ENTREVISTA

En un mundo en el que la gestión pasiva avanza a pasos agigantados, firmas como LFDE (La Financière de l'Échiquier) destacan el valor que aporta su análisis propio, especialmente cuando los temas a evaluar son ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). Lo explica Coline Pavot, directora de análisis ASG en esta firma francesa de stock picking.

El apoyo de los grandes bancos centrales a ambos lados del Atlántico, con sus compras masivas de deuda, se deja notar en las ganancias que, por precio, se embolsan los inversores en renta fija: en 2020 la media global suma ya un 5,9%, y desde los mínimos del crash del Covid-19 del pasado marzo, más de un 10%.

Sí, la inversión en activos sostenibles crece de forma imparable. Los ETF -fondos cotizados- de temática ASG (aquellos que siguen criterios ambientales, sociales y de buen gobierno) aglutinan, con datos a cierre de junio, activos por más de 90.000 millones de dólares a nivel mundial. Es el doble que hace año y medio, el triple que hace tres años. Incluso en los peores momentos del crash del Covid-19, el dinero siguió entrando en fondos cotizados con temática ASG. Todo eso es cierto, y el crecimiento de esta tendencia no tiene marcha atrás.

La emisión de bonos verdes, sociales y sostenibles se dispara en España. La cantidad emitida por empresas e instituciones este año, con datos hasta el 15 de julio, ya supera a la de todo 2019: alcanza los 10.646 millones de euros, frente a los 9.756 millones del año pasado, según recoge el Observatorio Español de la Financiación Sostenible (Ofiso). Y todavía quedan por delante (presuponiendo que no se produzcan más emisiones hasta septiembre) cuatro meses de mercado.

La CNMV lleva tiempo poniendo el foco en los aspectos ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) de la actividad de las empresas españolas. A finales de junio aprobó el nuevo Código de Buen Gobierno, que reformaba el hasta entonces vigente centrándose en cuatro cuestiones: la igualdad de género, la mayor relevancia de los aspectos de sostenibilidad, la atención a los riesgos reputacionales y las aclaraciones a las remuneraciones de los consejeros.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha aprovechado la publicación de su segundo informe sobre la intermediación financiera no bancaria para reiterar que los fondos españoles no sufrieron problemas a raíz de los reembolsos que generó el brutal crash del mercado al estallar la pandemia de coronavirus.

Sigue gustando a los analistas pese al impacto del Covid-19. Del medio centenar de compañías que cotizan en el EuroStoxx 50 -índice europeo de referencia-, Axa recibe la octava mejor recomendación, y el mejor consejo, además, entre las grandes de su sector en el Viejo Continente. Este grupo asegurador de más de 44.000 millones de euros de valor bursátil (que eran 61.000 antes del crash del coronavirus) luce un comprar de forma ininterrumpida desde hace ya tres años.

Almirall se suma a la fiebre por el scrip. La Junta de Accionistas aprobó este viernes, 24 de julio, la utilización de esta fórmula retributiva, a la que en realidad ya había recurrido en los dos años anteriores. El scrip consiste en ofrecer al inversor la opción de cobrar el dividendo en efectivo o en acciones, y tiene el handicap de que penaliza a quien elige el metálico, ya que diluye su participación en la compañía, a no ser que ésta recompre y amortice títulos propios para eliminar esa dilución (Almirall no cuenta con ningún programa de recompra para su posterior amortización). Consulte aquí el calendario de los próximos dividendos.

La gestión pasiva no va a dar marcha atrás. Nadie duda, al menos entre los expertos consultados por Inversión a Fondo, de que su crecimiento es imparable. Pero es cierto que el impredecible crash que supuso el Covid-19 abrió, y sigue haciéndolo, oportunidades para los gestores activos, poniendo a prueba su capacidad para detectar compañías que cotizan por debajo de lo que valen. Al mismo tiempo, la pandemia ha producido justo el movimiento inverso: una nueva generación de inversores millennials ha llegado al mercado de la mano de aplicaciones como Robinhood, exentas de comisiones. Y en España hemos visto lo impensable: colas para abrirse una cuenta en un bróker digital.