tiempo, la caída de la inflación, el aumento de los ingresos y la mejora de las condiciones de la oferta deberían apoyar la recuperación", ha glosado Lagarde.

Del lado de la inflación, además de recordar que tanto el IPC general, como el subyacente y el de servicios están por encima del 5% interanual, muy lejos del objetivo del 2%, Lagarde ha alertado de que "los motores de la inflación están cambiando".

"Las fuentes externas de inflación están disminuyendo. Por el contrario, las presiones internas sobre los precios, incluidas las derivadas del aumento de los salarios y de unos márgenes de beneficios aún sólidos, se están convirtiendo en un factor de inflación cada vez más importante", ha remarcado.

La presidenta del BCE, además, ha citado como riesgos al alza para la inflación las posibles nuevas presiones al alza sobre los costes de la energía y los alimentos, también relacionadas con la retirada unilateral de Rusia del acuerdo del trigo del Mar Negro. "Unas condiciones meteorológicas adversas, a la luz del desarrollo de la crisis climática, podrían hacer subir los precios de los alimentos más de lo previsto. Un aumento duradero de las expectativas de inflación por encima de nuestro objetivo, o incrementos de los salarios o de los márgenes de beneficio superiores a los previstos, también podrían impulsar la inflación al alza, incluso a medio plazo", ha agregado.

Esta dependencia de los datos de cara a la reunión de septiembre -en la que habrá de nuevo proyecciones trimestrales de crecimiento e inflación- se verá fundamentada en el producto interior bruto (PIB) de la eurozona en el segundo trimestre, que se conocerá la semana que viene, así como en los PMI definitivos de julio y agosto y en las lecturas de inflación de ambos meses.

"Hay muchos indicios de que el BCE hará una pausa en septiembre y no subirá los tipos de interés a partir de entonces. Por otra parte, no compartimos el optimismo de los mercados de que el BCE vuelva a bajar los tipos ya el año que viene. Esto se debe a que la fuerte subida de los salarios mantendrá alta la inflación de los servicios. Esto impedirá que la inflación siga bajando en 2024, por lo que es improbable que el BCE, dominado por los moderados, recorte sus tipos el año que viene", cierra Krämer, de Commerzbank.

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