Economía

El Banco de Inglaterra sigue el camino de la Fed y el BCE volviendo a subir los tipos pese a la inestabilidad financiera

  • El BoE sube los tipos 25 puntos hasta el 4,25%, el máximo desde 2008
  • El banco acumula 415 puntos básicos de subida en poco más de un año
  • El repunte del IPC en febrero posterga la discutida pausa en las alzas
Estación del Metro de Londres bajo el Banco de Inglaterra. Foto: Dreamstime

El Banco de Inglaterra (BoE) también ha primado los datos macroeconómicos frente a los financieros, como han hecho en los últimos siete días primero el Banco Central Europeo (BCE) y después la Reserva Federal de EEUU (Fed). El organismo ha subido este jueves los tipos de interés en 25 puntos básicos hasta el 4,25%, el nivel más alto desde 2008. El banco central ha prolongado así su ciclo más rápido de alzas de tipos en 30 años (415 puntos básicos de subida en poco más de un año y en 11 reuniones) pese a que la inestabilidad financiera derivada del terremoto en Silicon Valey Bank (SVB) y Credit Suisse hacían pensar que en esta cita no tocaría las tasas. El pronóstico de que Reino Unido puede evitar finalmente la recesión y la persistente inflación se han impuesto. La clave ahora es discernir si esta subida es la última del ciclo y llega la esperada pausa.

La decisión de subir los tipos en 25 puntos básicos ha contado con un amplio respaldo en esta ocasión en la votación del Comité de Política Monetaria (CPM) del banco. Un (7-2) con siete miembros votando a favor de este aumento y solo dos eligiendo dejar los tipos tal y como están.

El aumento de 25 puntos básicos es el de menor cuantía desde el pasado mes de junio, siendo las sucesivas alzas de 50 puntos con una de 75 el pasado noviembre. En la última reunión, la de febrero, el alza fue de 50. Aunque el mensaje pesimista de la reunión de diciembre preparaba el terreno para una subida de 25, la persistencia de la inflación y el continuo avance de las presiones salariales hacían al BoE echar el resto. Se telegrafiaba que la siguiente subida podría ser de menor entidad y que el final de las alzas estaba cerca, pero se alejaba la posibilidad de recortes de tipos en 2023.

La crisis bancaria de los últimos días ha alterado el panorama. Los acontecimientos han hecho bajar las expectativas de tipos de los bancos centrales en previsión de que más subidas harían más daño y de que la contracción del crédito que se espera tras lo ocurrido golpeará a la demanda y hará parte del trabajo de estos institutos contra la inflación. En el caso del BoE, esto se traducía en llegar ya a la pausa.

Pero si había alguna duda de que este jueves el CPM se decantara por mayoría por esa pausa, la inflación volvió a repuntar al alza en febrero cuatro meses después y sigue instalada en los dígitos, lo que justifica el alza. El miércoles, los datos del índice de precios al consumo (IPC) de febrero sorprendieron al alza tanto en la tasa de inflación general como en la subyacente, que subieron al 10,4% interanual y al 6,2% interanual, respectivamente. Otro dato que apuntala la decisión es el aumento del 0,3% del índice del producto interior bruto (PIB) de febrero, que indica que el crecimiento del Reino Unido parece más sólido y podría esquivar la tan anunciada recesión. La pata dovish es que las presiones salariales parecen calmarse, pero no ha sido suficiente.

Analizando el lenguaje del comunicado del BoE con la decisión, la frase "si hubiera indicios de presiones más persistentes, sería necesario un mayor endurecimiento de la política monetaria" abunda en la línea de febrero y deja abierta la puerta a que haya algún alza más de 25 puntos si persisten las presiones inflacionarias.

Por el lado de las tensiones financieras, las actas de la reunión incluidas en el comunicado no aportan ninguna novedad y se limitan a resaltar que el sistema bancario británico sigue estando bien capitalizado y es "resistente" para absorber las perturbaciones. Esto refuerza la sensación de que el BoE aplicará su política monetaria con independencia de las medidas para resolver los problemas del sistema bancario.

En lo tocante a las previsiones, aunque será en la próxima reunión cuando actualicen su cuadro macro, los miembros del BoE adelantan sesgo al alza tanto en el crecimiento de la economía como en la inflación con respecto a las previsiones de febrero, lo que consolida su tono. Respecto al proceso de reducción de balance emprendido, el banco remarca que sigue según lo previsto y no se altera por las dificultades en el entorno financiero.

"En resumen, el banco mantiene abiertas sus opciones. Al igual que el mes pasado, ha indicado que podría volver a subir si la inflación sigue mostrando signos de 'persistencia'. Nuestra interpretación de esta frase es que los funcionarios están menos pendientes de las oscilaciones intermensuales de los datos que quizá la Fed o el BCE, y están tratando de observar más de cerca el comportamiento de la fijación de precios. Esto es lo que determinará si el banco vuelve a subir los tipos en mayo, y por ahora creemos que no lo hará, aunque es posible otra subida de 25 puntos básicos si los datos de inflación se vuelven más agresivos", señala James Smith, de ING.

"Aunque el CPM no se detuvo explícitamente a la hora de poner fin a las subidas de tipos, está claro que no se trata de una subida automática. El 4,25% podría ser el nivel máximo. Pero son los datos sobre la persistencia de la inflación los que determinarán si los tipos siguen subiendo o no. Mantenemos nuestra opinión de que los tipos volverán a subir hasta un máximo del 4,5%, muy probablemente en mayo. Y como es probable que las turbulencias bancarias aceleren la debilidad económica que se avecina, confiamos un poco más en nuestra opinión de que en 2024 los tipos se recortarán hasta el 3%. Es decir, más recortes de los que prevén actualmente los inversores", rubrican los analistas de Capital Economics en una nota rápida.

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