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El BCE da pistas sobre las bajadas de tipos que vienen y abre la puerta a copiar el gráfico fetiche de la Fed

  • El gran debate ahora mismo es si seguir recortando poco después de junio
  • Lane considera que las proyecciones de inflación parece estar bien ancladas
  • Schnabel valora como positivo adoptar el dot-plot que utiliza la Fed e EEUU
Vista del edificio del BCE en Fráncfort. Foto: iStock

El Banco Central Europeo (BCE) va desgranando poco a poco cuál va a ser el futuro de los tipos de interés en la zona euro. Esta semana, aunque no ha habido reunión, ha sido clave para conocer algunos detalles, puesto que en unos pocos días han hablado los miembros más importantes del banco central, además de la presidenta, Christine Lagarde. Aunque dentro del Consejo de Gobierno haya ciertas diferencias, todo hace indicar que el Comité Ejecutivo (el que determina qué se hace) está relativamente unido: la bajada de tipos de junio es una realidad y quizá sea necesario seguir reduciendo el nivel de restricción monetaria poco después. Además, el BCE abre la puerta al célebre dot-plot de la Reserva Federal de EEUU, una suerte de brújula de los tipos de interés que reduce la incertidumbre y puede ser útil para anclar las expectativas de tipos e inflación.

El vicepresidente Luis de Guindos, el economista jefe Philip R. Lane y la alemana Isabel Schnabel han hablado sobre el futuro de los tipos de interés y de la política monetaria en la eurozona en las últimas horas y días. El tipo sobre la facilidad de depósito (el más importante y donde los bancos aparcan su liquidez sobrante) está en el 4%. Sin embargo, en la reunión que llega el próximo mes de junio este tipo podría bajar hasta el 3,75%, al igual que los otros dos tipos de interés clave.

Uno de los últimos en ofrecer pistas con un lenguaje moderado, pero explicativo ha sido el vicepresidente De Guindos, que en un discurso pronunciado esta misma mañana ha admitido que en la reunión de política monetaria del 11 de abril consideraron que los tipos de interés oficiales del BCE se encuentran en niveles bastante restrictivos (esto quiere decir que el precio del dinero está contribuyendo bastante a reducir los precios, unos precios que ya van casi directos al objetivo del 2%).

"Si nuestra evaluación actualizada de las perspectivas de inflación, la dinámica de la inflación subyacente y la fortaleza de la transmisión de la política monetaria aumentaran aún más nuestra confianza en que la inflación está convergiendo a nuestra meta de manera sostenida, sería apropiado reducir el nivel actual de restricción de política", ha asegurado el economista español del BCE. Esto, en un lenguaje más sencillo, quiere decir que si nada cambia (no estalla una guerra entre Irán e Israel o se produce algún tipo de colapso comercial en los chokepoints), el BCE está decidido ya a bajar los tipos de interés.

Además, Guindos ha destacado que "en cualquier caso, continuaremos siguiendo un enfoque dependiente de los datos y reunión por reunión para determinar el nivel apropiado y la duración de la restricción, y no nos comprometemos previamente a una trayectoria tarifaria particular". Con la inflación cayendo a niveles cercanos al 2%, si se tiene en cuenta que el tipo de interés natural está en el 1%, los tipos se podrían bajar hasta niveles cercanos al 3% y la política monetaria seguiría siendo restrictiva.

El último en dar su opinión ha sido el 'jefe' del Banco de Francia. "La cuestión es el próximo Consejo de Gobierno, que se celebrará a principios de junio... y salvo una gran sorpresa, deberíamos recortar los tipos porque ahora tenemos suficiente confianza y cada vez más en la senda desinflacionaria en la zona del euro", ha asegurado el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy, en declaraciones a Karen Tso de CNBC esta misma mañana de jueves.

Desde IG explican que los acontecimientos recientes revelan que la Reserva Federal podría retrasar el inicio de su ciclo de recortes de tipos, "en contraste, los funcionarios del BCE han expresado su preferencia por un recorte de tipos en junio... Tradicionalmente, los principales bancos centrales miran a la Reserva Federal para ese primer movimiento y lo siguen poco después. Pero las crecientes señales de un recorte de tipos en la eurozona se están materializando en el momento adecuado, mientras el continente se enfrenta a un crecimiento estancado y una inflación que ha bajado más de lo previsto inicialmente", aseguran desde IG.

Con todo lo anterior, desde Nomura apuestan ya por dos recortes de tipos consecutivos: "Es probable que se produzca un recorte en julio en respuesta a las disputas políticas, a que los tipos siguen siendo restrictivos en el 3,75%", aseguran desde el banco de inversión japonés en una nota publicada este jueves.

Se desbloquean las futuras bajadas de tipos

Por su parte, Lane, economista jefe de la institución, en otra de sus charlas magistrales puso también el acento en las bajadas de tipos que viene porque las proyecciones de inflación parece estar bien ancladas: "Incluso si las perspectivas de inflación a corto plazo son algo accidentadas, la convergencia proyectada de la inflación hacia la meta en 2025 se va a ver respaldada por: la reducción de las presiones sobre los costes laborales; cierta compresión adicional de los beneficios unitarios; la disipación de los efectos adversos de las crisis energéticas pasadas, los cuellos de botella en el suministro y la reapertura de la pandemia; y el mayor desarrollo del impacto desinflacionario de la postura restrictiva de la política monetaria", aseguraba Lane.

"Esta dinámica desinflacionaria es coherente tanto con una inflación que se estabiliza en nuestro objetivo en 2025 como con una recuperación económica sustancial, con un aumento de los ingresos reales y mejoras en los términos de intercambio, junto con la perspectiva de que la desinflación desbloquee futuras reducciones de los tipos de interés, impulse el consumo interno y inversión, mientras que la normalización de la demanda externa facilitará el crecimiento de las exportaciones".

Desde Nomura han tenido en consideración estos discursos y creen que el ciclo que da inicio en junio de bajadas de tipos tendrá continuidad: "El equipo de analistas modifica sus previsiones y espera cuatro recortes de 25 puntos básicos este año y 2 recortes de 25 puntos básicos el año que viene, con lo que el tipo de interés se situaría en el 2,5% (desde su nivel actual del 4%)".

Copiando el dot-plot

En medio de este juego de expectativas, Schnabel, considerada por muchos la verdadera 'cabeza pensante' del BCE en estos momentos, ha abierto la puerta a copiar el diagrama de puntos (dot-plot) que utilizan los funcionarios de la Fed en EEUU. De manera trimestral, los miembros de la Fed (los que tiene derecho a voto y los que no) lanzan un gráfico en el que representan con puntos el pronóstico que hace cada uno de dónde estarán los tipos de interés en el corto y largo plazo. La mediana de los puntos de los funcionarios es el nivel que se toma como referencia y que sirve de guía a los mercados.

"En la Fed, los participantes en las reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed (FOMC) proyectan (de forma anónima) el tipo de interés oficial hasta tres años en el futuro, así como el valor esperado del tipo a largo plazo. La figura que muestra las proyecciones individuales se conoce coloquialmente como dot-plot. A diferencia de los demás bancos centrales que publican proyecciones de tipos, las proyecciones del FOMC se calculan a partir de presentaciones individuales, no son decisiones oficiales del Comité en su conjunto y no se utilizan en las previsiones de la Fed realizadas por sus empleados, en las que las variables condicionantes, incluidos los tipos de interés, se pronostican utilizando métodos estadísticos y juicios de valor", explicaba hace poco el expresidente de la Fed Ben Bernanke, considerado el 'padre' del dot-plot.

Por ejemplo, en el dot-plot de la Fed en marzo, el último publicado, la mediana seguía reflejando tres recortes de tipos de 25 puntos básicos cada uno para finales de 2024. El mercado lo ha estado comprando bastantes semanas hasta que ha empezado a descontar algo menos de dos bajadas por la fuerza de la inflación en sus últimas lecturas.

En una conferencia este miércoles en Washington, Schnabel reconoció que un diagrama de puntos puede ayudar a transmitir la incertidumbre sobre la trayectoria futura de la economía, al tiempo que proporciona una mayor claridad sobre hacia dónde prevén los responsables políticos que se muevan los tipos en el futuro. Al mismo tiempo, avisó, pueden condicionar excesivamente la fijación de precios en el mercado, reduciendo así su contenido informativo.

Los bancos centrales de todo el mundo buscan formas de aumentar sus previsiones después de que hace dos años subestimaran las presiones sobre los precios y se vieran obligados a subir los tipos de interés de forma agresiva. Los modelos del BCE han mejorado gracias a ello, aunque los responsables políticos coinciden en que hay que seguir trabajando para asegurarse de que tienen la mejor visión del crecimiento y la inflación en la zona euro. Según Schnabel, los escenarios alternativos y los análisis de sensibilidad del BCE no están recibiendo la atención que merecen entre los observadores de los bancos centrales, "y la mayoría se centra exclusivamente en la previsión puntual de la inflación a dos o tres años vista".

Las observaciones de Schnabel se producen después de que el Banco de Inglaterra recibiera la semana pasada unas notas precisamente de Bernanke sobre cómo mejorar las proyecciones económicas. Bernanke sugirió que los funcionarios podrían publicar una perspectiva de los tipos, con escenarios que muestren el mejor camino para alcanzar el 2% de inflación si los tipos de mercado o la política sin cambios confunden su mensaje. Con todo, Bernanke no llegó a recomendar que los responsables del BoE trazaran sus propias previsiones de tipos, como hacen sus homólogos estadounidenses, después de que algunos expresaran sus dudas sobre la adopción de tal estrategia.

"Schnabel ha señalado la interesante cuestión de que parte del descenso de los rendimientos reales a largo plazo en las últimas décadas puede haber sido provocado por los bancos centrales y su orientación futura. De hecho, sugiere que la orientación a largo plazo de la Reserva Federal (en el gráfico de puntos) ha reducido los rendimientos reales de los bonos en no menos de 130 puntos básicos durante la última década. Es importante destacar que esto sugeriría que los propios bancos centrales también pueden elevar los tipos de interés reales a largo plazo si es necesario, influyendo así posiblemente en la forma de la curva de rendimientos", analiza Anatoli Annenkov, estratega de Société Générale, en una nota para clientes.

"Como el BCE no dispone de una herramienta similar para orientar las expectativas del mercado sobre los rendimientos a largo plazo, se plantea la cuestión de si sería útil que el BCE introdujera algo similar al dot-plot de la Reserva Federal, también para ser más independiente en la fijación de su política. Un argumento similar podría esgrimirse en relación con la comunicación por parte del BCE de un gráfico de puntos a corto plazo, ya que las previsiones de los expertos se basan actualmente en las expectativas del mercado, que pueden diferir de las opiniones de los responsables políticos. Así pues, la comunicación de una senda de tipos y de un tipo de interés a más largo plazo podría ayudar al BCE tanto en su transparencia como en la transmisión de la orientación de la política monetaria", opina el analista de Societe.

No todos los ven tan positivo. Paul Donovan, economista jefe de UBS, ha cargado en repetidas veces contra el dot-plot, ironizando sobre su utilidad: "El fabuloso dot-plot es un dispositivo diseñado para maximizar la confusión en los mercados".

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