Economía

La dispersión de la inflación alcanza su máximo histórico en la Eurozona ante el desigual impacto de la crisis energética

  • Los precios energéticos han impactado al IPC de forma casi directa en España y Países Bajos
  • En buena medida el impacto depende de los tipos de contratos energéticos
  • Pero también de la estrategia que usan las empresas energéticas y las ayudas
Foto de iStock

La inflación en la zona euro seguirá marcando máximos históricos durante los próximos meses. No obstante, dentro de esta tendencia generalizada existen grandes diferencias dentro del bloque, lo que demuestra que la fragmentación va más allá de las finanzas o de lo cultural. Las diferencias en la estructura económica y regulatoria está provocando que la dispersión de la inflación se encuentre en máximos históricos desde el nacimiento del euro. Aunque los precios de la energía son globales, su impacto está siendo muy diferente dentro de los grandes países del euro.

Actualmente existen diferencias de inflación muy grandes entre los países de la zona del euro. Entre las principales economías de la región, la dispersión se encuentra en máximos históricos desde el nacimiento de la unión monetaria (como se puede ver en el segundo gráfico). La inflación francesa se encuentra en la parte inferior del rango (5,1% interanual), mientras que la inflación española y holandesa se encuentran en la parte superior (9,8% anual y 11,7% respectivamente).

Esta discrepancia se debe en gran medida a la inflación de los precios de la energía, que en los últimos meses ha tenido un impacto diferente en países que, pese a usar la misma moneda y estar bajo el paraguas de la misma política monetaria, presentan unos mercados energéticos con importantes diferencias y cuyos gobiernos han reaccionado de forma distinta a la escalada de precios.

Los analistas de JP Morgan han publicado un artículo en el que analizan estas diferencias y apuntan a que gran parte de la brecha se debe a la naturaleza de los contratos de consumo (precios fijos versus variables) y la intervención del gobierno. Los últimos datos (IPC de marzo), revelan que la inflación de la energía fue del 99% en Países Bajos, del 60% en España, el 53% en Italia, del 40% en Alemania y del 29% en Francia. En los últimos meses, ha habido una gran brecha entre la inflación de los precios de la energía en Italia, Países Bajos y España, en la parte superior del rango, y la inflación de los precios de la energía en Francia, en la parte inferior del rango.

La dispersión de la inflación toca máximos en la zona euro
La dispersión de la inflación toca máximos en la zona euro

Los economistas de JP Morgan explican que "en general se ha producido una fuerte transmisión de los precios del gas y la electricidad en España, Italia y Países Bajos, mientras que el gobierno francés decidió mantener los precios del gas y la electricidad regulados, dejándolos prácticamente sin cambios en los últimos meses. En Alemania, la naturaleza de los contratos corporativos (cobertura o hedge) y de consumo (posibilidad de precios fijos) ha hecho que los precios de consumo de gas y electricidad aumentaran muy modestamente en comparación con los precios de mercado".

Profundizando en los datos, la dispersión en la inflación de los precios de la energía está ligada a los precios del gas y la electricidad. Con los datos publicados el pasado jueves por Eurostat, se puede ver que los precios del gas al consumidor son más altos en Italia que en el resto de países. Según los expertos de JP Morgan estas diferencia se debe a las distintas estrategias de compra de las empresas que venden el gas. En algunos países, estas firmas utilizan el mercado de futuros para cubrirse (hedge o cobertura) de las oscilaciones de precios, por lo que en el corto plazo pueden estar cubiertas ante la volatilidad del precio del gas.

La 'locura' de Países Bajos

En el lado de la electricidad ocurre algo similar. Países Bajos se lleva la palma tanto en gas como en electricidad con subidas que superan el 150%. En este caso, además de unos contratos ligados al mercado mayorista, también hay que tener en cuenta que la producción de energía en los Países Bajos es muy intensiva en gas. El país que otrora fue uno de los grandes productores de gas natural del mundo, ahora es importador neto de esta materia prima (se han ido cerrado los pozos y yacimientos por el riesgo que implicaban y por su impacto sobre el medio ambiente), pero la economía sigue dependiendo y mucho del gas natural para producir una unidad de PIB. El gas natural ha sido uno de los grandes desencadenantes del fenómeno inflacionario en Europa alcanzando precios jamás vistos.

Desde la Agencia Internacional de la Energía señalan en un informe centrado en el mix energético de Países Bajos que de 2013 a 2018, la producción nacional de gas cayó un 55%, mientras que la dependencia de las importaciones de energía aumentó del 29% al 72%. Ante una demanda constante de gas natural y una caída de la producción de gas doméstico, los Países Bajos se han convertido en importadores netos. En conclusión: los Países Bajos ahora dependen sobremanera del gas ruso para seguir generando energía.

En el caso de España, el precio de la electricidad se ha disparado más de un 100% interanual, mientras que en Italia lo ha hecho en un 82%, en Francia solo en un 6%, mientras que en Alemania un 17,6%. Las diferencias entre países son abismales. Aquí las diferencias también residen en las diferencias entre los tipos de contratos (los vinculados directamente al mercado mayorista y los que tienen precios relativamente fijos), pero también puede tener que ver la muestra usada por los institutos de estadística para calcular el IPC.

Por ejemplo, en el caso de España el INE no incluye a los consumidores que se encuentran con contratos del mercado libre (gozan de precios más estables), aunque el 60% de los hogares tienen ese tipo de tarifa, por lo que la muestra queda reducida a los consumidores con contratos regulados (pese a su nombre tienen unos contratos que dependen de la evolución de los precios del mercado mayorista).

Desde JP Morgan creen que también hay que tener en cuenta las ayudas anunciadas por los gobiernos que afectan muchas veces de forma directa en el precio final que pagan los consumidores. Mientras que unos países han dirigido las ayudas directamente hacia los bolsillos de las familias otros han optado directamente por subvencionar los precios finales de combustibles y otras energías.

De una forma u otra, la subida de la energía está afectando a todos los países europeos, la diferencia reside en el 'agente' que soporta esta subida: en unos casos los consumidores, en otros las empresas y en otros el Estado. Los expertos del banco americano prevén que la inflación comience a enfriarse en el mes de junio, pero hasta entonces en el IPC de la zona euro podría seguir tocando nuevos máximos.

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