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El BCE no puede contener a las palomas: se abre paso el segundo recorte de tipos en julio

  • El Consejo de Gobierno podría haber llegado a un acuerdo 'secreto'
  • Si el IPC sigue la actual tendencia, después de junio vendría otra bajada de tipos
  • Citi: "Una pausa tras el recorte de junio sería difícil de justificar para el BCE"

Aunque son tiempos vibrantes e imprevisibles para la política monetaria, lo cierto es que todo el mundo sabe qué va a hacer el Banco Central Europeo (BCE) en las dos próximas reuniones de política monetaria. En la reunión de esta semana, el BCE mantendrá sin cambios los tipos de interés y confirmará, presumiblemente, que la primera bajada del precio del dinero será en junio (segunda reunión). Con el terreno allanado para los próximos meses, la gran duda es qué pasará en la reunión de julio. Poco a poco las piezas empiezan a encajar en el rompecabezas de los tipos de interés, pero antes de tener una imagen nítida de qué va a pasar después, los miembros del Consejo del Gobierno del banco central velan armas para defender su postura.

Hasta la fecha, el mono-tema ha sido el primer recorte en junio. Cuando alguien se atrevía a preguntar qué habría más allá de la entrada del verano, el mensaje en sordina desde el Consejo de Gobierno era que una 'golondrina no hace verano'. Es decir, que el recorte de tipos de junio no significaba un aluvión de bajadas seguidas. En esa línea, los analistas han estado especulando con un recorte por trimestre este 2024 que pasaría por darse una pausa en julio y retomar las bajadas el septiembre.

Las palomas del BCE

Pero poco a poco se ha ido fraguando otro mensaje desde el seno del Consejo de Gobierno, y es que la bajada de junio puede ir seguida de otra en julio. Esta es la hoja de ruta defendida por unas palomas -defensores de una política monetaria más acomodaticia- que ahora quieren hacer valer su paciencia. La moneda de cambio a haber esperado hasta junio para hacer recortes sería conseguir otro en julio para mandar un mensaje claro:la desinflación prosigue su buena marcha y hay que echar un cable al lado del crecimiento.

"Creemos que las palomas están preparando el terreno ahora para conseguir más adelante el recorte de julio", explica Kamil Kovar, economista de Moody's. "Por eso luchan ahora, para dar la impresión de que van a transigir. Así pueden decir que hemos transigido, y ahora es realmente el momento de recortar los tipos como es debido".

De hecho, como introduce Jack Allen-Reynold, de Capital Economics, aunque la opinión generalizada entre economistas e inversores es que el BCE recortará 25 puntos básicos en junio, hay razones para una reducción mayor: "Cuando el BCE subió los tipos de interés en 2022, comenzó con una serie de subidas de 50 y 75 puntos básicos, para luego pasar a subidas de 25 puntos básicos. Esto se debió a que los responsables políticos decidieron que la política era demasiado laxa, por lo que necesitaban actuar con rapidez para llevar los tipos de interés a un nivel más apropiado. A continuación, redujeron el ritmo de endurecimiento a medida que afinaban la política monetaria".

Desde Citi creen que el BCE ha admitido de forma velada que las bajadas de tipos se van a producir después de abril de una forma relativamente seguida, al menos al principio. El leimotiv dentro del Consejo de Gobierno es 'bajemos tipos de interés ahora que se puede' y ya veremos qué hay que hacer después (no se descarta una primera tanda de recortes para volver a subir tipos en 2025 si hay algún susto).

Los economistas de Citi explican que "los miembros del Consejo de Gobierno del BCE ya han transmitido lo que parece ser un sólido consenso... Reconocemos un persistente sesgo conservador en la formulación de la política monetaria, razón por la cual ahora solo esperamos cuatro recortes de tipos de 25 puntos básicos para finales de este año (frente a cinco recortes anteriores). Pero también sostenemos que, una vez que se haya realizado el primer recorte, una pausa inmediata puede ser difícil de justificar, razón por la cual, en general, seguimos esperando que se produzcan recortes en junio, julio, septiembre y diciembre", explican estos expertos.

"Todo apunta a un inicio retrasado del ciclo de flexibilización, pero para seguir después con una serie bastante continua de recortes de tipos, razón por la cual todavía mantenemos nuestras expectativas de recortes de 25 puntos básicos en junio y julio, septiembre y diciembre (al menos)", aseguran los expertos del banco americano.

Dos bajadas consecutivas de tipos de interés

El griego Yannis Stournaras ha sido el más explícito a la hora de mostrarse partidario de dos reducciones consecutivas antes de las vacaciones de verano de agosto. Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha dicho que hay margen para recortar los tipos "rápidamente" a pesar de los fuertes aumentos salariales, que han preocupado a los responsables políticos durante los últimos meses.

Edward Scicluna, de Malta, y Francois Villeroy de Galhau, Gobernador del Banco de Francia, son algunos de los que no han descartado iniciar la relajación monetaria esta semana. Otros, como el portugués Mario Centeno, han insistido en la necesidad de reducir los costes de endeudamiento para no perjudicar a la débil economía de la zona euro.

Hasta uno de los grandes halcones está mostrando cierta 'debilidad'. Joachim Nagel, gobernador del Bundesbank, declaró hace dos semanas que "cada vez es más probable que veamos el primer recorte de tipos antes de las vacaciones de verano. Si lo pusiera en probabilidades, definitivamente una bajada en junio tiene una probabilidad mayor que en abril". De modo que el propio 'halcón' alemán no había descartado abril hace pocos días. Esto refuerza el escenario en el que el BCE realiza dos bajadas de tipos consecutivas: junio y julio.

La clave (obviamente) está en la inflación

La clave del debate será la rapidez con la que la inflación continúe descendiendo hacia (y posiblemente por debajo) la meta del 2%. En marzo, los precios al consumidor aumentaron un 2,4% anual, ligeramente menos de lo que habían pronosticado los economistas, y se pronostica una mayor desaceleración en los próximos meses.

"Creemos que para el BCE, los resultados de la inflación tendrían una mayor influencia en la probabilidad de tener recortes consecutivos", señala Fabio Balboni, economista de HSBC . "A menos que el crecimiento sorprenda significativamente al alza -lo que parece improbable-, los argumentos para eliminar la parte restrictiva de la política, como lo expresó la señora Lagarde en la reunión de marzo, seguirían siendo sólidos".

Eso también significa que dos bajadas consecutivas en junio y julio no necesariamente tendrían que marcar la pauta para el resto del año y aumentan la expectativa de que se producirán recortes en cada reunión. Según Balboni, enmarcar las primeras reducciones como una eliminación de parte del lastre para la economía "sería perfectamente consistente con avanzar más rápido antes y desacelerarse más tarde".

La economía también cuenta

"El crecimiento ha sido demasiado débil durante demasiado tiempo en la zona euro como para aplazar un nuevo estímulo de la actividad. El BCE tiene esta capacidad. Debe hacerlo para garantizar que el mercado laboral siga siendo boyante y no se vea penalizado por un ritmo de actividad demasiado débil a largo plazo; porque la zona euro necesita reforzar su autonomía en una economía mundial cada vez más polarizada; y debe hacerlo antes que la Fed de EEUU, porque allí el crecimiento es robusto y la relajación de las restricciones para favorecer la expansión no es una fuente de incentivos para una política monetaria acomodaticia", plantea Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM (Natixis IM).

"El BCE puede estar en una posición complicada en junio: no sólo el crecimiento de los costes laborales unitarios podría sorprender al alza, sino que la actividad económica y la confianza también podrían estar aumentando", apunta Anatoli Annenkov, economista de Societe Generale . "Esto debería limitar las opciones del BCE a recortes trimestrales de 25 puntos básicos y que las previsiones del personal se ajustan a los datos entrantes".

"Más allá de junio, no esperamos que el BCE proporcione orientación sobre el ritmo de los recortes de tipos, ya que las presiones sobre los precios internos siguen ahí, por lo que creemos que es probable que se siga haciendo hincapié en el enfoque reunión por reunión. De esta manera, el BCE está adoptando un enfoque de gestión de riesgos y sólo proporciona orientación política a corto plazo en la próxima reunión del BCE", avanza el equipo de Danske Bank liderado por Piet Haines Christiansen.

"Creemos que el BCE no se abstendrá de recortar antes que la Reserva Federal y, una vez que inicie el ciclo de relajación, seguirá con una serie de recortes consecutivos, con un total de 125 puntos básicos de relajación este año, lo que situará el tipo de depósito al final del año en el 2,75%. Esto supone unos 35 puntos básicos más que los precios de mercado más recientes y un recorte más que los cuatro por los que algunas palomas han expresado su preferencia", se moja Mateusz Urban, de Oxford Economics.

Razones para ser dovish

"Las principales razones de nuestra prolongada postura dovish son dos. En primer lugar, esperamos que las presiones sobre los precios de los alimentos y la energía sigan siendo más moderadas que las del BCE. En segundo lugar, seguimos confiando más que el BCE en que los datos duros pronto alcanzarán a los indicadores blandos y de alta frecuencia -incluidas nuestras previsiones actuales basadas en el sentimiento- al mostrar que el crecimiento de los salarios nominales ha seguido disminuyendo en el primer trimestre, y que el proceso continuará en el futuro. Esperamos que el crecimiento de los beneficios se ralentice hasta el 3,6% interanual este año, muy por debajo del 4,5% previsto en las proyecciones de marzo del BCE", desarrolla Urban.

Para Allen-Reynolds, de Capital Economics, el BCE recortará los tipos de interés 100 puntos básicos este año y otros 75 puntos básicos en 2025, situando el tipo de depósito en el 2,25%. "En todo caso, los riesgos de esta previsión son a la baja. Esto se debe a que parece que en los próximos uno o dos años habrá un endurecimiento fiscal algo mayor de lo que habíamos previsto anteriormente, lo que significa que la política monetaria podría tener que ser un poco más acomodaticia para compensar el impacto sobre la demanda agregada y la inflación", subraya.

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