Presidente de Fisher Investments Europe

Tras la debacle general de este otoño, que arrastró al Ibex 35 hasta nuevos mínimos del mercado bajista, algunos pesimistas, anticipando un desplome aún mayor, creen que el repunte de los últimos días quedará en un espejismo. Argumentan que la capitulación, ese mítico desplome previo al final de los ciclos bajistas en que el pánico solo deja espacio para las ventas, no tardará en llegar. Sin embargo, el reciente desplome es mayoritariamente resultado del pesimismo inversor, y este tiene varios factores clave que hacen una capitulación poco probable. Veamos por qué.

A pesar de la tremenda volatilidad de 2022, ha llegado el momento de mirar hacia adelante y centrarnos en el factor alcista que está por venir: las elecciones de mitad de mandato estadounidenses. Como veremos a continuación, el bloqueo político que lo subyace será un enorme y subestimado aliciente para las bolsas estadounidense, española y mundial.

La creciente inquietud por la crisis de la deuda italiana hundirá a la bolsa española y al conjunto de los mercados europeos? ¿La subida de los tipos de interés terminará abocando al desastre? Muchos lo dan por hecho, especialmente porque, según las encuestas, las inminentes elecciones en Italia tras el fin de la era Draghi podrían deparar buenos resultados a los partidos populistas. Entonces, ¿es probable que ocurra un impago de deuda o que presenciemos el hundimiento del euro? Si así fuera, España saldría muy mal parada.

Opinión

La prensa lleva proclamando el mercado bajista desde que el 13 de junio las pérdidas de la bolsa mundial superaran la barrera del 20% (en dólares) tras el máximo de enero, mientras el Ibex languidece en territorio de corrección. A pesar de que la mayoría espera más caídas, no será así. A diferencia de casi todos los mercados bajistas, este retroceso está provocado por el sentimiento, cuyo rasgo es típico de las correcciones.

Las realidades imperceptibles preparan a los mercados para su próximo movimiento. Mientras la bolsa mundial entra oficialmente en territorio bajista (en USD) y la española sigue en caída libre, la prensa alerta por doquier de que lo peor está por llegar. De hecho, aunque posiblemente haya más caídas, no es momento de vender, sino de posicionarse para una recuperación tan excepcional como imprevista, que se apoyará en los grandes títulos de crecimiento, ajenos a los parqués españoles. Para aceptar este pronóstico, debe comprender una verdad constatable aún oculta que explicaré a continuación.

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