Economía

La inflación de la eurozona desciende hasta el 5,5%, el nivel más bajo en año y medio

  • La inflación subyacente vuelve a repuntar una décima hasta el 5,4% interanual
  • Los servicios han sido el mayor catalizador de la subida en la subyacente
  • El alza de la subyacente refuerza la línea dura del BCE con los tipos de interés
Foto: iStock

La inflación general de la eurozona volvió a desacelerar en junio. El índice de precios al consumo (IPC) descendió hasta el 5,5% interanual frente al 6,1% de mayo, dejando aún más atrás el máximo histórico del 10,6% el pasado noviembre, según los datos publicados este viernes por Eurostat en su estimación preliminar. Es la lectura más baja desde la de enero de 2022 (justo antes de empezar la guerra de Ucrania), cuando fue del 5,1%. Sin embargo, la inflación subyacente (en este caso excluyendo la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco) ha repuntado del 5,3% al 5,4%. Aunque es algo menos de lo esperado por los analistas, el dato evidencia el enquistamiento de la inflación subyacente que tanto preocupa a un Banco Central Europeo (BCE), que con estos datos parece que no alterará su senda de endurecimiento.

La moderación en junio del IPC general (en tasa mensual avanzó un 0,3%, por encima del 0% esperado y del 0% anterior) corresponde fundamentalmente a la caída en los precios de la energía (-5,6%), que sucede al descenso del 1,8% en mayo. También han contribuido la desinflación de los alimentos procesados, el alcohol y el tabaco (un 12,5% de subida frente al 13,4% de mayo y el pico del 15,7% en marzo) y los alimentos frescos (un 9% de subida frente al 9,6% del mes pasado y el máximo del 14,7% en marzo).

En el caso de la tasa subyacente (en tasa mensual avanzó un 0,3% frente al 0,7% esperado y el 0,2% anterior), el catalizador para que el dato vire al alza tras los retrocesos de abril y mayo son los servicios, cuyos precios subieron un 5,4% interanual (un 0,6% intermensual), reflejando un aumento de cuatro décimas respecto a mayo. En la dinámica contraria, los bienes duraderos se encarecieron tres décimas menos que el mes anterior, con una subida del 5,5% al seguir repercutiendo la mejora de las condiciones de la oferta mundial.

Entre los países de la zona euro, las menores tasas de inflación en junio (en IPC armonizado, no la estadística propia de cada país) se han observado en Luxemburgo (1%), Bélgica y España (ambos 1,6%), mientras que las subidas de precios más intensas se han registrado en Eslovaquia (11,3%), por delante de Estonia (9%) y de Croacia (8,3%).

Entre las mayores economías del euro, la tasa de inflación de Alemania ha subido al 6,8%, frente al 6,3% de mayo, mientras que en Francia e Italia ha bajado al 5,3% y el 6,7%, respectivamente.

Suficiente munición para el BCE

"Los datos de inflación de junio no moverán el dial en el BCE. Mientras que la tasa general sigue una tendencia a la baja, la inflación de los servicios no muestra signos de descenso", constata Jack Allen-Reynolds, de Capital Economics. 

Para el analista, este repunte en los servicios "se debió enteramente a efectos de base relacionados con la introducción del abono de transporte público de 9 euros que estuvo disponible en Alemania de junio a agosto del año pasado". Sin este efecto, la inflación de los servicios no habría variado, subraya.

"En conjunto, no hay nada en este comunicado que disuada al BCE de subir los tipos de interés otros 25 puntos básicos en la reunión de julio. Dado que es probable que persistan las presiones subyacentes sobre los precios, creemos que es muy probable que también se produzca otra subida en la siguiente reunión de septiembre", concluye el economista. Tras el dato de IPC, los mercados han seguido apostando 39 puntos básicos (subida de 25 y media) de alzas del BCE para septiembre y 50 (dos subidas) para finales de año.

"El repunte de la inflación subyacente se debe a factores temporales y no significa que el proceso deflacionista se haya detenido. De hecho, la inflación de los servicios disminuyó en Francia e Italia, cada vez hay más indicios de que las presiones deflacionistas se están ampliando, y la ralentización de la actividad económica pesará sobre los precios", constata Riccardo Marcelli Fabiani, de Oxford Economics.

"Aunque el endurecimiento en curso se está transmitiendo a la economía real, los responsables políticos están preocupados por el ritmo de la desinflación y la resistencia del mercado laboral, que apoyará el crecimiento salarial, sosteniendo la inflación. Teniendo en cuenta el discurso de línea dura de los miembros del Consejo, la subida de tipos por parte del BCE en 25 puntos básicos el próximo jueves parece un hecho, y es probable que se produzca otra subida en septiembre", coincide el analista de Oxford con el de Capital Economics.

De acuerdo se muestra Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa: "La batalla sobre si subir o no en septiembre aún está por decidir, aunque los datos de inflación de esta semana sugieren que una última subida entonces es cada vez más probable".

Mercado laboral caliente

Bert Colijn, de ING, señala que otros indicadores de inflación prospectivos parecen benignos, ya que las expectativas de precios de venta disminuyen mes a mes y las presiones sobre los costes al margen de los salarios se han reducido rápidamente. Además, remarca, la atonía de la coyuntura económica apenas ejerce presión sobre la demanda. Sin embargo, considera que el mercado laboral sigue caliente, lo que constituye una preocupación clave para el BCE.

"Aunque se observan tímidos signos iniciales de enfriamiento -pensemos en las tasas de vacantes que han superado su máximo-, el desempleo se mantuvo estable en el mínimo histórico del 6,5% en mayo. Para el BCE, esto significa que sigue existiendo el riesgo de un crecimiento salarial elevado y prolongado, razón importante por la que el BCE no ha interrumpido todavía su ciclo de subidas", expone Colijn en una nota para clientes.

"Así pues, aunque la mejora del entorno inflacionista será alentadora para el BCE, el mensaje que ha salido de Sintra esta semana ha sido bastante claro: queda trabajo por hacer. El BCE piensa que es más costoso hacer muy poco en términos de subidas que hacer demasiado, lo que significa que esperamos que el BCE siga subiendo en julio y septiembre. Para entonces, los efectos de base difuminados por el apoyo gubernamental deberían haberse desvanecido en gran medida, lo que significa que una pausa será probable", termina el analista.

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