Actualidad

El derecho a la legítima defensa de un Estado o cómo Israel intenta usar el derecho internacional a su favor frente a Hamás

Imagen: iStock.
Madridicon-related

Personas heridas, llorando o gritando, tanques, bombardeos, misiles, militares armados o disparando... Son imágenes que abundan en los telediarios, periódicos y redes sociales de todo el mundo desde hace días. Más de un año después de que Rusia comenzara la invasión de Ucrania, un viejo conflicto en Oriente Próximo ha iniciado un nuevo capítulo más tenso y sangriento, poniendo de nuevo contra las cuerdas a todo el sistema internacional. Israel se ampara en el derecho a la legítima defensa para responder de diferentes maneras al ataque que el pasado 7 de octubre sufrió por parte de la organización yihadista Hamás. El quid de la cuestión está precisamente en si el Estado hebreo está respetando o no dicho derecho que, como todos, tiene límites. Es este asunto el que divide al mundo en tres bloques: los países que respaldan a Israel de forma (casi) incondicional, liderados por Estados Unidos; los que reconocen su derecho a defenderse pero le recuerdan que no todo vale, España entre ellos; y los que rechazan todo ataque israelí en la Franja de Gaza o en cualquier otro territorio de Palestina, encabezados por Irán. El debate está servido en el seno de la ONU. Pero por encima de las cuestiones geopolíticas está, en teoría, el derecho internacional. ¿Qué es lo que dice?

La tensión entre Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) se ha disparado desde que el sábado 7 de octubre pasado este grupo paramilitar llevó a cabo varios ataques por tierra, mar y aire en zonas de la frontera del país de mayoría judía con la Franja de Gaza. Mataron a 1.400 personas (todas civiles) y secuestraron a unas 200. Tel Aviv no tardó en responder a la agresión: declaró el estado de guerra y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, amenazó en seguida con una "poderosa venganza".

Desde entonces apenas han cesado los ataques israelíes dentro de la Franja y, pese a que este 'renovado' conflicto bélico no ha cumplido todavía las dos semanas, ya se cuentan por miles los heridos y los muertos, siendo la mayoría de ellos población civil e incluyendo cientos de niños, según la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Además, Israel asedió completamente la Franja de Gaza, dejando sin luz, agua, comida y combustible a la población de la región. Un asedio que ha levantado solo en parte. "Hoy solo se ha abierto un suministro de agua durante tres horas en el sur de la franja de Gaza, con lo que solo se ha abastecido de agua a la mitad de la población de Khan Yunis (casi 100.000 personas)", denuncia la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) en su último informe sobre la situación en la Franja, con fecha del 17 de octubre. En él la UNRWA también advierte, entre otras cosas, de que probablemente se quedará el mes que viene sin medicamentos en los ocho centros de salud que gestiona en la zona centro y sur y denuncia que ya han fallecido 14 miembros de su personal.

Por si esto fuera poco, Israel exigió la semana pasada que más de un millón de personas evacuara la parte norte de la Franja, donde viven, en un plazo de 24 horas. Un éxodo que la ONU aseguró que era imposible. Además, las fuerzas aéreas israelíes han seguido "atacando en Khan Younis y otras zonas del sur, a pesar de la orden de que la población de Gaza se trasladara al sur", critica la UNRWA.

El Gobierno de Netanyahu se exculpa alegando que Israel tiene derecho a defenderse de las atrocidades cometidas por Hamás hace 13 días. Si se atiende al derecho internacional público, tiene razón. No obstante, hay numerosos peros que el Estado hebreo podría estar obviando deliberadamente.

¿Qué es el derecho a la legítima defensa de los Estados?

Es fundamental saber que el derecho internacional establece como principio básico que los Estados tienen prohibido usar la fuerza para resolver conflictos internos o externos. Aunque la realidad alrededor del planeta evidencia que no es así, teóricamente solo puede permitirlo el Consejo de Seguridad de la ONU. Un órgano que está compuesto de forma permanente por cinco países con grandes diferencias y divergencias entre ellos: Estados Unidos, China, Alemania, Francia y Rusia. A ellos se suman otros 10 no permanentes (cambian cada dos años).

Sin embargo, toda regla tiene su excepción. La Carta de la ONU admite en su artículo 51 que un Estado de las Naciones Unidas pueda defenderse de manera legítima e inminente, ya sea de forma individual o colectiva (con otros Estados), si sufre un "ataque armado".

¿Cuáles son los límites?

Eso sí, este derecho es provisional y subsidiario. Además, la defensa del Estado atacado (para ser considerada legítima) tiene que ser "inmediata, necesaria y proporcional", explica Álvaro Jarillo, profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en respuesta a preguntas de este periódico. Esos límites no los estipula la Carta de la ONU, sino que se han ido desarrollando a lo largo de los años a través de distintas sentencias de la Corte Internacional de Justicia y la doctrina académica del Derecho.

"Incluso las guerras tienen reglas", recordó el pasado día 13 el secretario general de la ONU, António Guterres. "Los civiles deben ser protegidos en todo momento y nunca utilizados como escudos", aseguró también ante la prensa dicho día, tras aseverar que el derecho humanitario debe respetarse.

El papel clave del Consejo de Seguridad

La Carta de la ONU establece que una vez que el Estado atacado se haya defendido (de la manera que sea), deberá comunicar "inmediatamente" al Consejo de Seguridad de la ONU las medidas que ha tomado y las que pretende seguir aplicando. Entonces este órgano se reunirá para tomar una decisión sobre el conflicto abierto y emitir una resolución al respecto. A partir de ahí, se pueden producir dos escenarios distintos:

  • Si los cinco miembros permanentes se ponen de acuerdo, el Consejo de Seguridad tomará las riendas y las decisiones en el conflicto con el objetivo de "mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales", según la Carta. El texto busca que el Consejo de Seguridad sea "el último garante de la paz" mundial "pese a todas sus deficiencias", resalta Jarillo.
  • ¿Y si Rusia, China, Francia, Alemania y EEUU no llegan a un acuerdo para tomar una postura unánime y, por tanto, no hacen una resolución? El conflicto continuará sin la intervención del Consejo. "No tienen medios ejecutivos para resolverlo", aclara el profesor de la UNED.

Israel cumplió con su deber de informar al Consejo de Seguridad, pero este no ha llegado por el momento a ningún acuerdo. El lunes rechazó la resolución propuesta por Rusia, en la que se reclamaba un alto el fuego inmediato en la Franja y la liberación de todos los rehenes de Hamás. China, que sí apoyó la resolución, y Suiza, que se abstuvo, criticaron que la propuesta de Moscú no mencionaba el derecho internacional humanitario. Por su parte, Reino Unido y EEUU defendieron que no se puede omitir la condena a los ataques terroristas de Hamás.

Dos días después, Washington vetó una resolución propuesta por Brasil en la que se exigía que Israel revocara la orden de evacuar el norte de la Franja de Gaza. Asimismo, pedía pausas humanitarias para permitir que las agencias de socorro de la ONU y sus socios ayudaran a civiles. ¿Por qué EEUU votó en contra? Pues precisamente porque la resolución no mencionaba el derecho de Israel a defenderse.

"Un problema adicional"

Para Álvaro Jarillo, Estados Unidos es "quien tiene la llave" para abrir la puerta a una solución al conflicto entre Israel y Hamás, aunque en el pasado "no ha querido reprobar" al Estado asiático cuando no ha cumplido con el derecho internacional.

Por su parte, Teresa Pérez, abogada y fundadora del bufete TPC Abogados, resalta que la guerra abierta actualmente en Oriente Próximo tiene "un problema adicional": Hamás "no tiene reconocimiento internacional, por lo que no está obligado a respetar los límites del derecho internacional y tampoco tiene la intención de hacerlo".

En respuestas a preguntas de elEconomista.es, esta jurista subraya que Hamás no es Palestina. Recuerda que la ciudadanía palestina no ha podido votar en unas elecciones desde 2007. Por eso, en su opinión, Hamás "es una organización terrorista que utiliza al pueblo palestino para sus fines mientras que ese pueblo nunca ve la paz, ni la libertad, ni la prosperidad".

Así las cosas, y sin la perspectiva de que el Consejo de Seguridad llegue pronto a una resolución, la violenta situación en la Franja de Gaza se alargará con toda probabilidad.

Israel puede seguir ejerciendo su derecho a la legítima defensa siempre que respete los límites. "El castigo colectivo, como dejar morir de hambre a una población, viola estos principios y puede ser considerado un crimen de guerra", clarifica Pérez.

La deliberada comparativa con el 11S

En su primera reacción al ataque de Hamás a distintos kibutz, Netanyahu aseguró que la milicia yihadista había iniciado una "brutal y malvada guerra". Poco después, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Nir Dinar, admitió que les había pillado por sorpresa. "Nos sorprendieron", dijo. Y aseveró: "Este es nuestro 11 de septiembre".

Esa referencia por parte de las autoridades israelíes al atentado de las Torres Gemelas de Nueva York en 2001 no es casualidad. No solo por la elevada cifra de víctimas (en el 11S murieron cerca de 3.000 personas), sino precisamente por el punto de inflexión que aquella igualmente inesperada agresión supuso en cómo interpretar el derecho a la defensa de los Estados.

Tal y como asegura Jarillo, "el problema de los últimos 20 años es la interpretación más flexible, amplia o ambigua" que distintos países han querido hacer de dicho derecho según les convenía. Tras el 11S la legítima defensa pasó a ser de facto un derecho a la defensa supuestamente preventiva. Es por ello que Estados Unidos no dudó a principios de siglo en invadir primero Afganistán y después Irak (con el respaldo explícito de España, entre otros países), con las duras consecuencias humanitarias, económicas y sociales que ello ha supuesto en la región. En este sentido, el jurista subraya que lo que recoge el artículo 51 de la Carta de la ONU no da derecho "a una legítima ofensiva".

¿Puede Israel entrar a la Franja de Gaza?

Esos desaciertos cometidos en el pasado reciente por EEUU podrían explicar por qué el actual presidente, Joe Biden, ha advertido al Ejecutivo israelí de que ocupar la Franja de Gaza sería un "gran error". La evacuación que Tel Aviv ordenó de la zona norte hace que sean cada vez más los que dan por sentado que el ejército de Israel acabará penetrando la zona costera.

Basándose solo en el Derecho, ¿puede hacerlo? De nuevo, la respuesta es: sí, pero con condiciones. Israel no puede ampararse en el derecho internacional para entrar en la Franja con intención de ocuparla o invadirla con visión a medio o largo plazo.

En principio, "la legítima defensa debe terminar en el límite territorial" del Estado atacado, declara el profesor de la UNED. No obstante, Israel podría entrar en la Franja si "fuera para dirigirse contra objetivos concretos" (como liberar rehenes o contra acumulaciones de armamento de Hamás). "Tendría que ser muy preciso", hace hincapié.

"Israel sí podría entrar en la Franja de Gaza para defenderse siempre que se respeten los límites marcados por el derecho internacional, en concreto los principios de proporcionalidad y necesidad", coincide Teresa Pérez.

La abogada plantea asimismo "otro drama": "Gaza es una zona extremadamente poblada y si Hamás establece posiciones militares y centros de mando en zonas residenciales (como escuelas, hospitales o mezquitas), Israel tendría derecho a atacar esos emplazamientos amparados en su derecho a la legítima defensa, a pesar de los terribles daños colaterales".

¿Y cómo se puede saber si el Estado hebreo está respetando los límites jurídicos? Por un lado, para evaluar la proporcionalidad que ha aplicado para detener la agresión de Hamás, "habrá que tener en cuenta los daños a infraestructuras y bajas civiles, y si estos son desproporcionados en relación con la amenaza recibida", responde esta experta. "También habrá que estudiar si se están respetando las medidas de advertencia y precaución para minimizar el impacto en civiles, si las acciones están siendo necesarias para alcanzar el objetivo de legítima defensa y si se está cumpliendo con las normas de derecho internacional humanitario, que prohíben ataques indiscriminados y excesivos contra la población civil", agrega.

Ya han muerto 3.785 personas por los ataques a la Franja de Gaza desde comienzos de mes, casi 12.500 han resultado heridas y puede haber más de un millar bajo los escombros de los edificios derrumbados, según las últimas cifras del Ministerio de Salud de Gaza (dirigido por Hamás). En su ataque inicial el grupo islamista mató a 1.400 israelíes e hirió a más de 4.100.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud