Diego Bestard

Consejero delegado de Urbanitae

El mercado inmobiliario, todavía bajo los efectos de la Covid 19, avanza a buen ritmo y poco a poco gana empuje, tal y como arrojan las cifras. Apenas finalizado el mes de junio, la inversión en activos alcanzó los 2.500 millones en el segundo trimestre, un 52% más que en los tres meses anteriores, según apunta la consultora CBRE. Son datos que invitan al optimismo en un sector que, hoy por hoy, centra sus esfuerzos en volver a los niveles de prepandemia.

El coronavirus ha tenido como consecuencia importantes y numerosos cambios tanto a nivel social, como económico. Nuestra vida se ha visto modificada, nuestros hábitos han tenido que adaptarse a una nueva realidad y las empresas se han enfrentado a retos hasta ahora desconocidos. Sin duda, la Covid-19 ha marcado un hito en la historia, y aunque sus efectos están siendo devastadores, también nos ha traído algunas lecciones y ha acelerado cambios que ya estaban en marcha.

Hace poco fui a cenar cerca del Edificio España, el famoso rascacielos que marca la entrada norte a la Gran Vía madrileña y regenta la Plaza de España. ¿Cómo puede ser que el edificio siga cerrado? ¡Tantos metros cuadrados desperdiciados en una de las zonas más transitadas de Madrid, con lo que cuesta el alquiler! El inmueble destaca por ser un claro ejemplo de la complejidad y los enredos de las grandes operaciones inmobiliarias de nuestro país.

Diego Bestard

Durante los últimos años, está creciendo de manera exponencial el número de incubadoras y aceleradoras de startups en todo el mundo, desde Tel Aviv a Guatemala. En concreto, se cifra ya en 7.000 el número de incubadoras o aceleradoras a nivel mundial de las cuales, en España, encontramos ubicadas alrededor de 500 aceleradoras. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Franquicias y Emprendedores

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