Economía

Doble golpe en los PMI europeos: la recesión se abre paso en el segundo semestre, pero la inflación en los servicios no da tregua al BCE

  • Lectura más baja del PMI compuesto de la eurozona (48,9) desde noviembre
  • El sector manufacturero sigue desplomado y los servicios se van agotando
  • El PMI de los precios de producción de los servicios, en niveles muy altos
Imagen: Dreamstime

La principal encuesta al sector privado en la eurozona deja malas señales en julio. Por un lado, la actividad sigue deteriorándose sin parangón en la región, con notables retrocesos en sus dos grandes economías: Alemania y Francia. Por otro, el mal de la inflación sigue dando titulares angustiosos: en el sector servicios los precios no dan tregua, para preocupación de un Banco Central Europeo (BCE) que no acaba de encontrar pista de aterrizaje para acabar con las subidas de tipos pese al daño que puede experimentar la economía.

Los índices de gestores de compras de las empresas del sector privado (PMI por sus siglas en inglés) dejan este lunes esta impresión en su lectura preliminar correspondiente al mes de julio. Según los datos de S&P Global y Hamburg Commercial Bank, responsables de la encuesta, el PMI compuesto de la eurozona ha caído de 49,9 puntos en junio a 48,9 en julio, su nivel más bajo desde el pasado noviembre. Con este descenso, el indicador profundiza en zona de contracción (lecturas de menos de 50 puntos, que supondrían un escenario de estancamiento).

El gran lastre vuelve a ser un mes más el PMI manufacturero, que en esta ocasión retrocede de los 43,4 puntos de junio a los 42,7, registrando la peor lectura en 38 meses, es decir, desde lo peor del estallido de la pandemia en la primera mitad de 2020. Por el otro flanco, el sector servicios, que ha sido el puntal de la actividad en la repaertura de la economía tras los cierres por el covid, empieza a acusar desgaste. El PMI de servicios de julio ha sido de 51,1 puntos frente a los 52 del mes anterior. Aunque se mantiene en territorio de expansión, marca la lectura más baja en seis meses y se sigue alejando de las positivas lecturas por encima de 55 puntos de esta primavera.

La última lectura señala una segunda caída mensual consecutiva de la producción en términos de volumen tras cinco meses de expansión continua, y el ritmo de contracción se acelera desde el descenso marginal registrado a finales del segundo trimestre. Mientras tanto, las condiciones de la demanda empeoraron de forma generalizada. Las entradas de nuevas empresas han caído a un ritmo cada vez más severo en julio, registrando el mayor descenso desde el pasado mes de noviembre.

El descenso de los nuevos pedidos ha superado notablemente al de la producción en un grado no visto desde febrero de 2009, lo que apunta a que las empresas tratarán de reducir aún más la producción en los próximos meses en respuesta al empeoramiento del entorno de la demanda. La pérdida cada vez mayor de nuevos pedidos en el sector de producción de bienes, que experimentó uno de los descensos más pronunciados desde 2009, se ha visto acompañada por la primera caída de los nuevos pedidos de servicios en siete meses.

La escasez de nuevos pedidos significa que las carteras de trabajo se han reducido a un ritmo cada vez mayor, ya que las empresas a menudo dependían de los pedidos realizados anteriormente para mantener los niveles operativos actuales. Si se excluyen los meses iniciales de bloqueo por el covid-19, la última caída de la cartera de pedidos fue la mayor registrada desde febrero de 2013 y, en el caso del sector manufacturero, la más pronunciada desde 2009. La cartera de pedidos del sector servicios cayó en julio por primera vez en seis meses.

El deterioro de la situación de la cartera de pedidos ha mermado la confianza empresarial, llevando las expectativas de las empresas sobre los niveles de producción para el próximo año a su nivel más bajo desde el pasado mes de noviembre.

Estos malos datos en el conjunto europeo provienen de las dos principales economías del bloque, Alemania y Francia, que han iniciado el tercer trimestre con contracciones en el sector privado, con una debilidad sostenida en el sector manufacturero que se ha extendido a los servicios. El PMI compuesto de Alemania ha caído al nivel más bajo de este año, con una lectura de 48,3 en julio. A Francia le ha ido aún peor, alcanzando su nivel más bajo en 32 meses, 46,6 puntos.

En Alemania, la lectura negativa ha estado impulsada por el sector manufacturero, que lleva más de un año por debajo de 50 y se encuentra ahora cerca de los niveles vistos por última vez al inicio de la pandemia. Asimismo, el crecimiento de los servicios se ralentiza por segundo mes consecutivo. En Francia, tanto el sector manufacturero como el de servicios volvieron a contraerse, aunque el primero está en peor forma de los dos.

"Aumenta la probabilidad de que la economía alemana entre en recesión en la segunda mitad del año", ha valorado Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank. "En los últimos meses, hemos asistido a una caída vertiginosa tanto de los nuevos pedidos como de la cartera de pedidos pendientes, que ahora están disminuyendo a sus ritmos más rápidos desde la ola inicial de Covid a principios de 2020. Esto no augura nada bueno para el resto del año". "Los datos señalan un notable enfriamiento de la economía francesa, mostrando la mayor reducción de la actividad empresarial desde noviembre de 2020, que precedió a una contracción del PIB", resume Norman Liebke, economista también del banco alemán.

Si por el lado de la actividad, los titulares no son buenos, por el lado de los precios son casi peores. Las presiones sobre los precios de los insumos han seguido disminuyendo, pero esto se debió casi exclusivamente a la reducción de los costes en el sector manufacturero, que a su vez refleja probablemente la bajada de los precios de la energía, así como la mejora de las condiciones de la oferta mundial. Por contra, el PMI de los costes de los insumos en el sector servicios apenas ha variado en julio, y el PMI de los precios de producción de los servicios se ha situado en los 55,8 puntos. Aunque baja desde los 56,3 puntos previos, sigue muy por encima de su media a largo plazo de 51 puntos.

"El sector manufacturero sigue siendo el talón de Aquiles de la eurozona. Los productores han vuelto a reducir su producción a un ritmo acelerado en julio, mientras que la actividad del sector servicios sigue expandiéndose, aunque a un ritmo mucho más lento que a principios de año. La economía de la eurozona se adentrará probablemente en territorio de contracción en los próximos meses, ya que el sector servicios sigue perdiendo fuelle. A estas sombrías perspectivas se suma el hecho de que tanto el índice PMI de empresas nuevas como el de empresas pendientes del sector servicios han caído en territorio de contracción por primera vez desde principios de año. Estas tendencias son especialmente pronunciadas en el sector manufacturero, lo que sugiere que es probable que el desplome aquí continúe a medida que avance la segunda mitad de 2023", sintetiza De la Rubia en el informe con los datos.

"Francia y Alemania parecen especialmente sombrías, con unos PMI de producción que señalan una contracción, que se compensa ligeramente en el resto de la eurozona. Aún no tenemos más detalles, pero esto podría deberse a que las economías más dependientes del turismo se beneficiaron de un periodo estival algo más fuerte. Aun así, el efecto positivo del turismo no parece lo suficientemente fuerte como para contrarrestar el debilitamiento de la economía en otros lugares", diagnostica Bert Colijn, de ING.

"Ya hemos argumentado anteriormente que la economía de la eurozona ha estado en un entorno de estancamiento, y los dos últimos trimestres de crecimiento negativo mínimo del PIB no deberían tomarse como una recesión generalizada, dada la fortaleza del mercado laboral. Sin embargo, el PMI de julio sugiere que el riesgo de recesión ha aumentado. Con unas expectativas de mayor debilitamiento de la producción, las perspectivas para los próximos meses son, en el mejor de los casos, flojas", añade el analista del banco holandés.

Complicaciones para el BCE

"Los PMI de julio de la zona euro coinciden con nuestra opinión no consensuada de que la economía de la unión monetaria seguirá en recesión. Pero también sugieren que el mercado laboral se mantendrá tenso, con un crecimiento salarial elevado y una inflación subyacente fuerte", plantea Jack Allen-Reynolds, de Capital Economics.

De la Rubia incide en el flanco de la inflación: "La última lectura del PMI no va a gustar a los responsables del BCE, ya que los precios en el sector privado siguen subiendo, liderados únicamente por el importante sector servicios. Así pues, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, se mantendrá firme y subirá los tipos de interés en 25 puntos básicos en la próxima reunión monetaria de finales de semana". En junio, la inflación de servicios repuntó de un 5% interanual a un 5,4%.

"El panorama de la inflación que se desprende de la encuesta es muy similar al de los últimos meses. Las presiones sobre los precios se están enfriando, pero más en el caso de los fabricantes de bienes que en el de los proveedores de servicios. El aumento de los salarios sigue manteniendo elevadas las presiones sobre los precios de los servicios, lo que se traduce en una tendencia a la baja más lenta. La caída de los costes de los insumos está contribuyendo a reducir las expectativas de inflación mucho más rápidamente en el caso de los bienes. Esto confirma nuestra visión de una tasa de inflación materialmente más baja hacia finales de año, pero mantiene viva la preocupación de los halcones sobre el efecto de los salarios en la inflación", añade Colijn, de ING.

De cara a septiembre, estos datos podrían ayudar a inclinar la balanza hacia más subidas del BCE después de que algunos halcones hayan preparado la pista para una pausa tras el verano. Christoph Weil, economista de Commerzbank, no lo tiene tan claro: "Los datos de hoy también hablan en contra de que el BCE suba aún más los tipos de interés oficiales tras la cuasi anunciada subida de tipos de julio. Hasta ahora, las previsiones del BCE partían de la base de que la economía de la zona del euro seguiría creciendo notablemente en el segundo semestre del año. Es probable que las cifras del índice de gestores de compras de hoy den lugar a una revisión de estas expectativas y a una importante revisión a la baja de sus previsiones de septiembre".

"Con la debilidad económica extendiéndose, el resultado de la reunión de septiembre es cada vez más reñido. Hoy, las únicas noticias hawkish proceden de los indicadores de precios de los servicios. Pero con la desaceleración de la inflación general y el debilitamiento del mercado de trabajo, un análisis prospectivo apuntaría a que no habrá más endurecimiento después de esta semana. En septiembre, el BCE no obtendrá el 'giro a la baja sostenido' en la inflación subyacente que desea ver antes de detener las subidas. Pero verán mucha más debilidad en la actividad de lo que preveían en junio. Así que, en última instancia, todo depende del grado de previsión que quiera tener el BCE tras las vacaciones de verano. Por ahora, esto es muy incierto", abrocha Tullia Bucco, de UniCredit Research.

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