Economía

Este indicador revela que la economía de EEUU ya habría entrado en recesión sin darse cuenta

Imagen: Dreamstime

La convulsión por la pandemia no ha sido un punto y aparte para las estadísticas macroeconómicas. Las alteraciones siguen ahí y los datos siguen mostrando desconexiones casi impropias antes del covid. En EEUU está ocurriendo con las cifras de Producto Interior Bruto (PIB) y de un indicador en teoría equivalente, como es la renta interior bruta. Si la primera métrica dice que la economía de la primera potencia del planeta aguanta sólida, el segundo refleja dos trimestres consecutivos de contracción. Es decir, que EEUU estaría en recesión técnica sin 'darse cuenta'.

En el último informe de la Oficina de Análisis Económico (BEA por sus siglas en inglés), publicado la semana pasada, se recogía la primera revisión del dato preliminar de PIB del primer trimestre de 2023. Si la estimación preliminar incluía un avance del 1,1% anualizado, esta revisión subía el dato al 1,3% anualizado. Más allá de esta pequeña mejoría y de que la cifra no podía competir con el excepcional 2,6% anualizado del último cuarto de 2022, la lectura dejaba claro que la economía ha empezado el año con un impulso mayor de lo esperado.

Por contra, con esta revisión llegó también el dato trimestral de renta interior bruta, que no aparecía en la estimación preliminar. El indicador caía un 2,3% anualizado en el periodo tras descender un 3,3% anualizado en el trimestre final de 2022. Paul Ashworth, analista de Capital Economics, explica fácil la desconexión: "En los últimos dos trimestres, el PIB real muestra que la economía se expandió un 1%, no muy lejos del crecimiento potencial, mientras que la renta interior bruta muestra una contracción del 1,4%, lo que equivale a una recesión de tamaño decente".

¿Qué es lo que está fallando? Mientras que el PIB por el lado de la demanda se basa en el gasto (consumo, inversión, etc.), la renta interior bruta o PIB por el lado de la renta -como se conoce al concepto en la economía española- suma la remuneración de los asalariados (salarios), impuestos menos subvenciones sobre la producción y las importaciones (impuestos netos), excedente de explotación bruto (beneficios de las empresas) y renta mixta bruta (la renta obtenida por los autónomos, por ejemplo).

La teoría dice que ambos indicadores deben ser iguales, puesto que todo lo que se produce termina transformándose en una renta. Por ejemplo, una bicicleta Orbea producida íntegramente en España y vendida por dicha marca por 300 euros se contabilizaría en el PIB por el lado de la demanda como 300 euros de consumo. En el PIB por el lado de la renta se debería llegar a la misma cantidad, pero sumando las rentas que han recibido los factores de producción en el proceso (el trabajador que ha vendido la bicicleta, el beneficio de la marca...) más los impuestos, menos las subvenciones. El resultado debería ser idéntico, es decir, 300 euros.

Para David Rosenberg, fundador de Rosenberg Research, no hay discusión. Este experimentado economista denunció tras conocerse los datos que "nadie habló sobre el dato de renta interior bruta. Promediando con el PIB, la economía se ha contraído en dos trimestres consecutivos y en cuatro de los últimos cinco. La recesión ha llegado y nadie se ha dado cuenta". Según los cálculos de la BEA, el promedio del PIB y la renta interior bruta bajó un 0,5% anualizado en el primer trimestre tras caer un 0,4% en el anterior.

Steven Blitz, economista de TS Lombard, cree que las discrepancias pueden corregirse en revisiones futuras, pero la historia demuestra que cuando el PIB por el enfoque de la renta cae de esta forma, la recesión termina llegando: "La renta interior bruta ha caído en los últimos dos trimestres, y en cuatro de los últimos cinco. La recesión nunca se ha evitado cuando esto ha ocurrido, aunque es cierto que esta vez hay diferencias. La fuerte caída de los beneficios, en gran parte, se produce porque los costes laborales se están poniendo al día con los precios... Aún así, haciendo mis cálculos, añadiendo una subida de tipos en julio si los datos se mantienen como están, la llegada de una recesión en la segunda mitad de año sigue siendo mi pronóstico".

En Capital Economics, Asworth corrobora que, con un empleo que sigue creciendo a un ritmo sólido en los dos últimos trimestres, una tasa de desempleo aún más baja y una inflación subyacente que cae solo modestamente, la mayoría de las pruebas sugieren que las cifras del PIB son una aproximación más cercana a la realidad económica. Sin embargo, matiza, indicadores cíclicos hasta ahora casi infalibles, como el índice económico adelantado del Conference Board, apoyan que la economía está en recesión o entrando en ella.

"Históricamente, la última vez que la renta interior bruta se quedó tan rezagada respecto al PIB fue durante la crisis financiera y, antes de eso, a principios de los años 90. En otras palabras, los grandes aumentos de la llamada discrepancia estadística también tienden a denotar recesiones, quizá porque el lado de los ingresos de la economía es un indicador cíclico más oportuno. El resultado es que, una vez más, la verdad se encuentra probablemente en algún punto intermedio: la economía sigue expandiéndose, pero a un ritmo muy tibio", concluye.

El analista recuerda cómo hace un año el problema era el opuesto: la renta interior bruta real iba por delante del PIB, pero tras las revisiones anuales de las cuentas nacionales que ahora se realizan cada mes de septiembre, se aclaró la mayor parte de la discrepancia: el nivel de la renta interior bruta del segundo trimestre de 2022 se revisó a la baja en un 1,8% y el nivel correspondiente del PIB se revisó al alza en un 1%. "En otras palabras, la verdad se encontraba en algún punto intermedio", sintetiza Asworth.

Exactamente la misma frase recoge en su análisis Ryan Sweet, de Oxford Economics, quien señala que estos mensajes contradictorios sobre la salud de la economía estadounidense no son raros en esta fase del ciclo económico: "La fortaleza del gasto de los consumidores mantiene vivas las esperanzas de un aterrizaje suave, pero hay algunos detalles preocupantes, como el descenso de la inversión empresarial en bienes de equipo. Este tipo de inversión suele ser la primera en retroceder antes de una recesión, y el reciente endurecimiento de los criterios de concesión de préstamos será un lastre para el gasto de capital en la segunda mitad del año".

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