Economía

Cómo se prepara el BCE para el impacto del cambio climático en la economía

  • Lagarde: "Hemos hecho del cambio climático una prioridad en nuestra estrategia"
Protesta de la organización alemana Koala Kollektiv el 21 de octubre de 2020 frente la sede del Banco Central Europeo (BCE), en Fráncfort. Fotografía: Alex Kraus (Bloomberg).
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El cambio climático es la mayor amenaza que afronta la Tierra y, con ella, la humanidad. Su impacto no solo se nota y se notará en la naturaleza, sino también en la economía (ya sea de forma más o menos directa). Es por ello que el Banco Central Europeo (BCE) ha tomado varias medidas en los últimos años para hacer su política monetaria más eco-friendly desde que asumió Christine Lagarde la presidencia del organismo. No obstante, la institución no se libra de las críticas por parte de organizaciones medioambientales.

Lagarde se convirtió en la presidenta del BCE a finales de 2019 y, tras su primera reunión del Consejo de Gobierno, anunció una revisión de su mandato con la idea de incluir nuevos factores en su toma de decisiones de la institución monetaria.

Entre los mencionados factores, la francesa puso especial énfasis en el cambio climático, algo que no estuvo exento de polémica y que provocó una 'guerra' en el seno del BCE.

No obstante, y a pesar de la irrupción del covid-19 en 2020, el Banco Central Europeo hizo su revisión estratégica y anunció las conclusiones en el verano de 2021. Además de marcarse un nuevo objetivo de inflación, anunció que aceleraría "el desarrollo de nuevos modelos" y que a partir de entonces haría "análisis teóricos y empíricos para vigilar las implicaciones del cambio climático y las políticas relacionadas para la economía, el sistema financiero y la transmisión de la política monetaria a través de los mercados financieros y el sistema bancario".

Dicho de otra manera: el BCE decidió dedicar más esfuerzos a comprender cómo afectaría el calentamiento global a la economía de la eurozona y, por tanto, en qué medida debe tenerlo presente a la hora de decidir su política monetaria (la cual tiene un impacto en todos los hogares del Viejo Continente).

En este sentido, el banco central ha elaborado numerosos análisis en los que, por ejemplo, ha advertido de la influencia de la sequía en el encarecimiento de determinados alimentos como los cereales.

"Hemos hecho del cambio climático una prioridad"

Es por todo ello que Christine Lagarde ha defendido este viernes la filosofía eco-friendly del organismo que capitanea. "En el BCE hemos hecho del cambio climático una prioridad en nuestra estrategia", ha afirmado en su intervención en la Cumbre por un nuevo pacto global de financiación, que se celebra en París.

En este sentido, según recoge Europa Press, la gala ha defendido la postura del BCE porque el cambio climático afecta la inflación, que es "la bestia que todos los banqueros centrales quieren domar".

Por ello, el Banco Central Europeo ha dado ciertos pasos. "Hemos ajustado nuestras tenencias de bonos corporativos y cambiado nuestra gestión de garantías y riesgos para reflejar mejor los riesgos climáticos y al mismo tiempo proporcionar incentivos para apoyar la transición verde de la economía", ha explicado Lagarde.

Críticas por su huella de carbono

Sin embargo, algunas organizaciones 'sacan los colores' al BCE. En un análisis del mes pasado, la organización francesa Reclaim Finance puso la lupa sobre las primeras divulgaciones sobre sus carteras de política no monetaria, hechas por el propio organismo en marzo, relacionadas con el clima.

El informe muestra que el Banco Central Europeo sigue invirtiendo en emisores muy contaminantes y no tiene un plan concreto para descarbonizar sus inversiones. "Si pretende mantenerse alineado con su hoja de ruta climática anunciada en 2021, el BCE debería excluir urgentemente a los promotores de combustibles fósiles y establecer metas y objetivos claros", asevera Reclaim Finance.

De esta manera, la organización critica que "el fondo de pensiones del personal del BCE fue responsable de más emisiones de carbono en 2022 que en 2021, suponiendo que el tamaño de la cartera se mantuviera constante".

En concreto, la cartera del fondo de pensiones del personal del BCE (que incluye renta variable, bonos soberanos y corporativos, y un número limitado de otros activos) redujo "notablemente" su huella de carbono entre 2019 y 2020, un 60%, pero solo un 11% al año siguiente y, entre 2021 y el año pasado, la aumentó un 5%.

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