Empresa Global

El sector financiero apuntala su recuperación en el exterior

  • El avance de la vacunación en Reino Unido y EEUU impulsa las cuentas
  • Las aseguradoras impulsan los planes de internacionalización
Sucursales de CaixaBank, BBVA y Santander.

La diversificación internacional de los grandes grupos financieros está sirviendo de palanca para la recuperación de sus cuentas, después de un año de pandemia. A pesar de los avisos del Banco de España a mediados del año pasado en los que aseguraba que en la actual crisis sanitaria, al haberse producido de manera global, las filiales exteriores no serían en esta ocasión el camino hacia el final del túnel, la realidad es que el mayor avance de la vacunación en países como EEUU o Reino Unido, y con ella una mayor recuperación del consumo, ya se ha dejado notar en las cuentas de los bancos en el primer trimestre del año.

El Banco Santander, el grupo español con mayor presencia internacional, cerró los tres primeros meses del ejercicio ganando cinco veces más que en el mismo periodo del año previo, con 1.600 millones de euros. El efecto de este resultado viene dado por los menores saneamientos y provisiones realizadas frente a un año antes, aunque atendiendo a la cuenta por el beneficio atribuido por países, destaca la mejor evolución de EEUU y Reino Unido. En el caso del país norteamericano, el resultado creció un 1017% frente a un año antes, y en el británico, hasta un 470% más.

El grupo confía en que a medida que avance la vacunación en otras regiones, como en Europa y Latinoamérica, éstas tengan también una recuperación fuerte. De momento, el banco sigue incrementando su presencia internacional con la vista puesta en la expansión de Digital Consumer Bank, que nace de la fusión del negocio de financiación al consumo Santander Consumer Finance (SCF) y de su banco cien por cien digital, Openbank.

La entidad online, que ya ha aterrizado en Argentina, prepara su salto a EEUU, continuando la hoja de ruta marcada de tener presencia en diez países a medio plazo. El banco también prevé entrar en México, después de haber empezado a operar en los últimos años en Alemania y los Países Bajos. En el caso de la financiera, ya tiene presencia en 16 países europeos, tras anunciar el pasado 11 de mayo el comienzo de su actividad en Grecia, mercado en el que no operaba, tras alcanzar un acuerdo con el mayor importador de vehículos del país Syngelidis.

El grupo apuesta fuerte por Digital Consumer Bank, que se dedicará al negocio de consumo y en el que se tratará de trasladar a estos clientes a la plataforma digital de Openbank, con el objetivo de obtener el 16% de su beneficio a través de esta actividad.

Por su parte, el Banco Sabadell, que también opera en Reino Unido a través de su filial británica TSB, ha visto cómo este primer trimestre de año la entidad ha vuelto a beneficios después de varios años en pérdidas, gracias a los ahorros del plan de reestructuración, la mejora de los ingresos y un crecimiento significativo de la actividad comercial. De hecho, el grupo de origen catalán ha frenado, de momento, su objetivo de vender la filial después de situarla en el punto de mira a finales del año pasado, tras conocerse la ruptura de las conversaciones con BBVA para una posible fusión. Asimismo, el banco que presentará a finales de mayo su nuevo plan estratégico, también asegura que mantendrá su posición en México, al menos en el corto plazo.

Negocios en desarrollo

Bankinter también fía parte de su crecimiento, especialmente en un momento en el que la segregación de Línea Directa tras su salida a bolsa impactará en sus resultados más inmediatos, al desarrollo de los negocios internacionales. El grupo tiene presencia en Irlanda desde hace dos años a través de Avantcard, filial dedicada al crédito al consumo, y que inició el año pasado la venta de hipotecas. Asimismo, también está en Portugal desde 2016, filial inicialmente dedicada a banca minorista y que está arrancando la actividad de empresas. Además, cuenta con presencia en Luxemburgo desde 2012, región centrada en el mundo de la gestión de activos.

Desde la entidad confían en el desarrollo de estos nuevos negocios, entre los que también incluye Evo Banco, que solo opera en España, para el incremento futuro de los ingresos.

BBVA, con presencia México, Turquía y Latinoamérica, entre otros, hizo el año pasado el camino contrario, tras vender su negocio en EEUU a PNC por 9.700 millones de euros. El grupo azul ya anunció entonces que utilizaría el exceso de capital que le deja la operación para crecer en los mercados en los que está, incluido Turquía, país en el que se apuntó la posibilidad de incrementar su control en la filial. Sin embargo, la entidad ha repetido en varias ocasiones que está bien con su posición actual en el país turco. El banco, no obstante, pese a la desinversión realizada en EEUU aún mantiene allí el negocio de banca de inversión.

Respecto a los resultados del primer trimestre del año, su posición internacional también le ha reportado alegrías frente al ejercicio anterior, con crecimientos del 32% del beneficio en México y del 48%, tanto en Turquía como en América del Sur.

Finalmente, CaixaBank, con presencia en Portugal a través de BPI, también mejoró resultados en el arranque del año gracias al beneficio atribuido que le reportó su filial lusa, que creció un 82% entre enero y marzo de este año, frente al mismo periodo del ejercicio anterior, marcado entonces por el estallido de la pandemia del coronavirus en la última quincena de marzo.

A pesar de las insistencias por parte de los organismos supervisores para que las entidades protagonicen fusiones transfronterizas en Europa para crear gigantes financieros que compitan con los grandes grupos de otros países como EEUU, los bancos siguen mirando hacia otro lado a la espera de que se unifique la regulación financiera en todas las regiones de la Unión y se cree un Fondo de Garantía de Depósitos común. En este marco, también recuerdan que la unión entre entidades internacionales no soluciona los problemas de eficiencia y por tanto rentabilidad que afrontan ya que dejan poco margen para la reducción de la estructura en los países de origen, al no darse duplicidades en las redes como sí ocurre con la consolidación nacional.

Planes para crecer

Las grandes aseguradoras españolas están más activas que los bancos en sus planes para crecer en el exterior. El presidente de Mapfre, Antonio Huertas, aseveró la semana pasada que la aseguradora española tiene "capacidad, fortaleza financiera y recorrido" para seguir invirtiendo y poder reforzar su presencia en varios países, entre ellos, Estados Unidos, Brasil y México.

No obstante, matizó que cualquier inversión que lleve a cabo el grupo asegurador se hará "de manera serena" y generando valor para el accionista.

Huertas recordó al respecto que Mapfre ha seguido participando en operaciones corporativas en los últimos tiempos y prueba de ello es que hace un año adquirió una compañía de salud en República Dominicana, reforzó su alianza con el Banco do Brasil o acaba de cerrar un acuerdo estratégico en España y Portugal con el Santander.

A pesar de que no quiso desvelar más detalles de sus nuevos objetivos de crecimiento, el presidente sí avanzó que hay otros planes en otros mercados y recordó que en la actualidad ha empezado el proceso que determinará la indemnización que Mapfre tendrá que recibir de la nueva CaixaBank tras la desaparición de Bankia, que mantenía un acuerdo histórico con la aseguradora. Aun así, el presidente de Mapfre considera que España y Europa, al igual que Estados Unidos, tienen todo para salir de la crisis.

La pandemia no ha frenado tampoco los planes de internacionalización de Mutua Madrileña. La aseguradora encabezada por Ignacio Garralda cumplió el pasado mes de junio su objetivo de elevar su participación en la aseguradora chilena Bci Seguros y hacerse con la mayoría del control.

La compañía adquirió entonces un 20% más de la firma chilena por 113 millones de euros, de modo que pasó a controlar el 60% de Bci. El grupo español se hizo oficialmente con el anterior 40% en la primavera de 2016 por 209 millones de euros. La operación supuso entonces un hito para Mutua Madrileña, abriéndose a la internacionalización. Este nuevo paso dado en junio, supuso también un punto de inflexión para el grupo asegurador español que, por primera vez, tiene el control de una compañía en el extranjero.

Bci Seguros es la compañía líder de seguros generales de Chile y la segunda en seguros de vida no previsionales, con unos ingresos anuales de unos 700 millones de euros y cerca de 1.200 empleados. Constituye un grupo asegurador formado por las sociedades Bci Seguros Generales, Bci Vida, Zenit Seguros y Auxilia, empresa esta última especializada en asistencia.

Además de en Chile, el grupo asegurador también tiene presencia en Colombia. Mutua Madrileña desembarcó en este país a finales de 2019 tras adquirir el 45% del capital de la segunda aseguradora en el ramo de no vida. Las últimas adquisiciones del grupo se enmarcan dentro de la política de diversificación geográfica de Mutua Madrileña, que contempla aprovechar oportunidades de crecimiento inorgánico fuera de España para así reforzar el desarrollo sostenible de la compañía.

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