Empresas y finanzas

El sector agroalimentario español será el más perjudicado por la guerra

  • Más de 160 empresas están presentes en la zona con baja exposición en balance
  • Inditex cierra sus 59 establecimientos en Ucrania y cancela pedidos online

Llueve sobre mojado. La guerra entre Rusia y Ucrania y el escenario de embargos suponen un nuevo jarro de agua fría para el sector agroalimentario español, que viene sufriendo ocho años de restricciones comerciales para las ventas de porcino, frutas y hortalizas a Moscú. Antes del veto ruso, las exportaciones agroalimentarias españolas a Rusia ascendieron a 337 millones de euros, según el Ministerio de Agricultura.

Desde 2014 la UE viene imponiendo de manera progresiva medidas restrictivas contra Rusia en respuesta a la anexión ilegal de Crimea y a la desestabilización deliberada de Ucrania. Desde la Cámara de Comercio Hispano Rusa, Anna Sergeeva confirma a elEconomista que el sector volverá a pagar de nuevo "los platos rotos".

"El sector agroalimentario español ha sido el más afectado en la exportación de porcino, fruta y verdura fresca, marisco, productos elaborados como charcutería, envasados de carne, pescado y marisco, quesos. España no ha sido un exportador tan potente a Rusia como otros países europeos y el volumen de eventuales pérdidas es mucho más modesto, pero la marca España, que tenía bastante solidez en Rusia, se ha quedado acotada a solo dos productos estrella: vino y aceite", añade.

El embargo ha afectado especialmente a países como Alemania y Ucrania, con pérdidas muy elevadas que rondan los 1.300 millones mensuales: 800 millones para el país germano y de 550 millones en el caso de Ucrania.

Cuando no se permitían importaciones desde alguna empresa global, por estar bajo las restricciones de exportación a Rusia, algunos fabricantes españoles han podido suministrar sus productos siendo proveedores directos de estas multinacionales. "Son casos puntuales de algunas empresas españolas que sí se han visto beneficiadas por el embargo, pero que responden más a la ética y seriedad de un contrato que se tiene que cumplir que a las exigencias políticas del momento", añade.

Relaciones comerciales

¿Cuál es la posición de las empresas españolas? Más de 160 compañías tienen algún tipo de inversión directa a través de filiales, delegaciones y sucursales o joint ventures -131 en Rusia y 30 en Ucrania-.

Entre ellas y con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) a marzo del pasado año figuran cotizadas como Acerinox, Airbus, Amadeus, Indra, Inditex, Técnicas Reunidas, Cie Automotive, Fluidra, Melia Hotels International, Viscofán o Talgo.

Son sobre todo, compañías de electrónica e IT, de maquinaria, envases y embalajes y talleres, textiles y cerámicas, pero también delegaciones y oficinas de representación de organismos como Fundación LaLiga, la Fundación San Telmo o la Universidad de Navarra. En su censo figuran también Lladró, Joyerías Tous, Mayoral Moda, Urbaser, Borges International Group, Fagor, Gestam Servicios, Grupo Antolín, Grupo Corporativo Fuertes, Modragón, Pamesa Porcelánico, Puig, Roca Sanitario, Tenda Retail, The GB Foods, Tubacex o Viscofán.

La inversión comprometida suma 2.030,41 millones de euros desde que arrancan las estadísticas del ICEX en el año 1993: algo más de 1.969,83 millones en Rusia y 60,58 millones en Ucrania.

Pero el interés descansa más bien en las relaciones comerciales porque involucran a más de 15.000 empresas españolas, con exportaciones durante 2021 e importaciones por más de 11.300 millones, en su mayor parte con Rusia. Y aún así son cuantías que apenas suponen un 0,9% de las exportaciones españolas y el 2% en importaciones, conforme a los datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Al margen de facturación o balances, la crisis bélica compromete a las compañías. Desde Inditex indicaron estar "siguiendo muy de cerca la situación. La seguridad de los integrantes de nuestra plantilla y de sus familias es nuestra prioridad y vamos a ir tomando las decisiones adecuadas a los acontecimientos", compartieron en el día que tuvieron que echar la persianilla a sus 79 establecimientos en Ucrania y cancelar los pedidos online.

Inditex, el gigante textil gallego fundado por Amancio Ortega, cuenta con una importante red comercial en la zona, con 527 tiendas en Rusia y 79 en Ucrania. Un 10% del total de las tiendas las tiene ubicadas en Rusia, un 1% en Ucrania y el resto en las ex-repúblicas como Letonia, que sumarían un 1,5% adicional.

Singular es la posición de Indra. La firma de Defensa, consultoría y tecnología no cuenta con negocio propiamente dicho en la zona de conflicto. En su caso no hay una afectación concreta, pero sí un posible efecto en el aumento de la conciencia de seguridad, algo un poco intangible, pero sin duda importante. El grupo de tecnología español podría ver reforzada su rama de Defensa y Transporte ante un aumento de las inversiones en este sector en Europa por las tensiones con Rusia.

El negocio de Talgo en Rusia, otra de las empresas con posición inversora en la región, representa menos del 1% de sus ingresos. En la compañía indicaron que la situación actual de la actividad de mantenimiento en las bases de Talgo "es de normalidad y los servicios se están realizando sin incidencias".

Algo similar ocurre con Fluidra, donde detallaron que el peso de estos mercados dentro del negocio del grupo es muy pequeño, menos del 1% de sus ventas y no tienen entidad en Ucrania. Iberia, otras de las empresas que figura en los registros del ICEX, descontinuó las rutas con San Petersburgo y Moscú por la pandemia hace un par de años y no las había restablecido hasta ahora.

Repsol está a su vez de repliegue. El grupo presidido por Antonio Brufau llegó en enero pasado a un acuerdo con Gazprom Neft para la venta de su participación en dos activos que tienen en Rusia y con la que completaría su salida del país. Se trata de las empresas de 'upstream' Evrotek-Yugra y ASB GEO.

Inestabilidad y riesgos financieros

La región no ha sido nunca un mercado preferente para las compañías españolas por la inestabilidad regulatoria y riesgos financieros que ha circunscrito las incursiones directas casi al sector primario, algunas firmas de lujo y textil.

En banca, por ejemplo, solo el Santander fijó posición a través de una financiera que adquirió en 2006 y vendió a una entidad local en 2011. En la actualidad y según datos del Banco Internacional de Pagos (BIS), las entidades financieras españolas apenas tienen 812 millones de dólares de exposición en Rusia (unos 700 millones de euros) de los 121.500 millones de dólares a los que ascendería la exposición de la banca internacional. Los más expuestos son bancos de Francia, Italia y Austria.

Otro ejemplo paradigmático es el sector construcción que, pese a otear y explorar casi cualquier mercado en búsqueda de contratos, evitan Rusia por los riesgos geopolíticos y las dificultades de financiación.

Si hace dos años compañías como Sacyr, OHL y FCC miraron con interés los planes de inversiones en infraestructuras del país soviético, ahora no tienen intención de participar en los concursos que salgan, incluso con renuncias a proyectos valorados en muchos miles de millones de euros.

Es más, en el caso del grupo que preside Manuel Manrique, ha renunciado a un macrocontrato para construir y operar una autopista valorado en unos 6.800 millones de euros (1.300 millones corresponden a la construcción). Había resultado adjudicataria junto con el contratista ruso DSK Avtoban para la construcción y operación de la Central Ring Road de Moscú, una carretera de 541 kilómetros de longitud.

Sin embargo, el grupo español ejerció una cláusula que le permitía salirse del proyecto antes de su firma definitiva, en base a los riesgos ligados a los costes de financiación, de construcción y del cambio de moneda.

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