Ken Fisher

Presidente de Fisher Investments Europe

¡Cuidado, inversores!, claman los analistas ante los desorbitados planes del presidente Biden para subir los impuestos, augurando serias dificultades a la economía mundial y a la renta variable en ambas orillas del Atlántico, España incluida; unos planes que dudo que se implanten en todo su alcance, pero que tampoco afectarían a las acciones si así fuera. Veamos por qué.

El tenso comienzo de legislatura en EEUU, los cuantiosos planes de gasto y las subidas de impuestos del presidente Joe Biden, el culebrón italiano y, por supuesto, la onda expansiva de la bronca en Murcia que ha llegado a la Comunidad de Madrid, donde Pablo Iglesias espera ocupar algún puesto tras dejar la vicepresidencia del Gobierno: todas estas noticias evidencian que el ruido acapara los titulares y la atención de los inversores, pero no dejan de ser palabrería. A la bolsa le afectan más las iniciativas, sobre todo legislativas, algo que no se prevé en ningún sitio. La persistencia del bloqueo es un factor alcista.

Habrá oído que la demora en la distribución de las vacunas en Europa lastrará la economía y, fruto de la desilusión, hundirá sus infladas acciones. Por mucho que se hable de la campaña de vacunación en Madrid, un supuesto desastre, de la revisión a la baja, por parte del FMI, de sus previsiones de crecimiento para la zona euro o del temor de los economistas del sector privado a que se encadenen dos recesiones seguidas, lo cierto es que estos eventos ya se han incorporado a las cotizaciones y los mercados han pasado página: un discreto servicio que nos prestan los analistas.

El ánimo inversor no ha dejado de oscilar desde el susto de 2020. Los inversores, cada vez más convencidos de la fortaleza del mercado alcista, se contagian la ilusión. ¿Ha llegado el momento de vender? Aún no. La mejoría de la confianza —incluso con la euforia contenida— es habitual al final de los mercados alcistas, cuando genera rentabilidades estratosféricas. Hay que disfrutarla sin perder de vista las señales de debacle.

¡Por fin acabó 2020! La economía mundial se prepara para la recuperación con una inyección de confianza y un contexto político más propicio. Todo, pues, dispuesto para que siga la alegría en la renta variable española e internacional más allá de las celebraciones del Año Nuevo.

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