Amador G. Ayora

Director de elEconomista

Si Marx, Engels o el mismo Lenin levantaran la cabeza quedarían encantados con ver lo que pasa en España. Dos ministros del Gobierno, Irene Montero y Alberto Garzón, y el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, utilizan el alza excepcional de la luz por culpa de Filomena para intentar derribar el sistema eléctrico y sustituirlo por otro estatalizado, al más puro estilo de Maduro, con nacionalización de eléctricas incluida. Y la oposición en las batuecas.

Hay cosas difíciles de entender. Una de ellas es la popularidad del aún titular de Sanidad, Salvador Illa. Que sea el segundo ministro más valorado tras Margarita Robles, titular de Defensa, después del caos sanitario, que provocó más de 70.000 muertos, según las cifras no oficiales, me trae en vilo. No supo anticiparse al coronavirus, (según él porque China engañó a todo el mundo); no supo organizar la desescalada; no puso suficientes rastreadores y aún no se conoce el misterioso comité de expertos, que condujo a todos estos errores. Encima, todo lo que representa dificultades lo delega en las autonomías,  como ocurre en la distribución de la vacuna.

El año 2020 merecería el calificativo de annus horribilis con el que la Reina de Inglaterra tildó a 1992, en el que la Monarquía británica conquistó cotas bajísimas de popularidad tras la separación del Príncipe Carlos con Lady Di. El 2021 tiene mejor pinta. Pero no nos engañemos, la recuperación será larga y tortuosa. La vacuna de Pfizer sólo permitirá inmunizar a unos dos millones de aquí al verano, el 5% de la población.

OPINIÓN

Resulta difícil felicitar las Navidad en estas fechas tan señaladas y complicadas a la vez, teniendo en cuenta que 70.000 ciudadanos han perdido la vida por el coronavirus, que más de un millón de ciudadanos están en Expedientes de Regulación de Empleo (Ertes), sin saber si podrán reincorporarse a su trabajo; que alrededor de 600.000 autónomos echaron el cierre a sus pequeños negocios ó que hasta un tercio de las pymes puede dejar de existir en los próximos meses.

El escudo social está resquebrajado, agrietado, no defiende las clases sociales con menor poder adquisitivo. La renta mínima llega a una quinta parte de las personas que preveía Podemos (160.000 familias frente a las 850.000 anunciadas), apuntarse al desempleo o solicitar la jubilación es casi un acto de fe en estos momentos; la Administración está semiparalizada por la caótica coordinación de un Gobierno con 23 ministerios y más de cien secretarías de Estado. Las ayudas a la hostelería se retrasan por las discrepancias entre Industria y Hacienda. El rosario de ineficiencias es interminable.

Por qué despierta tanto interés entre los inversores Prisa, un grupo de comunicación que perdió en los primeros nueve meses del año 209 millones, casi el doble que en el mismo período del año pasado. El interés es político más que económico, porque después de la venta de Santillana, la joya de la corona del grupo por 465 millones este otoño, el comprador adquiriría un grupo en números rojos debido a una deuda que supera los mil millones después de varias reestructuraciones y con una plantilla aún inflada, a la que no se atreven a meter mano.

opinión

El Gobierno celebra sus primeros presupuestos en tres años gracias a la unión de toda la izquierda independentista, mientras que la derecha se desangra en luchas estériles por ganar protagonismo. Pablo Iglesias y Adriana Lastra exhiben músculo en el Parlamento. Anuncian sin ningún tipo de rubor que la coalición de Gobierno está más fuerte que nunca. Critican que a comienzos de legislatura les auguraban sólo unos meses convivencia y aseguran que se mantendrán unidos hasta finales de la legislatura. Hasta que el tiempo los separe, como en los matrimonios bien avenidos.

En el impresionante edificio en forma de vela que destaca sobre skyline madrileño dominan las prisas y los nervios estos días. La venta de la filial estadounidense de BBVA a PNC por casi 10.000 millones hace unas semanas puede acabar en un dolor de cabeza para su máximo responsable, Carlos Torres. El joven presidente del banco azul vio en la montaña de liquidez obtenida una gran oportunidad para rematar la adquisición del Sabadell, que negociaba desde antes del verano, con su presidente, Josep Oliu.

Especial Medio Ambiente

El medio ambiente y la transformación ecológica ofrecen a España una oportunidad histórica para liderar un ámbito que marcará el ritmo del crecimiento mundial durante las próximas décadas: la economía verde.

"Fusionarse por fusionarse no es necesariamente bueno". La advertencia procede del presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), José Manuel Campa, y la pronunció el miércoles pasado, dos días después de que se anunciara que BBVA y Sabadell habían emprendido formalmente conversaciones para crear una sola entidad.