Economía

El error de cálculo de Irán: el ataque al petróleo ruso y a EEUU puede tener consecuencias impredecibles

El petrolero británico Marlin Luanda, atacado por los hutíes de Yemen. Foto: Marina India, EP

Irán y los rebeldes hutíes podrían estar a punto de meterse en un 'lio' importante. Ya sea de forma intencionada o no, este fin de semana los rebeldes respaldados por Teherán han atacado, al mismo tiempo, a su mayor enemigo y a su mayor aliado, una estrategia que, a primera vista, no parece muy convencional. Lo acaecido en los últimos días en Oriente Medio puede tener consecuencias impredecibles (en EEUU ya presiona a Joe Biden para que anuncie un plan con operaciones directas en Irán) en una región que es un auténtico polvorín.

El ataque con misiles el viernes contra un buque petrolero que transportaba combustible ruso a través del Golfo de Adén puede ser decisivo para un mercado petrolero que anteriormente se había mostrado relativamente inmune a meses de ataques de militantes hutíes al comercio comercial, según advierten desde la agencia financiera Bloomberg. El petróleo subió el viernes y esta jornada registra nuevos avances que colocan al Brent en la zona de los 83 dólares por barril, máximos del año.

Hasta ahora, la calma tensa había reinado en el mercado de petróleo. Aunque la tensión en el Mar Rojo y otros puntos clave no para de aumentar, el crudo que fluye a través del Mar Rojo y el Canal de Suez proviene en gran parte Rusia, uno de los grandes aliados de Irán (su gran apoyo más allá del resto de comunidades chiís). Los propios hutíes señalaron que los barcos rusos no tenían nada que temer y que Moscú es un aliado por su buena relación Irán. En general, los petroleros no habían sufrido estos ataques, puesto que los países que envían el crudo en esa zona son vecinos, aliados o simplemente naciones musulmanas que también critican las acciones de Israel en Gaza (esta es la principal razón por la que los hutíes han dado comienzo a la oleada de ataques en el Mar Rojo).

Pero el ataque del viernes ha sido una sorpresa totalmente inesperada. El buque que ha sido objetivo de los hutíes cargaba nafta rusa. Los hutíes habían asegurado que estaban atacando activos israelíes por la guerra en Gaza, aunque más tarde extendieron su alcance a buques estadounidenses y británicos después de que esos países lanzaran ataques aéreos en Yemen. Ahora, el sinsentido llega a su máxima expresión con el ataque del pasado viernes.

El riesgo de una crisis energética y un conflicto mayor es aún pequeño (ambas partes tienen incentivos para evitar la confrontación directa), pero está creciendo, aseguran desde Gavekal Research. "Y está aumentando en un contexto de creciente riesgo en el mercado energético en otras partes de la región y más allá. El ataque con misiles hutíes del viernes contra el buque operado por Trafigura que transportaba un cargamento altamente inflamable de nafta rusa a través del Golfo de Adén marca una escalada de los peligros regionales", aseguran estos expertos que en su análisis también añaden la muerte de los tres soldados estadounidenses.

Hasta hace poco, los hutíes de Yemen habían asegurado que no atacarán el transporte marítimo ruso (o chino). Pero cuanto más se ahoga la capacidad de los hutíes para atacar objetivos, mayor es el riesgo de ataques indiscriminados contra buques neutrales, lo que está provocando que los transportistas desvíen los buques para evitar el Golfo de Adén y el Mar Rojo.

Los petroleros buscan otras rutas

Para los cargamentos de petróleo que habrían transitado por Suez, esto significa desviarse alrededor de África, añadiendo al menos 6.000 kilómetros y 10 días a los viajes. El aumento resultante en los costes de fletamento (las tarifas diarias para un buque cisterna de 1 millón de barriles se han duplicado en los últimos seis meses) y en el coste de financiar los cargamentos suma más de 1 dólar por cada barril de petróleo, además del mayor riesgo general.

Desde la agencia Bloomberg se preguntan si ahora también el crudo ruso podría ser objetivo de los rebeldes: "Probablemente no" o al menos no adrede. La cuestión es que resulta muy difícil saber de quién es la carga que lleva cada buque. Desde Bloomberg explican que la base de datos marítima internacional Equasis distingue, por ejemplo, quién es el dueño del Marlin Luanda (el petrolero que fue atacado). En este caso, el dueño es una empresa llamada Oceonix Services, con sede en Londres. Para los hutíes, ese puede haber sido un vínculo suficiente.

La cuestión es que el combustible que transportaba el Marlin Luanda era un derivado del petróleo crudo ruso, transportado mediante proveedores de servicios occidentales, puesto que su precio estaba dentro del límite permitido por las sanciones estadounidenses. Aunque desde la invasión rusa de Ucrania y las sanciones que le siguieron, la mayor parte del petróleo y el combustible rusos se transportan en la llamada flota en la sombra. Estos buques son opacos y su propiedad es secreta en muchos casos, y casi nunca han publicado vínculos con el Reino Unido, Estados Unidos o Israel. Sin embargo, todavía hay buques bajo empresas occidentales que llevan crudo y derivados rusos que se venden por debajo del tope establecido por Occidente.

Si los hutíes están perfilando sus objetivos utilizando las bases de datos disponibles para todo el mundo de forma pública, podrían errar el tiro y atacar 'sin querer' a muchos buques con combustible ruso, al menos en parte porque hay muy poca información disponible públicamente sobre esos barcos. Rusia es un aliado de Irán, que respalda a los hutíes, y Moscú ha condenado los ataques de Estados Unidos y el Reino Unido contra Yemen. Por ello, a los hutíes les conviene y mucho afinar el tiro en sus ataques.

Resulta complejo, pero quizá se podría establecer algún tipo de comunicación entre Moscú y Teherán para informar de los barcos cargados con derivados rusos. Teherán, a su vez, informaría a los rebeldes hutíes. Sin embargo, el riesgo de poner en marcha esta estrategia es elevado y pondría a Rusia e Irán en una situación aún más compleja respecto al mundo de ser descubiertos. Aunque todo el mundo sabe que Irán respalda a los hutíes, en ataques como el del domingo contra tropas americanas, Teherán sigue negando por activo y por pasiva su involucración.

El ataque a una base de EEUU

El riesgo de una mayor escalada de la tensión se ha incrementado aún más después de que EEUU anunciase que rebeldes respaldados por Irán atacaron una base en Jordania durante el fin de semana que ha matado a tres soldados estadounidenses, intensificando la presión sobre el presidente Joe Biden para que respondiera. Irán dijo que no tenía "ninguna conexión" con el ataque.

El ataque de este fin de semana en Jordania contra las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente a manos de militantes respaldados por Irán, el número 158 desde el ataque terrorista de Hamás el 7 de octubre en Israel y la posterior guerra en Gaza, presenta la novedad de que se saldó con tres soldados americanos muertos, además de decenas de heridos. Las primeras informaciones indican que una milicia respaldada por Irán en Irak, Kataeb Hezbolá, es responsable del letal ataque con drones. Los expertos coinciden en señalar que el episodio es grave en la medida en la que obliga a Washington a responder de algún modo, lo que eleva las probabilidades de un conflicto regional que, hasta ahora, los actores involucrados han querido evitar.

Irán ha tratado de distanciarse del mortífero ataque. "Los grupos de resistencia de la región no reciben órdenes de la República Islámica de Irán", declaró este lunes el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Nasser Kanaani. Se refería a lo que suele denominarse el "eje de la resistencia", la red de milicias en territorios que van desde Yemen hasta Irak y Gaza, financiadas por Teherán y que comparten su oposición a EEUU e Israel.

Lo que es diferente en este caso respecto a otros ataques y que marca una mayor escalada, profundiza Jonathan Panikoff, experto en Defensa del think-tank estadounidense Atlantic Council, es que Jordania, a diferencia de Irak y Siria, no alberga bases militantes chiítas respaldadas por Irán: "A menos que se presenten pruebas de que el ataque con aviones no tripulados fue un error o un accidente, ambos muy improbables, entonces se trató de un ataque no solo contra las fuerzas estadounidenses, sino también contra el reino hachemita de Jordania, un aliado fundamental de EEUU". A diferencia de los hutíes, que tienen su propia agenda e Irán carece de pleno control sobre ellos, los militantes chiíes con base en Siria e Irak responden en gran medida a Teherán, refuerza el experto.

"Los dirigentes de Irán probablemente calculan que EEUU se mostrará reticente a responder excesivamente de cualquier manera que pueda provocar una escalada de tensiones en Oriente Medio y desencadenar la guerra regional que la Administración Biden ha tratado admirablemente de evitar durante los últimos tres meses. Pero con la muerte de varios militares estadounidenses, Washington tendrá que reconsiderar su postura y decidir si las hostilidades ya han cruzado el Rubicón y EEUU ya se encuentra en un conflicto regional. La conclusión natural es que éste no será el último ataque contra las fuerzas estadounidenses", señala Panikoff.

"EEUU ha sido cauto en su respuesta hasta este punto porque temía una escalada, pero esta lógica estaba equivocada (...) Washington tiene que convencer a Teherán de que atacar a EEUU y sus intereses es demasiado costoso. Esto significa que EEUU debe golpear con fuerza a Irán", defiende Matthew Kroenig, experto en Defensa vinculado también al think-tank. Es la posición que han defendido ya públicamente varios senadores republicanos en EEUU, redoblando la presión sobre el gabinete Biden para que actúe con contudencia.

También desde el Atlantic Council, William F. Wechsler afirma que la Administración Biden no debe permitir a Teherán esta victoria y tendrá que responder por la fuerza a este ataque, pero, matiza, "debería hacerlo en lugares y de formas que minimicen el riesgo de provocar una guerra regional más amplia u obligar al gobierno iraquí a exigir formalmente la retirada de las tropas estadounidenses".

En su lugar, sería más sensato, apunta, considerar opciones que incluyan perseguir los activos aéreos y navales iraníes, interceptar por la fuerza los envíos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica a sus aliados, ampliar la campaña aérea estadounidense contra los hutíes para apuntar a sus líderes y aplicar de forma exhaustiva las sanciones estadounidenses contra Irán. La Casa Blanca también podría considerar la posibilidad de atacar al personal iraní en Siria, y no sólo a sus representantes, y de eliminar a los dirigentes militares iraníes que viajen al extranjero, como se hizo con el comandante Qasem Soleimani a principios de 2020, agrega.

"El objetivo general de Teherán es expulsar a las fuerzas estadounidenses de la región, y es probable que vea 2024 como un año de oportunidades críticas. Los sentimientos antiestadounidenses y proiraníes están aumentando en el contexto de la guerra de Gaza. Los partidos alineados con Irán ya han presionado al gobierno iraquí para que inicie conversaciones con EEUU sobre una posible retirada de las tropas estadounidenses. Al parecer, la Administración Biden ha considerado la posibilidad de retirar las fuerzas estadounidenses de Siria, aunque lo negó tras conocerse la noticia. Al atacar el transporte marítimo en el Mar Rojo, los hutíes han atraído un apoyo sin precedentes. Es probable que Teherán apueste a que el aumento de la violencia acabará provocando que EEUU opte por retirarse de la región o se vea obligado a hacerlo por sus aliados. Y sin duda reconocen que el año puede acabar con la elección de Donald Trump, que desde hace tiempo aboga por la retirada de las fuerzas estadounidenses de gran parte de la región", desarrolla Wechsler.

Ni EEUU ni Europa quiere un shock energético

"EEUU y sus aliados despejarán el Mar Rojo en semanas o meses. Las capacidades de los hutíes son extremadamente limitadas en comparación con las mejores armadas del mundo. Podría producirse un incidente a corto plazo que provoque volatilidad: un disparo de gracia podría hundir un barco. Hay que tener en cuenta que ya han muerto dos marineros estadounidenses. Pero, en general, los inversores deberían centrarse más allá del Mar Rojo. Deberían centrarse en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz. Aproximadamente el 21% del petróleo y el 26% del gas natural del mundo fluyen a través de este famoso punto de estrangulamiento cada año por término medio, y a veces el porcentaje de las exportaciones mundiales de petróleo es incluso mayor que eso", despeja Matt Gertken, estratega jefe de geopolítica en BCA Research.

Según explica Gertken, la mayor fuente de influencia de Irán sobre la economía mundial es su capacidad militar para cerrar el estrecho de Ormuz, y quiere conservar esa influencia. No provocaría un cierre a menos que se enfrentara a un ataque directo de una potencia extranjera, sostiene. Por ejemplo, ataques aéreos abrumadores, estadounidenses o israelíes contra sus instalaciones nucleares e infraestructuras críticas. "El gobierno de Biden no va a atacar a Irán en vísperas de elecciones, salvo en un escenario extremo en el que su candidatura electoral ya esté condenada".

"En su lugar, EEUU insiste en que Israel limite sus ataques a los representantes de Irán en lugar de atacar directamente a Irán. El objetivo es evitar una guerra en toda la región y una crisis del petróleo. Irán no puede permitirse ser bombardeado por EEUU, por lo que no emprenderá acciones de tal magnitud que fuercen un ataque directo de EEUU contra Irán. Pero puede hacer muchas cosas por debajo de esa magnitud que perturbarán el comercio mundial, como demuestra el cierre del Mar Rojo", ahonda el analista.

Irán ya habla hasta de Gibraltar

Irán ha amenazado incluso el Estrecho de Gibraltar, por el que pasa una parte del comercio mundial comparable a la del Canal de Suez. Gertken admite que la capacidad de Irán para atacar Gibraltar es extremadamente limitada. Por ejemplo, no existe un punto de apoyo comparable al bastión de los hutíes en el noroeste de Yemen. Además, un ataque contra países de la OTAN provocaría importantes represalias. Sin embargo, llama a no descartar el sabotaje o el terrorismo por parte de militantes respaldados por Irán. Gertken recuerda que, aunque los optimistas de los mercados financieros sostenían que Irán no interferiría en los flujos mundiales de petróleo, el pasado 11 de enero la armada iraní se apoderó de un petrolero griego que transportaba petróleo iraquí a través del estrecho en protesta por las sanciones petroleras estadounidenses.

"La amenaza iraní refleja al menos la intención de Teherán de intensificar sus ataques al comercio internacional hasta que Israel cambie de gobierno o pierda el apoyo de Occidente. Irán está forzando los límites porque sabe que EEUU y la UE están ansiosos por evitar un conflicto en toda la región. La Administración Biden necesita evitar un shock energético. El Reino Unido se encuentra en una situación similar, con un gobierno impopular que se enfrenta a unas elecciones previstas para enero de 2025. Europa tampoco quiere un nuevo shock energético mientras sigue lidiando con Rusia. Tampoco quiere que Donald Trump gane las elecciones estadounidenses y lance una guerra comercial contra Europa. Así que ninguno de estos actores está dispuesto a tomar medidas agresivas para obligar a Irán a retirarse. Eso da a Irán una ventaja, al menos por ahora", concluye Gertken.

Aunque el Mar Rojo no es un punto de tránsito importante para las exportaciones de petróleo de EEUU, que atraviesan principalmente el cruce del Atlántico o el Canal de Panamá, no es de interés nacional para Washington que alguna de sus aguas esté cerrada al comercio de energía, explican Will Tobin y Joseph Webster, expertos del Global Energy Center del Atlantic Council. "Si se requiere que los buques energéticos se desvíen en medio de amenazas a la seguridad y unos bienes comunes globales fragmentados, los costos de transporte y los precios de la energía aumentarán, reduciendo el crecimiento económico mundial".

Además, completan ambos expertos, "aunque algunas empresas energéticas estadounidenses se beneficiarán temporalmente del aumento de los precios, la seguridad energética y económica general de EEUU se ve afectada, ya que el país sigue siendo un gran importador de petróleo, y normalmente recibe más de seis millones de barriles por día debido a las configuraciones de las refinerías nacionales. Además, las perturbaciones en las cadenas de suministro globales repercutirían en otros sectores de la economía estadounidense que dependen del comercio internacional".

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