Opinión

La historia se repite para Feijóo

Alberto Núñez Feijóo

Llegó a la Presidencia de la Junta en el 2009 con una caída sin precedentes de los ingresos públicos a pesar de que los Presupuestos Generales del Estado de aquel entonces aprobados por el gobierno de Zapatero, se habían construido sobre un escenario macroeconómico irreal, muy alejados de las previsiones de organismos internacionales y con clara vocación electoral Era cuando la crisis economía daba su primera dentellada a nuestro país con severas caídas del PIB. Fueron épocas en que las Administraciones Públicas arrastraban un déficit desmesurado, la prima de riesgo andaba desbocada y la deuda comenzaba su carrera ascendente.

Tuvo que hacer frente a un severo ajuste en su Comunidad Autónoma, que en posteriores citas electorales, no le pasaría factura. Su gran objetivo; garantizar la sostenibilidad de las finanzas de Galicia, siendo la disciplina presupuestaria el parámetro clave para el futuro económico de empresas y familias. Capeó con finura los difíciles equilibrios presupuestarios, y como señalaba su Consejera de Hacienda de por aquel entonces, Elena Muñoz: "No se trataba de construir catedrales sino de no dejar desiertos donde antes había catedrales". Puso en marcha un plan de eficiencia que le permitió reducir un 15% el gasto público y el tamaño del sector publico que descendió desde el 20% del PIB al 15% del PIB, siendo la primera comunidad autónoma que reguló por ley su estabilidad presupuestaria al establecer un techo de gasto y unas reglas fiscales asociadas al ciclo económico.

Tras años de crecimiento con un comportamiento semejante al de la economía española, la economía gallega pegó el frenazo durante a la pandemia, aunque presentó un mejor comportamiento que la media de la economía española. Sin embargo, no todo son luces, también hay sombras. Sí analizamos los datos de competitividad regional del 2019, plasmado en el informe efectuado por el Consejo General de Economistas, nos encontramos que Galicia ocupa la octava posición respecto a las 17 CCAA, estando integrada en el grupo de comunidades con nivel competitivo relativo medio-bajo, habiendo mejorado levemente en el último año. El comportamiento por ejes se presenta dispar. Sale bien parada en el mercado de trabajo y en el capital humano que crecen, mientras que en los ejes de Entorno institucional y Eficiencia empresarial cae de forma importante. Las variables con mayor contribución positiva fueron, la tasa de paro, así como el de larga duración, paro juvenil y el abandono temprano del sistema educativo. En cambio, las contribuciones más negativas se obtienen en: Variación del PIB real, Déficit, Delitos por número de habitantes, Productividad, Costes laborales unitarios y Patentes. Por lo que resulta necesario mejorar el entorno institucional y la eficiencia empresarial. En este sentido seria bueno que la comunidad autónoma de Galicia estimulara la colaboración publico privada y la competencia entre empresas en la gestión de determinados servicios que en al actualidad son gestionados en un régimen de cuasi monopolio.

La historia se repite, y el recién estrenado líder de la oposición, nuevamente se encuentra con presupuestos construidos sobre un escenario macroeconómico irreal enfrentándose a un panorama económico francamente desolador que no solo viene marcado por la guerra de Ucrania, o por las consecuencias de la pandemia, que también, sino por los grandes desequilibrios que arrastramos; elevada inflación rozando el 10%, altos niveles de déficits y deuda publica rondando esta ultima el 118,7% a finales de 2021, unido a elevadas tasas de desempleo. Todo ello sin contar no solo con la pérdida de competitividad de la economía española que tiene que hacer frente a unos altos costes energéticos que lastran la competitividad de empresas y familias, sino que tenemos menos PIB y mas empleo que antes de la pandemia, lo que supone menos productividad lo que provoca que la tormenta perfecta. Habrá que sortear la espiral inflacionista que viene, (salarios, precios, salarios), mediante un pacto de rentas que evite una subida de salarios como consecuencias de la inflación y en el que habrá que incluir las pensiones sino queremos incrementar mas la deuda publica, por mucho que el gobierno no quiera ni oírlo y siga argumentando sobre la solidez de nuestra economía.

Entre sus recetas, propone rebajar impuestos a las rentas medias y bajas con carácter temporal y selectivo con el objetivo de aumentar la renta disponible del ciudadano. Como bien sabe el lector, nuestro país ha sido el único país europeo que  ha elevado la presión fiscal en el IRPF, Austria, República Checa, Grecia, Letonia, Polonia y Noruega, han aprobado rebajas para combatir la inflación y la pérdida de tracción de la actividad económica en Europa. Como también ha propuesto eliminar el gasto superfluo de las AAPP, a lo que el gobierno ha respondido que seria desarmar el Estado del Bienestar. Nada mas lejos de la realidad. Hay margen tanto para lo uno como para otro: Contamos con recaudación extra de la luz. La AIREF ya ha calculado que aproximadamente cada punto de inflación adicional supone algo más de 2.000 millones de recaudación adicional para las arcas públicas, además, si la Administración fuera mas eficiente en el gasto, nos ahorraríamos 60.000 millones, recursos que podrían ser destinados a otros fines según un informe efectuado por el IEE. También propone ayudas directas de unos 200 o 300 euros para los que cobran por debajo umbral de 14.000 a 17.000 euros, como ya han hecho otros gobiernos europeos. Además propone una rebaja de la tributación por módulos del régimen simplificado en el IVA y régimen especial en aquellos sectores afectados por el encarecimiento de costes como la ganadería, transporte, industria y agricultura.

En definitiva, ante los nubarrones de la situación económica actual y como la historia se repite ¿Será el estrenado líder de la oposición el que con sus recetas vuelva a llevar a vuestro país en la senda de crecimiento? Piense el lector que el gasto de intereses crecerá con las nuevas emisiones de deuda conforme a las expectativas de inflación y la normalización de la política monetaria se trasladará a los tipos de interés por lo que tendremos que estar preparados para ello.

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Comentarios 2

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Tomás
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Se olvida la articulista que el Sr Fijoo, al igual que el Sr Rajoy, subió la presión fiscal a la estratosfera y aplicó una política lingüística propia del Sr Puig o del Sr Aragonés. El Sr Feijoo hará lo mismo que el Sr Rajoy: ajustes cosméticos y patada hacia delante.

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#1
Usuario validado en elEconomista.es
Garpalen
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JA; JA y JA, Doña Almudena pemìtame que me rìa, se le ve el plumero.

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#2