Economía

Por qué hay tanta diferencia entre la inflación de unos países y otros dentro de la Eurozona

  • La inflación va desde el 6,8% de Francia hasta los dos dígitos de los bálticos
  • El peso de la energía en la 'cesta de la compra' varía mucho entre países
  • Los márgenes de las empresas y los contratos en el mercado eléctrico importan
Un euro troceado. Foto de iStock

La inflación se ha convertido en la gran amenaza para las economías avanzadas. En la zona euro, el IPC se ha situado en el 9,1% en agosto, una tasa histórica, que, sin embargo, no refleja con fidelidad los problemas que están teniendo algunos países que incluso duplican ese crecimiento de los precios. Aunque la zona euro tiene una política monetaria común orquestada por el Banco Central Europeo, las tasas de inflación son extremadamente dispares. Esto es el reflejo de una región compuesta de economías muy heterogéneas, con diferentes ponderaciones en el IPC y con distintos mecanismos internos a la hora de trasladar los costes al consumidor final.

Dada la complejidad de evaluar todos estos componentes en diecinueve economías diferentes, la OCDE ha publicado una nota que analiza a grandes rasgos las diferencias que están provocando que países como Estonia tengan una inflación de más del 20%, mientras que otros como Francia no llegan al 7%.

Inflación por componentes en la zona euro
Inflación por componentes en la zona euro

España se encuentra cerca de la media con una inflación del 10,3%, frente al 9,1% de la Eurozona. Aunque España fue uno de los primeros países en sufrir el incremento de precios con violencia, poco a poco el IPC se va a acercando al de la Eurozona. Todo esto tiene explicación.

¿Por qué estas diferencias tan grandes?

Las razones que explican esta diferencia son varias. Una primera razón de estas divergencias en las tasas de inflación es el impacto diferenciado de la crisis del covid-19. El pico de la pandemia en 2020 llevó a la deflación a muchos países, lo que generado fuertes efectos de base cuando los precios comenzaron a repuntar (el IPC más usado mide la variación de precios respecto al año anterior. Si el año anterior los precios estaban cayendo, las subidas posteriores son más escandalosas estadísticamente).

"Las diferentes velocidades de reapertura de las economías europeas después de varios confinamientos provocados por la pandemia también han aumentado mecánicamente la dispersión de las tasas de inflación durante 2021-22. Mirando el cambio anualizado de 3 años en lugar del cambio habitual de 1 año, el aumento reciente en la desviación estándar parece menos sorprendente", aseguran desde la OCDE. Es decir, por un lado, el efecto base parece distorsionar algo las mediciones de la inflación en la Eurozona por culpa del covid.

Una segunda razón son los efectos divergentes de los picos de precios de la energía y las materias primas. Los precios minoristas de la energía han aumentado cerca de un 40 % entre agosto de 2021 y agosto de 2022 en la zona del euro, comentan los expertos de la OCDE. Aquí, lo que ha marcado la diferencia entre unos países y otros es el peso de la energía en el índice de precios armonizado (IPC) de cada país.

Las economías que necesitan usar con mayor intensidad la energía (ya sea por el clima o por su tejido productivo) dan mayor peso a la energía en el IPC, de modo que sufren de forma directa una mayor inflación. El peso de la energía en el IPC va desde el 6,7% en Malta hasta el 16,2% en Letonia, con proporciones normalmente mucho mayores en los países bálticos y de Europa del Este. Además, el mix energético difiere entre países (uso del gas, nuclear, renovables…), al igual que el alcance de las políticas de precios de emergencia que han implementado los diferentes gobiernos.

Contratos en el mercado eléctrico

A esto también hay que sumar los distintos tipos de contratos que tienen los hogares y las empresas con las eléctricas o las comercializadoras en cada país. Esto explica, en parte, el rápido aumento del IPC en España cuando la energía comenzó a desbocarse. El Instituto Nacional de Estadística solo incluye en su muestra para el IPC a los hogares que tienen contratos en el mercado regulado, cuya factura está ligada directamente al mercado mayorista eléctrico (la factura cambia al son del mercado mayorista).

La subida de la electricidad, junto al efecto base, provocó que la inflación despuntase en España mucho antes que, por ejemplo, en Portugal, donde los contratos tienen precios fijos por un periodo más largo. Ahora está ocurriendo lo contrario. Esos contratos empiezan a renovarse con la consecuente adecuación (subida de la tarifa) a los precios reales de la energía, lo que está llevando a que la inflación anual de Portugal esté muy cerca de igualar a la de España.

En el caso concreto de los bálticos, esto también explica la rápida y fulminante subida de la inflación, que alcanza incluso el 20% interanual. Desde Fitch explican en una nota dedicada a estos países que "los precios de la energía y los alimentos se han acelerado mucho más rápido en los países bálticos que en el resto de Europa debido a la estructura de los contratos energéticos. Pero también, al ser países más pequeños, las empresas bálticas tienen menos poder de negociación para limitar los aumentos de precios, mientras que las empresas y comerciantes de los países más grandes están en una posición más fuerte para limitar los aumentos de precios. En particular, Lituania y Letonia están muy expuestas a la volatilidad de los precios internacionales de la energía debido a los bajos niveles de producción de energía nacional", sentencian los economistas de la agencia.

Márgenes de las empresas

Otro posible factor se encuentra en la propia transmisión de precios desde el mercado mayorista al minorista, que depende de los márgenes de las empresas y de las decisiones de las mismas. Por ejemplo, en Francia muchos gigantes empresariales (Carrefour, Leclerc, algunas gasolineras...) han emprendido campañas en las que se han comprometido a no subir precios en una amplia gama de productos durante meses.

A todo ello habría que sumarle también los diferentes subsidios que se han anunciado en cada país (gasolina, electricidad…). Esto traslada el coste desde el consumidor hacia los gobiernos. Aunque el coste sigue recayendo en la economía nacional (solo cambia el agente que lo paga), sí impacta en el índice de precios al consumidor, generando diferencias entre países al ser políticas no coordinadas por Bruselas. También pueden influir algunas políticas fiscales o regulatorias (Portugal ha subido las pensiones un 50%), aunque su impacto queda reflejado con algo de decalaje en la inflación.

Por último, desde la OCDE destacan que, aunque la inflación general muestra tendencias muy diferentes en la zona euro, si se atiende a la subyacente (no pondera energía ni alimentos frescos) la situación no es tan alarmante (si se excluye a los bálticos y su situación singular): "La desviación estándar de las tasas de inflación subyacente en la zona del euro de los doce está en línea con su promedio de 2005-19, sin embargo, al incluir a los bálticos y los países del Este es un 156% superior. Esto también se debe a los diferentes comportamientos de los precios de los servicios y de los bienes industriales, reflejo del mayor impacto de las interrupciones de la oferta y los mercados laborales nacionales", sentencian los economistas de la OCDE

Estas diferencias son importantes, no solo por la pérdida de poder adquisitivo de las familias residentes en los países más afectados, a nivel 'macro' la propia OCDE reconoce que "la dispersión de la inflación hará aún más difícil asegurar una transmisión eficiente de la política monetaria entre los estados miembros y garantizar una coordinación efectiva entre las políticas monetaria y fiscal. Esto, combinado con el impacto asimétrico de posibles perturbaciones, como nuevas subidas de los precios de la energía y las materias primas, podría dar lugar a trayectorias económicas divergentes si la política monetaria, que se establece al nivel de la zona del euro, sigue siendo demasiado laxa para los países con una inflación muy alta mientras que se vuelve demasiado restrictiva para los países con tasas de inflación relativamente bajas", explican los expertos.

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