Economía

La inflación en la eurozona se relaja en julio al 5,3% pero la subyacente se resiste a moderarse

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La subida de los precios en los 20 países del euro continúa, en líneas generales, perdiendo fuerza. Así lo muestran los primeros datos de la inflación de julio publicados por Eurostat este lunes. En concreto, el índice de precios al consumo (IPC) ha bajado al 5,3% interanual, dos décimas menos que el mes anterior y en línea con lo esperado por los analistas. Se trata de la tasa más baja desde enero del año pasado, esto es, desde antes de que comenzara la guerra en Ucrania (que desató un rápido encarecimiento de los precios energéticos y de la cesta de la compra en general en todo el Viejo Continente).

Sin embargo, el IPC subyacente (que excluye los precios de la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco por ser más volátiles) se ha mantenido en el 5,5% interanual en el séptimo mes del año, nivel al que escaló en junio. Los expertos esperaban que su relajara una décima al 5,4%. El máximo de la serie histórica del organismo estadístico de la Unión Europea se encuentra en el 5,7%, registrado en marzo pasado.

La inflación subyacente (más difícil de combatir) vuelve a ser superior al IPC general, algo que no sucedía desde febrero de 2021.

Esto refleja "tendencias distintas en cuanto a una mayor moderación de la inflación subyacente de los bienes, pero un nuevo repunte de la inflación de los servicios", resalta en un análisis Ricardo Amaro, economista senior de Oxford Economics. En concreto, la inflación de los servicios se sitúa en el 5,6%, dos décimas por encima del mes pasado, según los datos preliminares de Eurostat.

En su nota de este lunes, el organismo estadístico señala que los alimentos, el alcohol y el tabaco experimentan este mes la mayor subida de los precios en la zona del euro, del 10,8% interanual. Pese a ser un incremento de doble dígito, implica una suavización respecto a junio (cuando la escalada fue del 11,6%).

El otro componente del IPC que más se encarece en julio son los servicios (un 5,6%), seguidos por los bienes industriales no energéticos (5%).

En cambio, los precios de la energía bajan un 6,1% en comparación con el mismo mes del año pasado. La caída es medio punto porcentual mayor que la registrada en junio.

¿Cómo afectan estos datos al BCE?

Con todo, la inflación en la zona euro continúa siendo más elevada de lo que pretende el Banco Central Europeo (BCE). La institución monetaria tiene como misión garantizar la estabilidad de precios, tal y como le ordena el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Así, el organismo se ha marcado como meta una tasa de inflación de alrededor del 2% a medio plazo.

En su última reunión, celebrada la semana pasada, el Consejo de Gobierno del BCE volvió a subir los tipos de interés por novena vez consecutiva precisamente con intención de que continúe la desinflación. El banco central ha elevado el precio del dinero en 425 puntos básicos en solo un año, siendo su ciclo de endurecimiento monetario más rápido en menos tiempo.

Tras los datos de inflación publicados este lunes, la mayoría de los analistas coinciden en poner el foco en la subida de los precios de los servicios. "Dado que los costes salariales tienen un gran impacto en estos precios, es probable que el BCE vea esto con preocupación", asegura Ulrike Kastens, economista para DWS.

En una entrevista con Le Figaro publicada ayer, la presidenta de la institución, Christine Lagarde, ha asegurado una vez más que el BCE sigue "muy de cerca" la evolución de los salarios en la eurozona. "Si se observan las expectativas de inflación y los aumentos salariales negociados colectiva e individualmente, no hay indicios de que surja una espiral de precios y salarios", ha señalado.

En esa misma entrevista Lagarde no ha dado pistas sobre qué hará el banco central con los tipos de interés en su próxima reunión, prevista para el 14 de septiembre. "Podría producirse una nueva subida o quizás una pausa", ha declarado al periódico francés al igual que hizo el jueves pasado en la rueda de prensa posterior a la reunión del BCE.

"Los datos de inflación de hoy, especialmente el precio de los servicios, no son todavía un indicio de por qué el BCE no debería subir los tipos de interés oficiales en septiembre", opina Kastens.

El economista senior de ING Economics para la eurozona, Bert Colijn, señala en la misma dirección: "La preocupación en torno a la inflación de los servicios seguirá siendo clave para el próximo movimiento" del banco central. A su parecer, "tenderá al alza durante más tiempo, pero también se ralentizará a partir de ahora".

"La posibilidad de nuevos máximos en la inflación de los servicios fue un factor clave" a la hora de tener como "hipótesis base" que el Banco Central Europeo volverá a subir los tipos de interés al final del verano, en vez de hacer una pausa, señala asimismo Ricardo Amaro, economista senior de Oxford Economics, en un análisis. No obstante, este experto considera que la próxima decisión sobre los tipos del BCE "sigue siendo una moneda al aire".

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