Presidente de Fisher Investments Europe

La creciente inquietud por la crisis de la deuda italiana hundirá a la bolsa española y al conjunto de los mercados europeos? ¿La subida de los tipos de interés terminará abocando al desastre? Muchos lo dan por hecho, especialmente porque, según las encuestas, las inminentes elecciones en Italia tras el fin de la era Draghi podrían deparar buenos resultados a los partidos populistas. Entonces, ¿es probable que ocurra un impago de deuda o que presenciemos el hundimiento del euro? Si así fuera, España saldría muy mal parada.

Opinión

La prensa lleva proclamando el mercado bajista desde que el 13 de junio las pérdidas de la bolsa mundial superaran la barrera del 20% (en dólares) tras el máximo de enero, mientras el Ibex languidece en territorio de corrección. A pesar de que la mayoría espera más caídas, no será así. A diferencia de casi todos los mercados bajistas, este retroceso está provocado por el sentimiento, cuyo rasgo es típico de las correcciones.

Las realidades imperceptibles preparan a los mercados para su próximo movimiento. Mientras la bolsa mundial entra oficialmente en territorio bajista (en USD) y la española sigue en caída libre, la prensa alerta por doquier de que lo peor está por llegar. De hecho, aunque posiblemente haya más caídas, no es momento de vender, sino de posicionarse para una recuperación tan excepcional como imprevista, que se apoyará en los grandes títulos de crecimiento, ajenos a los parqués españoles. Para aceptar este pronóstico, debe comprender una verdad constatable aún oculta que explicaré a continuación.

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor la pierden [...] Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella.” (Rudyard Kipling, Si...)

La terrible guerra de Ucrania, la escalada de los precios de la energía, la eventual alza de tipos por parte del BCE o los confinamientos en China han disparado la incertidumbre en todo el mundo en este comienzo de año. Por más que esta circunstancia no suela caer bien en las cotizaciones, no se desespere. Los mercados ya han descontado todas estas cuestiones. Compre antes de que se aclare el panorama y los mercados despunten al alza.

Nadie sabe qué cota alcanzarán, pero cuando los precios del petróleo se ponen por las nubes es sumamente doloroso. Los rumores sobre que Europa podría sumarse a las sanciones al crudo ruso impuestas por Estados Unidos y el Reino Unido avivan el miedo a que desaten un mercado bajista y una recesión. El fuerte encarecimiento de la energía es demoledor, pero, en términos económicos, la influencia del petróleo presenta claroscuros. El veto actual a Rusia tiene un valor sobre todo simbólico, conque no es probable que Europa participe. Además, los precios elevados no hunden la producción ni el consumo, sino que simplemente los redistribuye.

La invasión rusa a Ucrania, la inflación galopante y el temor al endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales han convencido a muchos inversores de que la corrección de principios de 2022 pondrá término al mercado alcista actual. Con todo, en mi opinión, no constituye una crónica de una muerte anunciada.

Este 2022 quizá sea el año en el que veamos dispararse los tipos de interés. Frente a la escalada de la inflación, el BCE, la Fed de EEUU y otros bancos centrales están dispuestos a aplicar una política monetaria más "restrictiva", conque el alza de los intereses a largo plazo parece inevitable.

La renta variable, en retrospectiva, siempre se comporta del modo más inesperado, pero, a su vez, de forma sorprendentemente lógica, teniendo presentes los indicadores fundamentales. Aunque mis pronósticos no suelen abarcar más de un año, preveo que nos aguardan dos o tres años de mercado estupendos; algo que nadie espera y, por ello, es más probable que suceda. Antes de tachar mis palabras de necias, veamos el porqué de mis declaraciones.

La lección más valiosa que extraemos de la pandemia es que no debe cuestionarse al mercado: este acierta mucho más que los que se empeñan en lo contrario.