Economía

El mercado laboral de EEUU no quiere aflojar: en mayo se crearon más de 300.000 empleos

  • Pero el paro sube al 3,7% al declarar los hogares 310.000 empleos menos
  • Los ingresos medios por hora siguen desacelerando, pero muy despacio
  • El mercado no discute la pausa de la Fed en junio con un alza en julio
Imagen: Dreamstime

El mercado laboral de EEUU está decidido a no dar tregua. En mayo se crearon 339.000 puestos de trabajo frente a los 195.000 que se esperaban, según ha publicado este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo de EEUU. Además, el dato de nóminas no agrícolas de abril, que ya fue fuerte, se ha revisado al alza: de 253.000 a 294.000. El número de marzo también se ha corregido al alza: el añadido en los dos meses previos es de 93 empleos. La contratación sigue enseñando músculo y desafiando las esperanzas de la Reserva Federal de un enfriamiento en el mercado de trabajo que aplaque los riesgos de mayores presiones inflacionarias.

Casi todos los pronósticos económicos ven ya los 'colmillos' a la recesión. Con una contracción crediticia que amenaza con detener la expansión y más empresas que planean despedir a los trabajadores, parece que la contratación y las ganancias salariales pueden disminuir sustancialmente en los próximos meses. Pero el mercado de trabajo de la primera potencia mundial no se da por aludido y la demanda laboral se ha mantenido resistente. Cada vez que los economistas aprecian signos de deterioro, el sucesivo informe de empleo desactiva esta tesis.

La otra métrica del informe que se vigila en estos términos, la relativa a ingresos medios por hora, se ha ajustado algo más a las previsiones, mostrando una mínima desaceleración. En mayo, los ingresos crecieron un 0,3% intermensual (en abril un 0,4%, revisado desde un 0,5%) y un 4,3% internual (el mes previo un 4,4%). Aunque no es una mala noticia en el frente de las presiones inflacionistas de los salarios, la tasa interanual sigue lejos del 3,5% que la Fed contempla para atar su objetivo del 2% de inflación.

La creación de puestos en mayo fue generalizada por sectores: los servicios profesionales y empresariales sumaron 64.000, la administración pública 56.000, la sanidad 52.000 y el ocio y la hostelería 48.000. El único punto débil fue el sector manufacturero, donde el empleo cayó en 2.000 puestos. El total de puestos creados sigue en unos niveles bastante por encima del ritmo de 180.000 de medio trimestral anterior a la pandemia y de los 100.000 que la Reserva Federal considera compatibles con un mercado laboral estable. 

Sin embargo, la otra 'pata' del informe, la extraída de la siempre considerada más volátil encuesta a los hogares -las nóminas no agrícolas se recogen de la encuesta a las empresas-, no arroja una perspectiva tan positiva. Las cifras de esta prospección a las familias reflejan que el empleo cayó en 310.000 el mes pasado. Con un aumento de la población activa de 110.000 personas, la tasa de paro subió del 3,4% al 3,7%, el porcentaje más alto desde el pasado octubre. Mientras, el número de estadounidenses que se clasifican a sí mismos como desempleados aumentó en 440.000 personas. 

La tasa de desempleo se sitúa solo una décima por encima de como estaba hace un año (3,6%). "Para contextualizar, la regla de Sahm establece que un aumento de 0,5% puntos en 12 meses es una señal de recesión hasta ahora infalible", reseña Paul Ashworth, analista de Capital Economics. Como otra señal de debilidad subyacente, el promedio de horas semanales trabajadas bajó de 34,4 a 34,3, lo que las deja en el nivel más bajo desde el estallido del covid en abril de 2020.

Por su parte, la tasa de participación en la fuerza laboral, la proporción de la población que trabaja o busca trabajo, se mantuvo en el 62,6%. Aunque más y más estadounidenses han vuelto al mercado de trabajo tras la pandemia, el indicador sigue lejos del 63,4% previo al covid. Para aquellos de 25 a 54 años, la tasa subió al nivel más alto desde 2007, lo que puede evidenciar el reto demográfico que viene.

Para contextualizar la referida encuesta a los hogares, desde Oxford Economics, Nancy Vanden Houten lanza una aclaración teórica: "El empleo en las encuestas de hogares y establecimientos no es comparable, ya que la primera incluye la agricultura, los autónomos no constituidos en sociedad y los trabajadores familiares no remunerados en empresas familiares. Nuestro ajuste del empleo de los hogares para permitir una comparación directa mostró un fuerte aumento de 394.000 puestos de trabajo en mayo".

Al final, como ocurre con cada dato del mercado laboral, las interpretaciones son diversas dada la cantidad de métricas. Más allá de la naturaleza mixta de este informe de mayo, las últimas cifras parecen constatar que el mercado sigue tenso: la encuesta ADP de creación de empleo ha vuelto a ser fuerte y las vacantes de empleo (JOLTS) de abril volvieron a subir por sorpresa marcando el máximo en tres meses. 

Sin embargo, hay matices: en la propia encuesta JOLTS se recogía un retroceso de las renuncias, siempre vistas como reflejo de avances salariales al dejar los empleados un puesto por otro por una mayor remuneración. Igualmente, la encuesta ADP reflejaba una desaceleración del avance salarial (el segundo mensual seguido, del 6,7% interanual al 6,5%) para los trabajadores que permanecieron en su empleo. Hay otros datos como los despidos, que se dispararon en mayo, según el informe Challenger.

Lo más relevante a efectos de la Reserva Federal es que este informe llega con una senda bastante telegrafiada por el banco central los últimos días. Diferentes miembros han abierto la puerta a hacer una pausa en junio y valorar, si cabe, una subida de 25 de puntos básicos en julio que podía ser la última.

Philip Jefferson, la elección del presidente Joe Biden para convertirse en el próximo vicepresidente de la Fed, dijo el miércoles que "omitir un aumento de tipos en la próxima reunión le permitiría al comité ver más datos antes de tomar decisiones sobre el alcance de la reafirmación adicional de la política", pero agregó una pausa no impediría que el banco central reanudara las subidas en julio. El presidente de la Fed de Filadelfia, Patrick Harker, también ha suscrito esa intención.

El mercado ha decidido creérselo a pies juntillas, hasta el punto de que las apuestas por una pausa en junio y una subida en julio se han mantenido tras el informe de empleo. "El balance es que la Reserva Federal aún puede permitirse no subir los tipos en junio", concluye Ashworth. El dato de inflación (IPC) de mayo, que se conocerá el próximo martes 13 de junio influirá en el cónclave de la Fed, cuya decisión de junio se anunciará el día 14.

"Las empresas informan de un aumento del empleo en mayo, pero los hogares nos dicen que el empleo se desplomó. ¿A quién creer? Bueno, con un crecimiento salarial que sigue suavizándose y unas horas trabajadas cada vez más bajas, el mercado piensa que el discurso de 'saltarse una subida' de la reunión de junio sigue siendo válido. Estamos de acuerdo, pero nos pone nerviosos que el dato del IPC subyacente del 13 de junio pueda inclinar la balanza", resume James Knightley, estratega de ING.

No obstante, para el experto, la contradicción entre una fuerte demanda de trabajadores en medio de una aparente escasez de oferta y una presión salarial a la baja es notable, pero es algo que la Fed aceptará de buen grado.

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