Bolsa, mercados y cotizaciones

Cristina Álvarez (CaixaBank AM): "El ESG permite una mejor rentabilidad ajustada a riesgo"

  • Intervino en la segunda jornada del Foro Medcap, que se celebra presencialmente
  • Miguel Coronel (FCC): "Ser 'verde' ya puede medirse en puntos básicos de ahorro"
De izq. a dcha. C. Martínez (C. Molins), Cristina Álvarez (CaixaBank AM), M. Ortega (Deloitte), Ana Puente (Ministerio de Asuntos Económicos) y F. Luque (Morningstar), durante el evento.

La inversión en base a criterios ESG (ambientales, sociales y de buen gobierno, por sus siglas en inglés) permite alcanzar una rentabilidad mejor ajustada a riesgo. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda celebrada, en la mañana de este miércoles, en el marco del Foro Medcap, organizado por BME (Bolsas y Mercados Españoles). El Medcap, que es la cita clave para las empresas de pequeña y mediana capitalización, se celebra desde el martes y hasta este jueves en la Bolsa de Madrid. Visite el portal especializado elEconomista Inversión sostenible y ESG.

Que el ESG ya está imbuido en el día a día de entidades financieras y empresas es un hecho. "Cuando alguien del sector me dice que no incorpora estos aspectos, no puedo evitar mirar con cierta desconfianza, porque me parece imposible hacer una valoración de un proyecto o un análisis de una compañía sin tener en cuenta cómo impacta en el entorno", señaló Cristina Álvarez, directora de ISR (inversión socialmente responsable) de CaixaBank AM. En opinión de Álvarez, la inclusión de los criterios extrafinancieros "aporta muchísimo valor" y permite tener una rentabilidad más sostenida, afirmó. "No tenemos ninguna evidencia de que nos permita obtener mejores rentabilidades en términos absolutos, pero sí las hay de que permite obtener una rentabilidad mejor ajustada al riesgo", añadió.  

Para la gestora de CaixaBank es importante "identificar los riesgos y oportunidades que ofrece una inversión, y cómo se ha adaptado el equipo directivo para abordarlos; son aspectos clave en el mundo de la inversión", explicó. La inversión ESG permite "impulsar las mejores prácticas en las compañías y evita invertir en empresas que no cumplen los mínimos estándares ambientales y sociales, algo favorable no solo para el desarrollo ambiental o social, sino también para los resultados financieros de las compañías". Además, les ayuda "a conocer mucho mejor a las compañías y tomar decisiones mucho más formadas", agregó. 

"Todavía existen muchas dudas en esa conexión entre sostenibilidad y rentabilidad", matiza Fernando Luque (Morningstar) 

Moderó la mesa Mario Ortega, socio de Financial Advisory de Deloitte, que remarcó que, para que todo lo anterior sea posible, la clave son los datos. Las agencias especializadas en facilitar dichos datos de sostenibilidad, que son cruciales en este proceso, no se libran de cierta polémica. Lo advirtió Fernando Luque, editor senior de Morningstar, compañía dueña de Sustainalytics, proveedor de información ESG: "Las agencias de rating son criticadas porque mucha gente no entiende cómo pueden llegar a valoraciones distintas para una misma compañía".

Sin ir más lejos, explicó, "Tesla acaba de ser expulsada del índice sostenible de S&P, mientras que Morningstar nunca lo ha incluido y Morgan Stanley lo tiene como la segunda compañía más importante en su índice americano; todo esto genera muchas dudas", lamentó. "Las propias agencias tenemos que hacer una labor de comunicación en este sentido", añadió, para normalizar que las opiniones sean divergentes: "En realidad, en el análisis tradicional es normal que si tres casas de análisis emiten un precio objetivo sobre una misma empresa, no coincidan, e incluso sería sospechoso que lo hiciesen", reflexionó. Lea también: La subgobernadora del Banco de España lamenta el "problema global" de la falta de datos climáticos.  

Del exceso de datos que es preciso reportar habló Carlos Martínez, director de Desarrollo de negocio corporativo y de Sostenibilidad de Cementos Molins. "Tú puedes hacer muchas cosas, pero hay que demostrarlas", y es de cara a esa demostración que "se están construyendo estándares", apuntó. Martínez puso de relieve las abrumadoras exigencias de divulgación para las empresas, y el impacto que pueden suponer en aquellas de menores dimensiones. Pidió "tranquilidad" en medio de lo que denominó "un tsunami de requerimientos". "Por un lado está la taxonomía, es decir, la alineación con los objetivos de adaptación y mitigación del cambio climático; en IFRS [International Financial Reporting Standards Foundation] hay un cambio de estándares; en EFRAG [Grupo Asesor de Información Financiera Europea] hay un nuevo estándar de información de sostenibilidad"; paralelamente "estamos trabajando con Carbon Disclosure Project [proveedor de datos ambientales] con nuevas informaciones, y también para alinearnos con la Science Based Target initiative [iniciativa a la que las empresas se unen para fijarse objetivos climáticos basados en criterios científicos]". En definitiva, resumió, "es una locura".  

Respecto a si la inversión ESG es o no más rentable, Fernando Luque apuntó que "todavía existen muchas dudas en esa conexión entre sostenibilidad y rentabilidad. Nosotros hemos optado por otra vía: no ser sostenible supone un riesgo material para la compañía, y de ahí es fácil dar el salto a la rentabilidad". El rating de sostenibilidad que ofrece Morningstar, lanzado hace aproximadamente un año, evalúa el nivel de riesgos ESG no gestionados por las empresas y permite saber qué compañías y qué fondos están más blindados contra ellos.

Una taxonomía incompleta

La taxonomía verde es el pilar sobre el cual se construye todo el marco de las finanzas sostenibles europeas, apuntó Ana Puente, subdirectora general de Legislación de Mercado de Valores e Instrumentos Financieros en el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. "Es una taxonomía basada en la ciencia que dice si una actividad económica, y una empresa que desarrolla dicha actividad, es sostenible o no, con un elenco de indicadores para cada uno de esos objetivos", y esto "efectivamente, lleva tiempo y es costoso", afirmó.  

El problema es que dicha taxonomía todavía no está completa: es decir, de sus seis objetivos, la Comisión Europea ha abordado por ahora dos, que son los ligados al cambio climático; en concreto, la adaptación y la mitigación del mismo. Pese a que esos dos objetivos aglutinan la mayor parte del universo de actividades invertibles, están pendientes los otros cuatro, que son: el uso sostenible de los recursos hídricos y marinos; la transición a una economía circular; la prevención de la contaminación; y la protección de la biodiversidad. De este modo, una empresa cuya actividad no esté vinculada con los dos primeros, pero sí, por ejemplo, con la economía circular, todavía no tiene unas reglas para alinearse con la taxonomía. Previsiblemente, Europa sacará adelante el resto de esta normativa en los próximos meses.

Ser 'verde' ya se mide en 'pipos' 

En una segunda mesa, sobre renta fija, Adolfo Estévez, managing director de EthiFinance Ratings (firma nacida de la compra de Axesor por parte de Qivalio) señaló: "Este año estamos viendo muchísima demanda de rating como parte de los procesos de financiación, incluso para determinar los pipos, los tipos de interés que están pagando". Miguel Coronel, director de Control de gestión y mercado de capitales de FCC, añadió que en los dos últimos años la demanda de deuda verde en particular "ya empieza a valorarse en pipos; es decir, ya puedes empezar a mensurar en puntos básicos de ahorro el tener una certificación sostenible o verde". Coronel señaló que los últimos roadshows que han realizado "principalmente en la parte del primario, el 50% del tiempo lo hemos dedicado a abordar los marcos de financiación sostenibles; y eran reuniones duras por el calado técnico que los inversores en deuda exigen" acerca del confort que tiene la empresa en torno al logro de los objetivos marcados.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin