Ken Fisher

Presidente de la junta de Fisher Investments Europe

Más allá de que se prolongue o no el repunte de las bolsas iniciado en marzo, el próximo mercado alcista está hoy en ciernes. Los expertos le dirán que esto es un disparate. Inquietos ante unos desastrosos indicadores económicos, consideran que dicha recuperación está “desconectada de la realidad”. Con todo, su incapacidad para adelantarse a las buenas noticias es, valga la redundancia, la mejor noticia posible. Son presa de lo que llamo pesimismo de la desconfianza, una actitud cíclica que alienta los nuevos mercados alcistas.

¿Y ahora, qué? Esta es la pregunta del millón tras un desplome en tiempo récord, pasando de máximos a cotas de mercado bajista. A pesar del rebote que empezó en marzo, el miedo continúa reinando en los parqués mundiales. Los indicadores de la economía mundial son nefastos. Muchos temen una segunda oleada del virus y sus eventuales consecuencias en forma de otro batacazo, todavía más brusco. Aún así, no lo olvide: los mercados alcistas siempre suceden a los mercados bajistas y estos se desarrollan más rápidamente y con más fuerza de lo que la mayoría espera, incluso cuando la economía se debilita a pasos agigantados. Sus futuros beneficios dependen en gran medida de la posición que adopte hoy. Para abordar esta cuestión, analizaremos dos escenarios que dependen de un único factor: la duración de la contracción económica. Probablemente esta sea la variable que determinará los valores que liderarán la recuperación.

En España se ha vivido un clima de miedo debido a la cifra de fallecidos, el desborde de los hospitales en Madrid y Cataluña y el confinamiento de la mayoría de la población que ha traído la Covid-19. Primero de todo, quisiera expresar mi solidaridad y afecto en estos momentos tan aciagos. Ante este panorama, parece lógico que los inversores españoles pasen por horas bajas, pero hay que evitar caer presa del pánico del mercado. Conviene abstraerse de la tragedia humana y separar las perspectivas bursátiles de las económicas. Y, cuando lo haga, recuerde la célebre frase de Warren Buffett: "debemos tener miedo cuando reine la codicia y ser codiciosos cuando reine el miedo".

Hay algo que no le han contado sobre el coronavirus Covid-19: dado el funcionamiento de los mercados en España y en todo el mundo, la dura corrección bursátil de febrero será la antesala de unas rentabilidades excelentes. Y le explicaré por qué.

Ken Fisher

El Ibex 35 avanzó el 16,6% el año pasado y registró su mejor marca desde 2013. Pero antes de echar las campanas al vuelo, cabe destacar que, en la clasificación de los 23 mercados desarrollados, España se situó en el puesto número 18, y que las acciones mundiales se revalorizaron casi el doble. La idea de culpar a los grandes riesgos que acechan Europa –la desaceleración, los aranceles o el Brexit– es tentadora. Sin embargo, al otro lado de los Pirineos, en Francia, la subida fue del 28%; algo más al norte, en los Países Bajos, fue del 34,5% ; y en Suiza, nada menos que del 34,8%. Estos resultados evidencian que a España le penaliza su estructura de mercado, algo que de momento se antoja complicado de resolver. Por tanto, si no quiere quedarse atrás respecto a la renta variable internacional, debe diversificar su cartera de inversión más allá de la frontera española.

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