Vivienda - Inmobiliario

La inversión inmobiliaria, único refugio eficaz contra la inflación

  • El precio del dinero está en niveles no vistos desde 2009
  • La rentabilidad bruta de la vivienda supera hoy el 7%

Parece mentira, pero hace un año los tipos de interés estaban al cero por ciento, el euríbor seguía dormido, en valores negativos, y la inflación, aunque amenazante, no llegaba al 3,5% en la eurozona. Hoy, como sabemos, el precio del dinero está en niveles no vistos desde 2009, la inflación triplica la de septiembre de 2021 -aunque en España solo es un 35% mayor que hace un año- y el euríbor a un año rebasa el 2,5%.

En épocas como esta, rebosantes de incertidumbre -hay hasta riesgo de una guerra nuclear- los inversores buscan sosiego. Es decir, activos que no tienen un gran riesgo de sufrir pérdidas cuando el ciclo económico cambia. Tradicionalmente, la lista de refugios contra la inflación incluía las propiedades inmobiliarias o los metales preciosos, como el oro. Desde hace algunos años, también las criptomonedas. Pero ¿qué tal les ha ido?

El ladrillo aparece como el mejor parado. Según Idealista, la rentabilidad bruta de la vivienda supera hoy el 7% y es mayor, aunque ligeramente, que hace un año. A no dudar, el panorama inmobiliario será más complicado en los próximos meses, principalmente por el encarecimiento de la financiación. Ello influirá en el ritmo de compraventas, pero no está tan claro el impacto en los precios. Sobre todo, dada la escasez de oferta.

Rentabilidad con cimientos sólidos

Por supuesto, no es tarea fácil comprar una casa para ponerla en alquiler, pero la tecnología ofrece alternativas interesantes. A través del crowdfunding inmobiliario, es posible convertirse en inversor sin acudir a hipotecas. En el caso de Urbanitae, bastan 500 euros, una cantidad que permite diversificar por tipo y ubicación del activo. Además, al invertir en promoción inmobiliaria, el rendimiento es mayor. Hasta la fecha, los proyectos devueltos en Urbanitae han rozado el 17% de rentabilidad anual, en promedio.

Los datos contrastan con lo ocurrido en el mundo cripto. Ciertamente, al bitcoin no lo caracteriza la estabilidad. Pero, en teoría, el hecho de que, como en el caso del oro, su oferta esté mucho más restringida que la del dólar, por ejemplo, lo convierte en un buen candidato. Sin embargo, hasta la fecha no ha demostrado ser un refugio muy sólido. En lo que va de año, ha perdido cerca de dos tercios de su valor: ronda hoy los 20.000 euros, mientras que en noviembre de 2021 superaba los 60.000.

El oro cuenta con un histórico mucho más amplio. A pesar de todo, tampoco ha tenido un rendimiento muy reconfortante en los últimos 12 meses. Su precio actual está en torno a 1.600 dólares la onza, prácticamente igual que en el mismo periodo del año pasado. En marzo de 2022 cerró una trayectoria ascendente que lo llevó a los 1.800 dólares, pero desde entonces ha ido retrocediendo. En todo caso, invertir en oro parece ofrecer mejores resultados a muy largo plazo.

La incógnita de la inflación

Como con tantos problemas, sabemos de dónde viene el aumento de los precios, pero no cuándo y cómo acabará. En agosto del año pasado, la inflación empezó a enseñar las uñas. Entonces, la reactivación de la demanda poscovid y el encarecimiento de la energía eran los culpables principales. Luego, por supuesto, llegó la invasión rusa de Ucrania, que ha tensionado aún más los mercados de energía, alimentos y suministros.

Aun así, la persistencia de la inflación -sobre todo, de la inflación subyacente- ha sorprendido a muchos -entre ellos, algunos bancos centrales-. Por ejemplo, Chile ha subido sus tasas de referencia once veces desde julio de 2021, hasta el 11,25% actual. Sin embargo, la inflación rozó el 14% anual en septiembre en el país austral. Entre las razones que explican la dificultad de frenar la inflación, The Economist cita los estímulos económicos durante la pandemia, el afianzamiento de la inflación en las expectativas y, en algunos países, mercados de trabajo con escasas vacantes…

Visto lo visto, parece temerario aventurar qué ocurrirá de aquí en un año. Entretanto, parece razonable ser cauto e invertir en sectores que comprendamos bien. A falta de mejores alternativas, el inmobiliario parece una solución al alcance de la mayoría.

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