Amador G. Ayora

Director de elEconomista

Aún resuena los ecos en el Palacio de la Moncloa, del discurso de fin de año de Sánchez en el que rechazó de plano la modificación de la reforma laboral a través de la tramitación en el Congreso, y aseguró que "la coalición con Podemos es robusta y atraviesa un buen momento". Pero la realidad es a veces tozuda y no entiende de sentimientos ni de promesas vanas. Unas semanas después, está envuelto en una de las broncas más serias con su socio de Gobierno, que está poniendo a prueba la solidez de la coalición. El culpable, como ustedes saben, es el ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre el que el presidente, al parecer, no tienen ninguna capacidad de decisión por los acuerdos alcanzados con su socio político.

El INE publicó este martes los datos de desempleo. El paro bajó en 782.000 personas, hasta 3,1 millones, lo que supone borrar la destrucción de empleo de la pandemia, al igual que ocurre con las altas de la Seguridad Social, crecieron en 780.000, hasta la cifra mágica de casi 20 millones, muy por encima de los 19,2 millones de febrero de 2020.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, se presentó a la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros con aires de grandeza. "Hoy no es un día cualquiera. Es uno de los días más importantes del Gobierno y de esta legislatura", señaló para apuntarse el tanto de la reforma laboral sellada con patronal y sindicatos la víspera de Nochebuena. Y continuó diciendo, bajo la mirada ausente de la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, que la reforma "va a cambiar la vida de la gente", que acabará con la "depreciación laboral y la devaluación salarial" y que "pasa página a la precariedad laboral". Toda una sarta de frases manidas y tópicas contra la reforma laboral de 2012 que la vicepresidenta pretende utilizar con fines partidistas para lanzar su proyecto político para las próximas elecciones.

El Banco de Pekín sorprendió esta semana con una bajada de los tipos de interés de referencia de los créditos a un año, a contracorriente del resto de los bancos centrales del planeta, después de que hace unas semanas redujera en medio punto el coeficiente de reservas obligatorias a las entidades financieras para estimular su economía. El lunes, las bolsas de medio mundo se asustaron. Los parqués tanto de Shanghai como de Hong Kong cerraron con un desplome, que reverberó en el resto de las plazas asiáticas, con caídas próximas al dos por ciento. ¿Tan mal está la economía china?

El genio español, esa reconocida fuerza interior que nos empujó a surcar los mares del nuevo mundo en busca de aventuras, también nos permitió construir hospitales en unas semanas, al igual que habían hecho los chinos, o lo que es mejor, dotarlos con personal voluntario gracias a la generosidad de miles de estudiantes y de profesionales ya jubilados. Descubrimos que nuestras fábricas eran capaces de producir las anheladas vacunas o cómo los hospitales se convertían en improvisados centros experimentales para acoger los ensayos clínicos de las vacunas.

"La recuperación está perdiendo ritmo", la frase pronunciada este jueves por la presidenta del BCE, Christine Lagarde, confirmó lo que ya todos hemos percibimos a lo largo de los últimos meses. No hay, además, más que echar un vistazo al último PMI compuesto de la eurozona, en mínimos de nueve meses, con economías como la alemana estancadas por primera vez en año y medio.

El Gobierno no se fía de la recuperación. Hay mensajes contradictorios. Por un lado, se muestra optimista porque el paro desciende de manera constante y las cotizaciones sociales alcanzan tasas récord. La afiliación de noviembre, en 19.752.359 cotizantes, es la mayor de la serie histórica, mientras que el desempleo se redujo en 74.381 personas, hasta poco más de tres millones. La mayor caída en un noviembre y la cifra más baja de parados desde 2008. Sin embargo, desde esta semana celebra dos consejos de ministros semanales para centrarse en la recuperación y el propio Sánchez descartó el día de la Constitución su reforma y aplazó los cambios en el Consejo General del Poder Judicial para dedicar todo su tiempo a la economía.

Cuando hace quince años nació elEconomista, pocos daban un duro por su futuro. "Pero, ¿Dónde vais? Si no hay hueco", "Es una locura". Estas eran dos de las frases más comunes oídas, entre otros en mi familia. Y no les faltaba razón. Además de la información de los medios de información general, existían tres periódicos  y una radio especializada en economía. Aparentemente, ¡no había espacio ni para un alfiler! Pero con el paso del tiempo se demostró que quienes pensaban así se equivocaron. Esto lo vieron muy bien sus tres fundadores: Alfonso de Salas, Gregoria Peña (presidente actual) y Juan González.

Una semana después de la aparición de la nueva variante ómicron del coronavirus ya se pueden empezar a sacar las primeras conclusiones: el efecto en la economía va a ser menor que en otras ocasiones, entre otras cuestiones, porque parece que los pacientes afectados tienen síntomas leves y que, en cualquier caso, no se trata de una cepa con una tasa de mortandad superior a las anteriores.

Hay dos cuestiones básicas que debemos despejar para poder entender la evolución de la economía en los próximos meses: si los contagios van a frenar la recuperación y cuánto se prolongará la inflación. Del rumbo que tomen ambas circunstancias dependerá la marcha de la recuperación. Vamos a intentar responder a algunas incógnitas.