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Auge y caída de Nokia, la papelera que se convirtió en el imperio del teléfono móvil

  • Nació en 1865 como una fábrica de pulpa de madera, para hacer papel
  • El Nokia Mobira Cityman es el primer teléfono que, de verdad, era móvil
  • Ahora la compañía está centrada en las redes de telecomunicaciones
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Nokia es una compañía de telecomunicaciones finlandesa, que trata de recomponer su negocio y hacerse un hueco en el mercado, después de haber sido la empresa de móviles más importante del mundo durante años, hasta la llegada de la era los smartphones, para la que no estaban preparados.

Pero esta es solo una pequeñísima muestra de la historia de Nokia, un auténtico gigante que nació hace casi 150 años. En concreto Nokia fue creada en 1865, cuando Finlandia era aún parte del imperio ruso. Fue lanzado por el ingeniero Fredrik Idestam, con ayuda de su mujer. Se trataba, entonces, de una fábrica de pulpa de madera, para la producción de papel, a orillas de los rápidos de Tammerkoski, al sur del país.

Tan solo unos años más tarde, abren una segunda fábrica, al lado del río Nokianvirta, lugar que acabaría dando nombre a la compañía. La empresa vivió un auténtico auge en aquella época, impulsada por la industrialización europea, que elevó el consumo de papel y cartón en todo el continente. En el entorno de esa fábrica empezó a desarrollarse una pequeña ciudad, a la que también se le llamó Nokia.

A finales de ese siglo pasan dos cosas muy relevantes en la región: por un lado, ya sin el fundador al frente, la compañía se expande a la generación de electricidad. Y por otro, se funda la empresa Suomen Kumitehdas, dedicada al caucho y a la fabricación por entonces de calzado, y que en 1904 se traslada a Nokia, para aprovechar los recursos energéticos de la región.

En la misma época, a principios de siglo, aunque en Helsinki, la capital del país, se funda Suomen Kaapelitehdas, una empresa que fabricaba cables para telégrafos o teléfonos.

Papel higiénico fabricado por Nokia.

Tras la I Guerra Mundial, y con Finlandia ya independizada, la empresa de caucho, ya llamada Nokia, aprovecha el mal momento que están viendo el resto para tomar su control. Tanto la empresa papelera, como la eléctrica, y de paso se hace con la del cable.

No se fusionan, cuenta la leyenda que por temor a que un gobierno de izquierdas decidiera nacionalizar una empresa tan grande, pero actúan de facto como un clúster empresarial. Los años 20 fueron muy exitosos para la compañía, que crecía sin parar. Y logra transmitir la idea de que ofrece productos nacionales, rompiendo la tradición de consumir los procedentes del imperio ruso.

En los años 30, ya con un nuevo presidente al frente, y cuando la compañía daba muestras de debilidad, la empresa de cable se traslada también al pueblo de Nokia. Y se introducen en un nuevo campo, que les reporta ingentes beneficios: la fabricación de respiradores, tanto para uso civil como militar. Un negocio en el que se mantienen hasta los años 90.

Salto a las telecomunicaciones

Es en los 60, cuando Nokia estaba ya a punto de cumplir 100 años, cuando la compañía se convierte en algo parecido a lo que conocemos hoy, al dar el salto al sector de las telecomunicaciones. Crea un departamento de electrónica, y se abre a las radio-transmisiones, aprovechando la tecnología de los semiconductores, que estaban saliendo de los laboratorios al mundo real.

En aquella época, empiezan a animar a sus trabajadores a investigar y desarrollar sus propios proyectos, con un sistema muy similar al que hemos podido ver en los últimos años en gigantes como Google.

En 1967 introduce el sistema de modulación de códigos por pulsos, lo que incrementó sustancialmente la capacidad de los cables telefónicos. Y dos años después, Nokia se colocaba a la vanguardia del sector. En su expansión, Nokia se introduce en las telecomunicaciones de radio y militares, y en las redes de telefonía. Hasta que en los 80 llega a su gran negocio, el que le dará fama mundial: los teléfonos móviles.

En 1981, Finlandia se convierte en el primer país del mundo con servicio de telefonía móvil. Y un año más tarde Nokia lanza el Mobira Talkman, considerado el primer teléfono portátil. Pero es en 1987 cuando lanza el Nokia Mobira Cityman, el primer teléfono que, de verdad, era móvil. Ya no era un armatoste de 5 kilos como los que se veían en la época, sino que pesaba 'solo' 800 gramos. Aquella especie de ladrillo costaba el equivalente a unos 4.500 euros, y gano gran popularidad, sobre todo entre los ejecutivos de todo el mundo, y también entre los inversores de Wall Street, lo que le dio mucha fama y lo puso en el imaginario colectivo.

El Nokia Mobira Cityman fue el primer teléfono que, de verdad, era móvil.

Nokia creció por toda Europa, con adquisiciones de otras compañías. Pero, a cambio, tuvo que deshacerse de otras partes del conglomerado, como la forestal, la pionera; o la de los televisores o las de las computadoras, que habían desarrollado en las últimas décadas. El negocio del caucho se escindió en una compañía llamada Nokian Tyres, que sigue funcionando en la actualidad.

Con el éxito del Mobira Cityman a cuestas, Nokia decide en 1992 centrarse, únicamente, en las telecomunicaciones. La compañía fue una de las desarrolladoras del estándar móvil GSM, adaptado mundialmente. Este nuevo estándar digital fue clave para que Nokia dejara atrás el moribundo mercado analógico. Es una década llena de hitos para la compañía: lanza el Nokia 1011 se convertía en el primer móvil con soporte para el estándar GSM, y que ya tiene un aspecto más reconocible. El Nokia 2110 fue el primer móvil capaz de enviar y recibir SMS. Y en 1998 se convirtió, por fin, en el mayor fabricante de teléfonos móviles del mundo, tras superar a Motorola.

El 'indestructible' Nokia 3310

Después llegó el popular Nokia 3310, uno de los teléfonos móviles más icónicos de la historia, el del juego del Snake, que vendió casi 130 millones de unidades.

Nokia y Finlandia se convirtieron casi en sinónimos. El gasto en I+D en el país nórdico se disparó, lo que impulsó a todo el sector. También repercutió en el sector educativo, ya que, durante años, Nokia llegó a contratar a casi todos los ingenieros que salían de la universidad finlandesa. El éxito de la compañía le dio a Finlandia una gran reputación en el campo de la tecnología.

En su momento más álgido, Nokia llegó a aportar el 23% del total de impuestos de sociedades de Finlandia, y a ser el responsable del 20% de las exportaciones del país. Generaba el 4% del empleo nacional, directa e indirectamente. Y durante un breve lapso de tiempo, en el año 2000, llegó a ser la empresa más valiosa de Europa.

El apocalipsis del iPhone

La compañía llegó a controlar el 40% del mercado mundial de telefonía móvil en 2007. Ese año supuso el apocalipsis para la empresa, ya que Apple decidió entrar en ese mercado, con un novedoso dispositivo llamado iPhone.

Nokia no estaba preparado para esa nueva era. No pudo competir ni con Apple, ni con Google y su sistema operativo Android. Su alianza con Microsoft para lanzar un sistema operativo con Windows fue un fracaso que empeoró aún más la situación.

La compañía fue víctima de su propio éxito. El crecimiento que vivió estuvo impulsado por una plantilla centrada exclusivamente en el corto plazo. No dedicaron tiempo ni dinero a la innovación. Y cuando, en un entorno cambiante, el software empezó a primar frente al hardware para competir, se quedaron atrás. Finalmente, vendió el negocio de los móviles a la compañía de Seattle en 2014.

Desde entonces, ha decidido centrarse en las redes de telecomunicaciones, para lo que se ha reforzado con la adquisición de Alcatel-Lucent. Es la segunda empresa más importante del sector, y no ha dejado de apostar por la alta tecnología, con investigaciones en campos como el de la salud, las cámaras, las aplicaciones para móviles o la realidad virtual.

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