Economía

Por qué surgen los cuellos de botella y cómo están afectando a la economía de España

  • Arcano: "No hay cadena de suministros que soporte esta situación excepcional"
  • Es una situación que no tiene parangón en la historia reciente de la economía
  • BBVA: "Si los cuellos de botella persisten restarán 1,2 puntos al PIB español"
Contenedores apilados en la cubierta de un carguero mientras se dirige hacia el puerto de Nueva York en la Ciudad de Nueva York (EEUU)

La recuperación económica global se está topando con un enemigo inesperado: los cuellos de botella. Tras años de exceso de capacidad (una demanda insuficiente para tanta oferta) que han mantenido la inflación en niveles históricamente bajos, la reactivación repentina de la economía ha dado la vuelta a la tortilla, al menos de forma temporal. Ahora, la falta de capacidad a corto plazo se ha convertido en el gran obstáculo para la economía, suponiendo una amenaza para el crecimiento y para la inflación.

La dificultad de la oferta (mucho más rígida en el corto plazo que la demanda) para atender a la demanda en ciertos sectores y ramas está generando unos cuellos de botella (cualquier factor que limita la producción o un proceso concreto afectando a algo más grande) que se han terminado expandiendo a gran parte de la cadena de suministro y producción global.

Un buen ejemplo es la escasez de chips o la contenedores (para barcos de mercancías). Dos bienes concretos en los que nadie se para a pensar en condiciones normales, pero que si escasean pueden generar cuellos de botella en industrias enteras (o atascar el comercio internacional), penalizando la actividad económica en su conjunto.

Desde el Banco de España hasta el Banco Central Europeo pasando por el Banco Internacional de Pagos (BiS por sus siglas en inglés) han analizado este fenómeno intentando buscar sus orígenes (algo relativamente sencillo), su duración y su impacto en la economía. Si las empresas no tienen los materiales necesarios para producir los bienes y servicios finales que demandan los consumidores, la economía corre serio peligro.

Los economistas del BiS explican en un boletín especial que a medida que la recuperación mundial gana terreno, la demanda de materias primas clave, insumos intermedios y servicios logísticos ha superado la oferta disponible, lo que ha provocado precios crecientes y volátiles, además de retrasos en las entregas. Los desajustes resultantes han puesto a las cadenas de suministro bajo presión, provocando cuellos de botella que surgen cuando la demanda de un insumo excede repentina y significativamente la cantidad máxima que se puede producir y entregar.

¿Por qué surgen los cuellos de botella?

Desde Arcano Economics explican en una nueva publicación que la acumulación de ahorro forzoso por las restricciones durante la pandemia y la reapertura casi repentina de la economía ha creado un desajuste que a su vez se ha visto agravado por otros factores: "En cuanto mejoraron las perspectivas sanitarias aumentó la confianza general y los agentes empezaron a consumir más, disfrutando además de la palanca adicional del exceso de ahorro mencionado. Sin embargo, al mantenerse las restricciones de servicios en niveles elevados, el consumo se orientó principalmente a la demanda de bienes".

Estos expertos ponen el ejemplo de EEUU, donde el consumo de bienes se ha situado en 2021 un 15% por encima de los niveles precovid (una tasa de variación del 30% con 2020). "Hay que reseñar que este vuelco excepcional, súbito y prácticamente inédito en la demanda de bienes, se produjo en paralelo a una capacidad productiva en repliegue a lo largo de 2020, por la incertidumbre de la pandemia, lógicamente". Se puede decir que la demanda ha pillado a la oferta a pie cambiado. "De este modo, no hay cadena de suministro que soporte sin fuertes tensionamientos esta situación tan excepcional", asegura el informe de Arcano.

Los economistas de BiS confirman estos agravantes de los cuellos de botella entre los que destaca el cambio en la composición de la demanda hacia bienes manufacturados durante la recesión y recuperación del covid. Estos bienes dependen en gran medida de los insumos de otras industrias, lo que genera mayores efectos secundarios que una recuperación impulsada por los servicios.

Los bienes manufacturados (y sus insumos) también tienden a ser relativamente intensivos en capital (necesitan maquinaría y tecnología), reduciendo su elasticidad de oferta a corto plazo, ya que se necesita tiempo para expandir la capacidad productiva. Como resultado, los aumentos repentinos en la demanda de productos manufacturados pueden traducirse rápidamente en cuellos de botella (como ha ocurrido con los microchips, lo que lleva a una mayor inflación.

"Un segundo factor es el cambio de comportamiento por parte de los participantes de la cadena de suministro. La anticipación de la escasez de productos y el acaparamiento preventivo en las diferentes etapas de la cadena de suministro han agravado la escasez inicial (el efecto látigo), lo que ha generado más incentivos para crear amortiguadores. Estos cambios de comportamiento tienen el potencial de producir efectos de retroalimentación que exacerben los cuellos de botella. A este respecto, existen paralelismos entre las interrupciones de la cadena de suministro y las tensiones de liquidez en los mercados financieros", asegura la nota publicada por el Banco Internacional de Pagos.

Por último, un tercer elemento que destaca el BiS es la estructura ajustada de las cadenas de suministro, que han priorizado la eficiencia sobre la resiliencia en las últimas décadas. Estas intrincadas redes de producción y logística han sido una bendición durante los últimos años, pero se han convertido en un propagador de shocks durante la pandemia. La cadena tiene cada eslabón en una parte diferente del mundo aprovechando casi a la perfección las ventajas comparativas de cada región en la producción de los diferentes bienes intermedios. Durante años esto ha permitido que se produzcan muchos bienes con gran eficiencia y sin generar presiones inflacionistas. Esta eficiencia que ha sido útil durante periodos 'normales' ha demostrado se 'inútil' en periodos más turbulentos.

"La complejidad de las cadenas de suministro ha hecho que sean difíciles de reparar, lo que ha provocado desajustes persistentes entre la oferta y la demanda. Además, los cuellos de botella persistentes también podrían provocar cambios de comportamiento... Una vez que los cuellos de botella comienzan a aliviarse, los circuitos de retroalimentación podrían operar como un círculo virtuoso para mitigar los efectos de látigo. De esta manera, así como los cuellos de botella han persistido más de lo esperado inicialmente, su resolución también podría producirse más rápidamente de lo que se teme actualmente", aseguran los expertos del BiS. Su rápida resolución sería una bendición para la economía española, europea y global. De la duración de estos cuellos de botella depende directamente el daño en la economía.

¿Qué impacto tendrá en la economía?

Como se ha señalado anteriormente, los cuellos de botella reducen la actividad económica al restringir la producción de los insumos necesarios para producir bienes y servicios a lo largo de la cadena de valor. La gravedad de estas limitaciones depende de dónde se encuentren los cuellos de botella y la facilidad para su resolución. El BiS pone un ejemplo claro: "Una contracción del 10% en la producción mundial de chips semiconductores reduciría el PIB mundial en aproximadamente un 0,2%". El impacto será diferente para cada economía dependiendo de la exposición de su industria a estos chips.

Por ejemplo, una estimación recogida por el informe del BiS sugiere que la escasez de chips podría reducir la producción de automóviles en 2021 en 7,7 millones de unidades. Para Alemania, donde la industria automotriz representa el 6% del PIB, esto puede ser equivalente al 0,5% del PIB. No obstante, hoy los cuellos de botella afectan a varias industrias y sectores (chips, materias primas, materiales de construcción, maquinaria...), por lo que el impacto en el PIB puede venir por varios puntos.

Rodrigo Falbo, Camilo Ulloa y Agustín García, economistas de BBVA Research han publicado un informe en el que calculan el daño que puede sufrir la economía de España y la Eurozona solo por los cuellos de botella. Estos expertos destacan la complejidad de realizar este cálculo ante la elevada incertidumbre que existe sobre la duración de los cuellos de botella y la ausencia de episodios similares bien documentados con datos: "Inicialmente, se esperaba que las tensiones fueran de corta duración, con efectos muy limitados sobre la actividad y los precios finales. Sin embargo, a medida que pasan los meses, se hace evidente que probablemente se prolongarán hasta bien entrado el año 2022", aseguran los economistas de BBVA.

Estos economistas aseguran en su informe que "las perturbaciones actuales no tienen precedentes tanto para España como, especialmente, para la UEM. En términos anuales, la economía española podría crecer 0,3pp más en 2021 (hasta el 5,5%) en ausencia de los estrangulamientos registrados hasta el tercer trimestre de 2021, mientras que el impacto sobre la economía europea se acerca a los 0,45pp".

¿Qué pasaría si los cuellos de botella persisten en lo que resta de año y parte de 2022? El crecimiento del PIB se vería reducido de forma importante. "Si los cuellos de botella persisten en el el cuarto trimestre de 2021, el impacto en el crecimiento de 2022 para la economía española podría alcanzar los 1,2pp (el PIB crecería un 4,3%, frente al 5,5% previsto), mientras que para Europa sería de 1,5pp. Si se prolongan un año más, podrían restar 1,5pp al crecimiento en España y 2pp en Europa", aseguran los expertos de BBVA Research.

Ahora la gran cuestión es saber cuánto durarán estos límites que está sufriendo la oferta. Por un lado se observa cierta relajación en el transporte marítimo, lo que estaría comenzando a desatascar los puertos y reduciendo el precio de los fletes. Esto sin duda aliviará la situación y reducirá la presión sobre la inflación.

Pero por otro lado, la falta de chips y otros componentes sigue siendo intensa y tiene poco que ver con los problemas en el transporte marítimo. No obstante, el escenario base de la mayor parte de expertos y organizaciones habla de un impacto transitorio de los cuellos de botella. Por un lado, la oferta está reaccionando con mayor inversión (para alcanzar a la demanda), mientras que por otro se espera que la demanda se relaje.

comentarios1WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.

WIN, WIN
A Favor
En Contra

Porque hacen caso a los expertos, especialistas y profesionales jijiji miren ustedes, jijiji los clientes de ellos están en agujeros de Evergrande, antes en hoyos de Lehman Brothers jijiji si quieren ganar dinero, solo analizan con la lógica.

Pj. el presidente del gobierno, los presidentes de los gobiernos, los ricos siempre eligen aviones como transporte de prioridad durante la pandemia, es decir, con aviones es muy seguro jijiji si viajan en aviones no es seguro, todos los presidentes, ricos montan a bicicletas

como Ximo Puig jiiji

En fin, jijiji Nunca creas nada en política hasta que se haya negado oficialmente.--- Bismarck

Puntuación -1
#1