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Arabia Saudí tumba el petróleo con sus rebajas y los especuladores se posicionan para darse un festín

  • Riad rebaja el precio de su crudo Araba Light a todos sus clientes
  • Los futuros de Brent y West Texas caen más de un 3% en el mercado
  • Las casas de análisis están rebajando casi al unísono sus previsiones para el crudo
Quema de gas en un campo de petróleo en el desierto. Foto de iStock

El petróleo ha comenzado el año 'montado en una montaña rusa'. Tras las subidas y bajadas provocadas la semana pasada por la creciente tensión en el Mar Rojo entre EEUU, Israel e Irán, el crudo cae con intensidad esta jornada, ante las rebajas de Arabia Saudí (venderá su crudo más barato a sus clientes asiáticos) y el auge de las posiciones bajistas de los inversores en los futuros de petróleo. Con todo, el precio del barril de Brent, de referencia en Europa, cae un 4% perdiendo los 76 dólares por unidad. El West Texas, de referencia en EEUU, cae incluso más de un 4,5% y pugna por no perder los 70 dólares el barril.

Arabia Saudí llevaba varios meses perdiendo cuota de mercado entre sus clientes más importantes. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) explicaba que el crudo de EEUU, Brasil o Canadá había empezado a desplazar al crudo saudí en regiones en las que Riad lleva años siendo el mayor proveedor de crudo. Aunque este movimiento es lógico dentro de la estrategia de los recortes de la OPEP, Riad se ha visto forzada a cambiar levemente su planificación para no seguir perdiendo cuota de mercado: Arabia Saudí ha decidido este fin de semana bajar los precios de su crudo de referencia para febrero en todas las regiones, incluido su destacado mercado asiático.

El consumo de petróleo suele disminuir en febrero y marzo, periodo que aprovechan las refinerías para cerrar algunas instalaciones por mantenimiento periódico. Al mismo tiempo, la fuerte oferta mundial, incluido un EEUU que destaca cada vez más en la producción, aumenta la probabilidad de un superávit que obligó al grupo OPEP+, liderado por la propia Arabia Saudí y Rusia, a ampliar los recortes de producción a este año.

El petróleo Arab Light será más barato

El productor estatal Saudi Aramco ha reducido el precio de su crudo insignia Arab Light para Asia en dos dólares, hasta una prima de 1,50 dólares el barril por encima de la referencia regional para febrero, el nivel más bajo desde noviembre de 2021. Esta reducción de dos dólares es superior a la de 1,25 dólares esperada por analistas y operadores del sector de las refinerías y se fundamenta en el debilitamiento de los diferenciales al contado de los crudos de Oriente Medio ante al escaso apetito chino y el referido aumento de la oferta mundial. Aramco también ha recortado todos los precios para entrega en febrero en el noroeste de Europa, el Mediterráneo y Norteamérica.

"En medio del debilitamiento de las perspectivas económicas mundiales y el debilitamiento de la demanda estacional, no ha sido una gran sorpresa que Arabia Saudí esté recortando tanto sus precios oficiales de venta (OSP por sus siglas en inglés)", explica en Bloomberg Serena Huang, analista principal para Asia de Vortexa, una de las principales empresas del sector. La medida es clave para defender la cuota de mercado del país, añade.

Los precios saudíes se han reducido en consonancia con el mercado al contado, lo que podría aumentar los márgenes para los clientes que utilizan los cargamentos del reino saudí como su carga base (demanda mínima de energía durante un período de tiempo), señalan refinadores y traders. Los movimientos de precios de Aramco suelen anticipar los movimientos otros grandes productores de Oriente Medio, como Kuwait e Irak. Sin embargo, al menos tres clientes asiáticos han afirmado que es improbable que la caída de los precios provoque peticiones de mayores entregas a los saudíes, ya que en el mercado al contado sigue habiendo otros suministros más baratos.

El mercado del petróleo logró establecerse al alza la semana pasada, con una subida del Brent del 2,23% en la primera semana bursátil de 2024. Las tensiones en Oriente Medio y las interrupciones del suministro en Libia impulsaron los precios del petróleo. Pero de fondo hubo notas que recordaron el contexto bajista: aunque el Departamento de Energía de EEUU informó de una considerable reducción de 5,5 millones de barriles en las reservas de crudo, ya que las exportaciones alcanzaron los 5,3 millones de barriles la semana previa, en parte debido a los frecuentes ataques a buques cargueros en el Mar Rojo, el aumento de más de 10 millones de barriles en las reservas de gasolina y destilados bastó para causar un pequeño temblor entre los propensos a una senda alcista.

La tendencia a la baja ha seguido este lunes, pese a que, este domingo, la Compañía Nacional de Petróleo de Libia (NOC) decidió decretar el "estado de fuerza mayor" (suspensión de todas las operaciones) en el yacimiento petrolero de Al Sharara (el más grande del país y que explota la multinacional española Repsol) tras las protestas que obligaron a su cierre la semana pasada. El cierre del yacimiento provocó una caída de la producción total de petróleo libio de alrededor de 1,2 millones de barriles al día a 981.000 el viernes. Según S&P Global Commodity Insights, el cercano yacimiento de El-Feel, con una capacidad de 70.000 barriles diarios, también se cerró la semana pasada.

Los inversores huyen del petróleo

Por otro lado, los gestores de los hedge funds y otros fondos de inversión están 'huyendo' de las posiciones alcistas del petróleo. Según publica la agencia Bloomberg, los inversores han incrementado sus posiciones bajistas (apuestan a que el precio del petróleo va a caer) en alrededor de 61.000 posiciones, combinadas en crudo Brent y West Texas Intermediate durante la semana que llegó hasta el 2 de enero, según datos de Intercontinental Exchange y Commodity Futures Trading Commission. La OPEP ha culpado en repetidas ocasiones a los especuladores de las caídas en el mercado de petróleo. Con las caídas del crudo de esta jornada, los bajistas que entraron la semana en cuestión ya estarían haciendo dinero.

Este movimiento es significativo, puesto que se trata del mayor aumento desde marzo y el segundo mayor incremento desde 2017. Los traders de petróleo han comenzado el año 2024 con una base relativamente pesimista. Este movimiento da la razón a todas las casas de análisis y bancos que han comenzado el año rebajando sus previsiones sobre el precio del petróleo. Todo hace indicar que la fortaleza de la oferta en países como EEUU, Brasil o Guyana mitigará en parte los recortes de la OPEP. Eso en el mejor escenario, puesto que los países del cártel podrían romper su acuerdo (recortes de producción de varios millones de barriles) ante la falta de unanimidad dentro del grupo.

Morgan Stanley, por ejemplo, recortó el pasado el miércoles las previsiones para los precios del crudo Brent en 2024 en un 9%, hasta los 77 dólares por barril. En Europa, UBS también rebajó su perspectiva, unas semanas después de que Goldman Sachs Group hiciera lo mismo. Los analistas esperan que el aumento de la oferta procedente de fuera del cártel de la OPEP, liderada por los perforadores de shale oil (petróleo de esquisto estadounidenses), sea suficiente para satisfacer el crecimiento de la demanda mundial de petróleo, que se desacelerará notablemente este año a medida que el repunte pospandémico pierda fuerza.

¿Qué pasará con el petróleo en 2024?

El año 2023 prometía ser el de la vuelta del petróleo a la cota de los 100 dólares de forma continuada. La guerra de Ucrania y los profundos (históricos) recortes de la producción de petróleo de la OPEP llevaron a que decenas de analistas pronosticasen una subida del barril. El propio Banco Mundial manejaba un escenario en el que el crudo subiría hasta los 150 dólares por barril. Sin embargo, el petróleo terminó el año promediando 19 dólares menos que en 2022 y por debajo de los 80 dólares por barril, un nivel mínimo que se marca la OPEP. Este 2024 no parece haber empezado mucho mejor para el crudo y los grandes productores de petróleo.

Para Warren Patterson y Ewa Manthey, analistas de materias primas de ING, "dado que la balanza del petróleo se mantendrá bastante estable durante el primer semestre de 2024, es probable que las subidas sean limitadas (suponiendo que no se produzca una escalada en Oriente Medio)". De hecho, constatan, "esta mayor holgura del mercado se ha visto reflejada también en los últimos precios oficiales de venta saudíes para los cargamentos de febrero".

"Un optimismo generalmente sano sobre la economía mundial suele presagiar unas expectativas de demanda de petróleo auspiciosas. El año pasado no fue diferente. El consumo mundial de petróleo alcanzó la cifra récord de 101-102 millones de barriles al año, según el pronosticador al que se crea, y se prevén nuevos aumentos para 2024. Esto significa, lógicamente, que la atonía del complejo petrolero se debió a la abundante oferta del año pasado, algo que se espera que continúe en 2024", comenta Tamas Varga, experto de materias primas en PVM Oil.

"Por supuesto, las turbulencias económicas inesperadas siempre podrían provocar revisiones a la baja de la demanda de petróleo, pero los cambios percibidos o reales en la producción, ya sean causados por acontecimientos geopolíticos, por la acción de la OPEP+ o por la resistencia de países no pertenecientes a la OPEP+, seguirán siendo probablemente el principal motor de los precios en el próximo año", cierra Tamas Varga.

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