Joaquín Gómez

Director Adjunto de elEconomista
Opinión: Cortito y al Pie del Ibex

Por muchos debates que nos queramos hacer en mercado solo hay uno al que atender: la inflación y su conversión en estanflación. Algo más sencillo, que el kilo que compramos la economía esté construido porque el crecimiento de los beneficios superen las previsiones -en el caso de los países el PIB- y que los precios también lo hagan (inflación).

Opinión: Cortito y al Pie del Ibex

Esta semana hemos tenido la revisión del índice más representativo de la bolsa europea, el EuroStoxx 50. Entre las firmas españolas nos hemos encontrado el regreso de BBVA y la salida de Amadeus, fuertemente penalizada por el Covid. La compañía más tecnológica de la bolsa española se queda fuera por la simple lógica del cambio. Malo de quién lo acepte, aunque casi todos queremos cambiar el mundo sin querernos cambiar a nosotros mismos.

El comienzo de curso tras el verano nos deja una foto muy parecida a la de años precedentes, las grandes compañías de la bolsa española se compran baratas respecto a sus beneficios. Sin embargo, lo barato no en todas las ocasiones es rentable, de la misma forma que el dinero del pobre va dos veces al mercado frente al del rico que puede adquirir cosas de mayor calidad.

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Ya comenté que mi receta para que un inversor conservador no pierda la carrera frente al incremento de la inflación es apalancar una quinta parte del ahorro disponible en renta variable durante una década, en una cesta de fondos de inversión de calidad diversificada. ¿Pero cuál es momento idóneo para hacerlo? La respuesta es sencilla y el termómetro reconocible. Cada vez que los medios de comunicación hablamos de desplome bursátil y el miedo se instala en mercado es un buen momento para entrar en bolsa.

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Uno de los motivos por los que confío en que los inversores conservadores, en muy poco tiempo, se adapten a la guerra contra la inflación que viene y no pierdan parte de su patrimonio radica en esa máxima militar que consiste en que nunca hay que combatir demasiado con el mismo enemigo, porque se acaba adaptando a tus tácticas.

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Lamentablemente, en la evangelización para que un inversor defensivo se convierta en uno más agresivo no sirve solo asustarle con que la inflación se va a comer durante la próxima década un 20% de su ahorro. A quien le quita el sueño la simple posibilidad de ver pérdidas cada vez que revisa el estado de sus posiciones no le vale la autodeterminación de quienes pensamos que solo porque estuviésemos derrotados cien años antes no es motivo para no intentarlo.

Opinión: Cortito y al Pie del Ibex

Hay una generación de ahorradores que es imposible que por su edad y circunstancias puedan convertirse en inversores de riesgo y no son conscientes del acantilado por el que se va a despeñar su ahorro. Han pasado toda su vida entre los depósitos remunerados, renta fija de alta calidad, y las pocas incursiones en bolsa han sido las timofónicas o algún banco en el que para recuperar el capital invertido se necesitan dos vidas.

Construido como un fondo de fondos, el Siroco Tendencias ISR, que Tressis lanzó a finales de mayo, no contempla el mundo fijándose en geografías, sino en grandes temáticas, según explica Silvia García-Castaño, directora general de Inversiones y Productos de la entidad. Es un fondo de renta variable y, por definición, de largo plazo, como lo son las tendencias en las que invierte. Como otros productos de la firma, en su denominación lleva el nombre de un viento (otros lo toman del alisio, o del harmatán) y, aunque su nombre puede asociarse, en un primer momento, a cierto grado de locura, su filosofía es más bien la contraria, ya que enfoca la inversión a tres grandes áreas de futuro como son los cambios sociodemográficos, la sostenibilidad y la tecnología. Consulte más artículos relacionados con la sostenibilidad en elEconomista Inversión sostenible y ESG.

A los inversores de largo plazo una de las cosas que inquieta es una fuerte corrección del mercado. Jugar a momentum y rebajar drásticamente el porcentaje de exposición de riesgo de la cartera no suele ser una buena opción. El acierto tiene casi porcentajes parecidos al de los errores que se pueden cometer por pérdida de oportunidad.

Departir con José María era un baño de optimismo, de los que salías convencido de que solo los tontos son los que se encuentran mal. A varias generaciones de periodistas de elEconomista, desde los que ya estaban acostumbrados a utilizar múltiplos por comparables hasta los que empezaban a bregarse, especialmente con más cariño con los que arrancaban su andadura, nos enseñó a hacer valoraciones complicadas de algo que por naturaleza es un intangible, los equipos de fútbol.