Empresas y finanzas

El Sabadell, de banco devorador a absorbido

  • Bajo el mando de Josep Oliu ha adquirido catorce entidades
Una sucursal del Sabadell

La historia más reciente del Sabadell se resume en una carrera por el crecimiento casi sin parangón. La presidencia de Josep Oliu ha estado marcada por una compra tras otra. Prácticamente una por año con el objetivo de pelear de tú a tú con los grandes del sector. Ahora debate ser absorbido por BBVA, con el que mantiene conversaciones formales para llevar a cabo una fusión.

Desde que cogió las riendas del banco, una entidad con apenas tamaño y enfocada en el segmento de créditos para el comercio exterior de las empresas catalanas, su salto ha sido vertiginoso, consiguiendo no solo una transformación significativa, sino salvarse de la anterior crisis financiera en la que muchos rivales desaparecieron. Hoy es el cuarto grupo financiero de nuestro país, con unos activos de 236.000 millones.

Accedió a la presidencia del Sabadell en 1999, aunque desde 1991 fue su director general, cargo que hasta la fecha ostentaba su padre, Joan Oliu. Bajo su mando, el grupo ha devorado catorce firmas incluyendo la adquisición de Natwest en 1996, el primer movimiento para diversificarse y ser más grande. Después llegaría el Herrero en Asturias en 2001, un ejercicio señalado en rojo para el banco ya que dio su salto a mercado bursátil, dando entrada en su capital a La Caixa con una participación del 15% para defenderse de ofertas hostiles.

Al calor del boom económico y de la burbuja inmobiliaria, el Sabadell en la primera década de este siglo aprovechó como pocos las oportunidades que se presentaban y tomó el control del Atlántico y del Urquijo. Además, inició su carrera internacional con Trasatlantic Bank en Estados Unidos, que posteriormente sería vendido junto a otros activos que había ido sumando, como la oficina de BBVA en Miami, BNY Mellón y Lydian, durante los primeros compases del crash financiero.

En 2007, justo antes del estallido de la pasada crisis, La Caixa decidió abandonar el accionariado del Sabadell y Oliu reunió a destacados empresarios de la burguesía catalana para constituyeran un núcleo duro con el que protegerse, sustituyendo así el papel que había desempeñado el grupo que hoy preside Isidro Fainé. Este núcleo estaba formado por Isaac Andik (Mango); José Manuel Lara (Planeta); Héctor Colonqués (Porcelanosa); y Joaquín Folch Rusiñol (Tintán), entre otros.

Todos ellos abanderaron el capital poco a poco con importantes pérdidas, mientras el banco continuaba con su política de crecimiento desmedido. Se adjudicó en subastas públicas la CAM, por entonces cuarta caja más grande del país y Banco Gallego, aunque para ello contó con suculentos esquemas contra pérdidas de activos tóxicos (ayudas públicas) que aún perduran. También se hizo con la filial de Lloyds en España y la red de la antigua Caixa Penedés al extinto BMN.

Inversores latinoamericanos

Oliu, en esos años, atrajo a inversores latinoamericanos (el mexicano David Martínez y el colombiano Jaime Gilinski) para que financiaran parte de carrera y dieran estabilidad al accionariado. Como el núcleo de empresarios catalanes, el suramericano se fue retirando con el tiempo, con importantes minusvalías. Martínez, por contra, todavía permanece con un 3,5% y está presente en el consejo de administración para defender sus intereses.

Nada detenía al Sabadell y en 2015 el banco realizó su última operación, la adquisición del británico TSB, con lo que daba un paso de gran calado y suponía un desafío de magnitud relevante. Tal es así que se ha convertido en una de sus principales cruces, que le ha llevado a tener que estudiar su propia venta a BBVA.

El Brexit, los problemas tecnológicos de la integración de esta franquicia y la situación de tipos negativos a largo plazo pusieron en evidencia la falta de rentabilidad del grupo catalán entre 2016 y 2019. El mercado y los supervisores pedían al banco, como al resto del sector, que llevara a cabo fusiones para fortalecerse. Y Oliu lo intentó, pero las condiciones para integrarse, sobre todo, con Bankia no se dieron.

Con el estallido de la pandemia, el Sabadell ha vuelto a intentarlo para sobrevivir, pero Bankia se fue con CaixaBank, y KutxaBank le ha dado largas, de momento, con lo que no le queda otra que estudiar su desaparición con la compra de BBVA tras 140 años de historia. Aunque Oliu no cederá a cualquier precio y pide más de 2.500 millones.

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J
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Los accionistas minoritarios del Banco Sabadell nos estamos agrupando.

https://t.me/joinchat/UlYnABqzEQhpDRp5nPSdlQ

Puntuación 16
#1
J
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Los accionistas queremos que paguen lo que vale. No puede ser que ofrezcan una prima respecto a los precios de cotización. El valor en libros del Banco es muy superior. No estamos de acuerdo con las últimas publicaciones de algunos medios de comunicación.

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Puntuación 5
#2
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Oliú dimisión, Guardiola fuera. Habéis liquidado el banco y os habéis forrado, mientras los accionistas nos quedamos sin nada.

Puntuación 24
#3
KK CNBMV, Albella cabeson cornuo y p,cortas de l@s webs
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Nos quieren robar la cartera que algunos compraron a 15-20€ / acción por 40c que no es ni la media anual, o sí?

Pero, claro, convenientemente orquestado, después del tute al -80% dese ppios de año por Golman Sac.a$, Salym.. todo con el beneplácito de la pandemia y de la cnbmv..

Puntuación 11
#4
Moguens
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Lástima.

El Sabadell ha muerto de éxito.

El gravísimo error que han cometido es desmotivar sistemáticamente, por no tener lo no que ellos llaman "perfil Sábadell" , a todos los empleados de los bancos que iban absorbiendo.

La mitad de la plantilla en plan "funcionario" y la otra mitad con perfil Sábadell que ni ellos saben lo o que es.

Resultado: muerte por éxito.

Puntuación 9
#5