Abogado en Mercer y miembro de Ocopen
Opinión

Desde la aparición de la primera Ley de regulación de los Planes y Fondos de Pensiones en 1987 hasta este 2024 que hoy nos embarga, la evolución de la normativa y la práctica en materia de previsión social complementaria o "compromisos por pensiones" de las empresas con su personal no ha hecho otra cosa que abigarrarse, contradecirse y enredarse, hasta el punto de que el grado de incertidumbre o inseguridad jurídica que hoy en día afectan a dicha materia puede muy bien calificarse de mayúsculo. Como es ya costumbre, veamos un ejemplo.

Muchos de los que hayan leído algunas publicaciones del autor de este artículo recordarán tal vez el recurrente leitmotiv del mismo acerca del lamentable estado en todos los órdenes de la normativa y la práctica en materia de previsión social complementaria o “compromisos por pensiones” de las empresas con sus empleados y beneficiarios. Aquí nos referiremos al más reciente y sonado despropósito acumulado en este campo.

Una de las eternas cuestiones pendientes en el seno de la Unión Europea, una vez asentada la unidad monetaria, es la soberanía fiscal de los estados miembros. No sólo estamos muy lejos de superar la soberanía fiscal de los países integrantes de la Unión (sólo parcialmente limitada por indicaciones y recomendaciones sobre todo), sino que, además, en materia tributaria, el recelo de cada estado por conservar dicha soberanía es notable o incluso va en aumento cada día. A ello se une la percepción e interpretación de las normas fiscales nacionales por parte de algunos operadores que actúan como agentes del Fisco en tanto que retenedores de impuestos, los cuales, en su preocupación por “cumplir” con dicho Fisco, llegan a rozar lo delirante. Dentro del campo de la previsión social, podemos traer aquí algunos ejemplos de algunos casos protagonizados por compañías aseguradoras de los que el autor ha sido testigo.

Corren tiempos ciertamente oscuros. Las posturas se polarizan y enconan, no hay apenas puentes tendidos para el dialogo, cada "bando", prietas las filas como debe hacerse en circunstancias de combate, se encastilla en los postulados de su propia ideología y la defensa de sus propios intereses. Y, lo peor de todo, al que se niega a entrar en ese juego perverso, se le busca la forma de sumergirlo también en la sistemática situación de enfrentamiento.

Opinión

Al calor de cosas como las normativas sobre protección de datos y prevención del blanqueo de capitales, y siguiendo también el influjo de los hábitos más extendidos en el mercado anglosajón, constituye la mayor referencia universal en este aspecto, asistimos al fenómeno de que las pautas de las empresas para sus proveedores hayan experimentado en los últimos años un crecimiento exponencial, en la forma de la suscripción de códigos éticos o de conducta impuestos al proveedor, cuestionarios sometidos al proveedor, desarrollo de auditorías de procesos al proveedor y otras prácticas similares. En nuestro país esta tendencia se ha abrazado con la fe del carbonero y la devoción del neófito o el converso, dando lugar a multitud de situaciones poco menos que chuscas, algunas de las cuales vale la pena repasar aquí.

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